Editorial

Una nueva relación con el Islam

EL presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio forma solemne ayer a sus nuevos planteamientos con respecto al mundo musulmán. Lo hizo mediante un discurso, pronunciado en la Universidad de El Cairo, que será considerado histórico si se produce una conjunción de esfuerzos de todas las partes implicadas para abrir una nueva era en las relaciones entre el Islam y el orbe occidental, capitaneado por Washington. Obama parte de una idea básica: Estados Unidos no ha estado nunca en guerra con el Islam, sino contra Al Qaeda, que asesinó a tres mil inocentes en aquel país. Las diferencias de cultura, religión y tradiciones entre Norteamérica y los musulmanes deben ser enfocadas desde el respeto mutuo, el conocimiento y la cooperación en provecho de las poblaciones. Gracias a esa colaboración, no exenta de conflictos y tensiones, será posible luchar por el aislamiento de los extremistas, que utilizan la religión como ariete para sus sueños de dominación y exterminio. El presidente de EEUU, como se preveía, ha tendido la mano a los musulmanes moderados, ha subrayado sus compromisos de retirada de Iraq y Afganistán y se ha mostrado dispuesto a dialogar con Irán, aun consciente de la dificultad de acuerdo con sus gobernantes en materia de desarrollo nuclear. Más difícil todavía se presenta la paz en Oriente Próximo, precisamente el verdadero detonante de todas las crisis de relación que están en la base del viaje de Obama, un problema enquistado durante décadas. Al menos las propuestas del presidente son claras: derecho de los palestinos, cuya situación ha calificado de "intolerable", a construir su propio Estado, fin de los asentamientos de colonos judíos y derecho de Israel a vivir en paz con unas fronteras seguras y respetadas. Sus palabras han sido bien acogidas por las facciones palestinas y los gobernantes árabes en general, y con indisimulado malestar por los mandatarios israelíes, atrincherados en posiciones de máxima dureza. Ello quiere decir que el camino de la paz en el conflicto judeo-árabe, que es la llave de la paz en toda la región, sigue siendo arduo y complicado. Se sabe, al menos, lo que propone Obama.

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