La ventana

Luis Carlos Peris

Un periodista que parece infungible

CUANDO Juan Tomás de Salas tiró por la borda al que había sido mascarón de proa y flotador del periódico, cualquiera que tuviese dos dedos de frente columbraba que se había firmado el acta de defunción de Diario 16. Estábamos al final de los ochenta y el periódico era uno de los pilares del periodismo patrio gracias, sobre todo, a Pedrojota Ramírez. Había empezado a tirar de los hilos del terrorismo de Estado y una impertinencia sobre el ministro de Cultura fue la culminación para los desencuentros que mantenía con el Gobierno de González. Diario 16 duró ocho años de una existencia llena de sobresaltos y de inquietudes. Ahora puede repetirse la historia, ya que el periódico sin Ramírez es muy probable que pierda pulso. Y conociendo a los personajes de esta inquietante película no descartamos la posibilidad de que el defenestrado pueda con paisaje y con paisanaje.

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