En tránsito

eduardo / jordá

¡Que te pego, leche!

EL vídeo en el que José María Ruiz-Mateos agredía a Miguel Boyer, el ex ministro de economía que había firmado la orden de expropiación de Rumasa, tiene ya 362.000 visitas en Youtube. Y bajo el vídeo abundan los comentarios favorables hacia la figura de Ruiz-Mateos, que le rompía las gafas a Boyer mientras le gritaba con chulería "!Que te pego, leche!" (si no supiésemos que ese vídeo es real, nos parecería una secuencia trucada de una película de Torrente). En su día, en 1989, se oyeron también en la calle muchos elogios a Ruiz-Mateos por su agresión al ex ministro Boyer. Al fin y al cabo, Ruiz-Mateos había asumido el papel de honrado hombre de la calle que había sido robado y estafado por la pérfida casta política. Y que ese ex ministro fuese una persona culta y civilizada, y encima un político de la mejor tradición socialdemócrata, añadía aún más mordiente a las groseras provocaciones de Ruiz-Mateos, que montaba sus performances disfrazado de Superman o de abeja de Rumasa, siempre jaleado por unos espontáneos a los que después -imagino- les metía un sobrecito en el bolsillo, a la manera de los antiguos apoderados taurinos con los críticos "sobrecogedores".

Pero lo importante es que Ruiz-Mateos fue el primer personaje público de nuestra democracia que inauguró un discurso que mezclaba las peores maneras del populismo con la retórica despectiva de los indignados (si no recuerdo mal, Ada Colau también se disfrazó de abeja para denunciar los desahucios). Y prueba de su atractivo para algunas capas de la población es que, el mismo año en que le rompió las gafas a Miguel Boyer, se presentó a las elecciones europeas y sacó 600.000 votos. Después todo se desinfló y terminó en una cárcel de Londres por fraude y otros delitos. Pero este roteño que se empeñó en creerse empresario, aunque en realidad se comportase como un pícaro del Siglo de Oro, inauguró la tradición del populismo más chabacano -con su mezcla de matonismo y de falsa generosidad de padrone siciliano- que de vez en cuando ha engatusado a muchos electores y que continuó con Gil y Gil (y uno se pregunta qué habría pasado si Jesús Gil, o el mismo Ruiz-Mateos, hubiesen estado en activo en lo peor de la crisis). El caso es que Ruiz-Mateos ha muerto, pero la tentación del peor populismo que él representó sigue muy viva entre nosotros. Malo.

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