Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Ante un partido de los de apretar los dientes

OJALÁ no echemos de menos el gol que Vitolo no supo hacerle a Buffon y quiera Dios que no nos acordemos del penalti que Sergio Ramos cometió por llegar tarde al cruce con Eder. Y para que esas cuitas queden aparcadas hay que ganar hoy en Albania, lo que no parece pan comido. Los albanos han llevado el partido a Shkoder, que cumple los requisitos por los pelos y en el que se jugó el jueves un choque entre Kosovo y Croacia.

Se trata este Albania-España de uno de esos partidos que suelen calificarse de trampa. Las condiciones habituales de cada partido en Albania han empeorado trasladándolo a este escenario de campo muy abierto y con el terreno hollado muy recientemente. Podría ser uno de esos pleitos a los que el futbolista suele cogerle asco desde que entra en el vestuario y eso iría abiertamente contra nuestros intereses. Y es que este partido es fundamental para estar en el Mundial.

El empate de Turín va doliendo más y más según pasan los días y este choque con Albania, tan seguido y tan sospechosamente tramposo, inquieta sobremanera. Además de las condiciones que lo rodean está lo de cómo la globalización ha beneficiado al rival. La mayoría de sus futbolistas salieron del país para jugar en ligas más competitivas y eso pudo comprobarse en la última Eurocopa. Su fase de grupos no tuvo nada que ver con lo que Albania había sido hasta ahí.

Que Francia, el anfitrión, sólo le hiciese dos goles o que cantasen bingo con Rumania da una idea de cómo esta selección no es el bizcocho que era. Es un partido con aristas, pero, claro, hay que convenir en que quien algo quiere algo o mucho le cuesta. España ha de estar en el Mundial próximo y uno de esos obstáculos que se emboscan en cualquier ruta puede ser esta cita de hoy en el noroeste de Albania. Toca apretar los dientes para no acordarse de lo que se dilapidó en Turín.

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