La esquina

josé / aguilar

El patriotismo de Oriol Pujol

EL lunes que viene Oriol Pujol, ex número dos de la Convergencia catalana, el delfín del ex Honorable que estaba llamado a heredar la Generalitat, declarará como imputado ante la juez catalana que investiga si aceptó sobornos por intermediar entre empresarios amigos y el presidente Artur Mas.

El caso de Oriol, según el auto de imputación, es un caso de tráfico de influencias de libro. De manual, más bien. Varias empresas interesadas en agilizar trámites administrativos pagaron cerca de siete millones de euros a un empresario, Sergi Alsina, que medió ante las autoridades de Cataluña para acelerar unos permisos que aquéllas necesitaban. Fue su amigo Oriol Pujol quien hizo de conseguidor en base a los cargos políticos que ostentaba y le facilitó el acceso a Mas y a responsables de Industria y de la Agencia Tributaria y coordinó las reuniones pertinentes para conseguir el objetivo perseguido.

El objetivo tenía su guasa: la autorización a las compañías multinacionales Sony, Sharp y Yamaha para su deslocalización de Cataluña. Curioso patriotismo el del hijo de Jordi Pujol, trabajando en la sombra -con cohecho y falsedad documental, al decir de la juez- para lograr el desmantelamiento de empresas ubicadas en territorio catalán, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo de obreros catalanes. Los grandes constructores de Cataluña destruyendo el empleo de Cataluña.

¿Cómo se las apañó Pujol para disimular su ilícita intervención? También es de manual: utilizó a su mujer como pantalla. El empresario amigo pagó casi 700.000 euros a la esposa de Oriol, Anna Vidal, a través de facturas libradas por trabajos ficticios que ella trataba de justificar con fotocopias irrelevantes o información de empresas que obtenía de internet. Facturas falsas de una empresa pantalla. De todo esto hay constancia por llamadas telefónicas y sms intervenidos por orden judicial. Lo que no está demostrado es si las gestiones del chico de Pujol movieron al mismísimo Artur Mas a actuar en la dirección requerida por la trama. Se verá.

Cuando Oriol Pujol salga de este encontronazo con la Justicia -catalana, insisto, aquí no hay manipulación centralista posible- tendrá que enfrentarse a otro: los presuntos cohecho y tráfico de influencias en el caso de la concesión de ITV en Cataluña. Este caso ya le costó la dimisión como secretario general de CDC y el abandono de su escaño de diputado.

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