La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Qué pocas vamos quedando

Las cornetas y tambores puros ya sólo sobreviven en dos bandas. Deberían ser declaradas BIC

Aprincipios de los años 60, a la vez que se destruía el patrimonio arquitectónico de Sevilla, comenzó el derribo de su patrimonio musical. Los pisos de la calle Imagen, los grandes almacenes de la Magdalena y el Duque, los derribos de conventos, palacios, casas regionalistas, teatros o mercados tuvieron su trasunto musical en la agrupación de la Guardia Civil que sumó trompetas, saxofones, trombones y hasta gaitas a las cornetas para tocar Perdona a tu pueblo, Alma de Dios o La Santa Espina. El pueblo soberano estalló de júbilo porque este estilo se correspondía a la Sevilla yeyé de Pleximar, paramentos de paneles plásticos, vajillas Duralex (transparentes, ámbar o verde), suelos de linóleo con quemaduras de cigarrillos, asfaltado de las calles, Karina, Gelu y el Tío Calambres de Aguilé. En aquellos tiempos una banda de marines de Rota tocó ante una Cruz de Guía como si Bienvenido Mr. Marshall se hubiera hecho realidad.

Aquello fracasó pero lo de la Guardia Civil fructificó y las agrupaciones musicales entraron en Sevilla a través de una ojiva para quedarse en nuestra Semana Santa. Con tanto éxito que la herencia de la Policía Armada, después recogida por Patón, sólo sobrevive hoy en la banda de la Centuria Romana Macarena y Esencia. Las otras bandas que nacieron como de cornetas y tambores se han convertido en una rara mezcla de cornetas y tambores y agrupación musical con un repertorio que alguien bautizó como "atasco en Torneo".

Al pueblo soberano no le gustan las cornetas y tambores puras y las hermandades, ansiosas de crecimiento y aplausos, le siguen como si fueran los 40 principales cofrades con coreografía costalera. Los armaos sólo tocan tras su Señor de la Sentencia y el Buen Fin, y Esencia sólo en San Roque y las Siete Palabras. Cuatro cofradías entre más de medio centenar. A ellas se sumaba una cofradía mía que mantuvo las cornetas y tambores con su propia banda interpretando un repertorio clásico hasta que ha recaído en la agrupación. Los números cantan.

Estos días ultima la banda de cornetas y tambores de la Centuria Macarena un nuevo disco de marchas y han tenido la amabilidad de encargarme un texto de presentación. En él les pido que le recuerden a la Semana Santa cuál es su verdad más honda, su reciedumbre más cierta y su elegancia popular: las cornetas y tambores puros. Una reliquia que debería ser declarada Bien de Interés Cultural.

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