El último pase

El poso frío que deja Pekín

España aprobó el examen, pero bien haría en tomar nota de la exitosa política deportiva de Reino Unido

LOS británicos han sido listos, tan listo como era Sebastian Coe -la cabeza pensante de los próximos Juegos- cuando corría un 800, un 1.500 o una milla. Estudiaron qué deportes olímpicos reparte más medallas, y dentro de ellos en cuáles podían progresar más rápido para que en Pekín la cosecha fuera fecunda. Y así fue. En ciclismo en pista se colgaron nueve preseas, nueve, a pesar de que la actividad de esa especialidad en la gran isla se reduce, prácticamente, al velódromo de Manchester. Reino Unido abandonó la inolvidable cita de China como la gran triunfadora de la otra liga, la que jugaban todas las naciones excepto China, Estados Unidos y Rusia. Los británicos acabaron con 49 medallas y 19 de ellas de oro, su mejor registro en sesenta años. Por delante de rivales directos como Alemania, Australia, Francia o Italia.

Además, Reino Unido ha elevado mucho sus prestaciones en un deporte que reparte mucha gloria, y además muchísimo prestigio: la natación. Su respuesta en el mágico Cubo de Agua se añadió a la del Nido de Pájaro en atletismo, que era más previsible. Quizá el punto negro más evidente de ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses resultaron ser los deportes colectivos, con lo que llegamos a la conclusión de que la digna actuación de los españoles fue una fotocopia en negativo de la que cuajaron los británicos.

Jaime Lissavetzky, máximo responsable del deporte en nuestro país, y Alejandro Blanco, presidente del COE, deben tomar nota de la política deportiva que han emprendido los anfitriones de la cita de 2012. ¿Por qué no copiar lo bueno? Tenemos cuatro hermosos años por delante para destinar las becas a quienes más lo merecen sin mirar a sus nombres, para buscar fuera y contratar a técnicos extranjeros que revitalicen de una vez nuestra natación y para promocionar con buenos planes y centros de alto rendimiento a nuestros atletas emergentes, que deben abrirse paso ante tanta vieja gloria venida a menos. Todo, además, valdrá para reforzar esa candidatura de Madrid 2018.

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