La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El regocijo de la España del niñateo

La Corona no logrará la tranquilidad con el exilio del emérito. Don Felipe está ante su particular 23-F

Felipe VI y Pedro Sánchez.

Felipe VI y Pedro Sánchez.

Las ratas están felices en la cubierta del barco en ausencia del patrón. En España los roedores están empadronados y hasta cobran sueldos públicos. Los sembradores del odio viven su momento. Están muy organizados. Tienen su partido político, su estética, sus medios de comunicación, su jerga, etcétera. La derecha débil y fragmentada les ha dejado el camino expedito. Se regocijan estos días como si hubieran conseguido una victoria. Están haciendo su agosto. Son siempre los mismos con los mismos temas: Monarquía, toros, Iglesia, caza... Aburren con su odio de catálogo, sus prejuicios, sus complejazos. Suelen tener una característica común: manejan el don de la palabra, el arte de la oratoria, como buenos fascistas. Tienen argumentos para justificar lo injustificable y una capacidad de manipulación digna de estudio. Necesitan siempre el fuego vivo, el volcán en erupción, la polémica encendida. La ministra de Igualdad, Irene Montero, la de la tartita el día de su cumpleaños, dice que la actitud del Rey emérito es "indigna". Esta cenicienta del odio, esta aspirante a princesa del 15-M, esta aficionada a confundir la deseada igualdad con la perversa ideología de género, encarna a la perfección hasta qué punto se ha degradado la vida pública. ¡Y pensar que había quienes despreciaban a Corcuera porque era un electricista que llegó a ministro! Muy bajo caería España si se deja arrebatar la Monarquía por la presión de una bancada azul a la que han llegado los niñatos. La indigna es una ministra que carece de sentido institucional y hasta de mínimas normas de educación. Hasta el sindicalista Cándido Méndez, poco sospechoso de defender posiciones conservadoras, censuró las palabras de Montero al afirmar que cuando se está en un Gobierno hay que ser más prudente. El emérito, llegado el caso, tendrá que responder ante el juez de todo lo que tenga que responder. Pero hay que estar muy alertas de que los profesionales del bochinche, los pirómanos de la opinión pública y del Congreso de los Diputados, los cultivadores de la crispación, no aprovechen para convencer a los incautos de que el problema es la Monarquía como institución. El actual Rey, quién se lo iba a decir, se encuentra ya ante su particular 23-F por la vía de su padre. Nuestros precedentes de República son para salir corriendo. El abuelo se fue para que no se derramara una gota más de sangre de ningún español. Y llegaron el caos y la Guerra Civil. Don Juan Carlos se ha ido para garantizar sosiego al hijo. Pero este Gobierno no quiere esa calma anhelada. Ni la Corona logrará la tranquilidad con esta suerte de exilio. La España del niñateo está en la bancada azul, Señor.

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