La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

La sentencia agraria pasa a la ciudad

Nunca llueve a gusto de todos es un pensamiento acuñado desde el campo, pues cuando llueve puede ser bueno para el trigo y nefasto para el algodón, beneficioso para todo lo que abarca el secano y malísimo para unos frutales ya en agraz. Pero como tantas sentencias que provienen del agro, ésta se extrapola y llega a la ciudad para que ahora nos descubran que la caja de los grandes supermercados ha menguado porque ya la gente no hace acopio de comida a causa de un mayor poder adquisitivo que le permite comer en la calle. O sea, que cuando el restaurante ríe, el supermercado llora, lo que confirma la vieja sentencia agraria. Pero esto no debiera sorprender, ya que el dinero de cada cual es el que es y no el que quisiera que fuese. Ese dinero lo coloca donde le da la gana en la ruleta de la vida y si antes jugaba a negro, ahora lo hace a blanco y viceversa.

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