crónica personal

Pilar Cernuda

No es suficiente

SI piensa Rubalcaba que con la detención de etarras nos reconciliamos con su política antiterrorista va de ala. No es suficiente. La presencia de Bildu en las instituciones vascas -que el PP podía haber impedido apretando las tuercas al PNV como hace cuando necesita aprobar los Presupuestos y le da lo que pide- más el encogimiento de hombros con el que los socialistas reaccionan ante los avances de los filoterroristas en el camino que marca ETA, o al menos en el que siempre se ha movido ETA, pesa mucho más que la detención de etarras. Por muy importantes que sean, por muy asesinos que sean, por muy peligrosos que sean, como lo son o han sido Daniel Derguy y Eneko Gogeaskoetxea, los dos buscados por la justicia desde hace años y detenidos ahora en Francia y en el Reino Unido.

Hay que felicitarse por la colaboración internacional y sobre todo por el empeño en que continúan su trabajo la policía y la guardia civil. Pero la noticia de la captura de Derguy y Gogeaskoetxea, que en circunstancias normales debía provocar alegría incontenible, se empaña ante el escenario que se vive en Navarra y sobre todo en el País Vasco, con los amigos de ETA en importantísimas instituciones, manejando presupuestos de vértigo que sin duda irán a donde todos tememos que vayan, nombrando como colaboradores importantes con importantes sueldos a personas que han ocupado cargos en ETA y no sólo en su entorno, y burlándose de todas las iniciativas en las que les conminan para que condenen el terrorismo.

Este tipo de comportamientos se suceden desde el mismo día que Bildu se hizo con el poder en ayuntamientos, y no digamos en la Diputación guipuzcoana, presidida hoy por un seudoperiodista que en sus años en los medios afines a ETA escribía con seudónimo -femenino, por cierto- incendiarias columnas contra personas que destacaban por su posición contraria a ETA. Algunas fueron después víctimas de ETA, se comprende por tanto que a un porcentaje importante de guipuzcoanos se les abran las carnes de pensar en qué manos están. Y todo esto sucede sin que el Gobierno que ha puesto tanto interés en seguir las detenciones -que son importantísimas, por supuesto- muevan un dedo para desalojar a estos mentecatos de los puestos que ocupan.

Y que no nos vengan con que así se acelera el proceso de desarticulación definitiva de ETA porque no lo creen ni ellos. Y en cualquier caso, incluso si ETA anunciara que deja definitivamente el terrorismo, lo que podría hacer por motivos electorales, a Zapatero no se le puede perdonar que permita que sigan ahí, sin que se haya cumplido lo que siempre se dijo, que no se daría un paso hacia ningún tipo de legalización de formaciones afines a ETA si, antes, ETA no anunciaba su fin definitivo.

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