La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Asunción es la aldea de los galos contra el turismo invasor
EL tabaquismo es una enfermedad. Y el fumador es un enfermo. Ese debe ser el punto de partida. Mientras todos no lo asumamos, difícil podremos conseguir avances sustanciales en la lucha contra el tabaquismo. Y cuando digo todos, me refiero muy principalmente a la administración sanitaria, pero también a nosotros, los médicos, especializados y de Atención Primaria, también a los pacientes y por supuesto a sus familias. A los neumólogos nos resulta llamativo que haya quienes aún se resistan a catalogar el tabaquismo como patología y se opongan en consecuencia a la financiación pública de su tratamiento, alegando principalmente que nadie obliga al fumador a fumar, y que, en todo caso, a lo mejor es un enfermo, pero si es un enfermo es porque él quiere. ¿O acaso no sabe todo el mundo ya que fumar es malo para la salud? Aplicando la misma lógica a miles y miles de pacientes que sufren obesidad, hipertensión u colesterol -entre otras muchas patologías asociadas en la mayoría de los casos a dietas poco saludables, o a estilos de vida sedentarios- habría que excluirlos del sistema y dejarlos abandonados a su suerte, penando y pagando por su culpa. ¿O acaso no sabe todo el mundo ya que no se pueden abusar de las grasas, y que hay que hacer ejercicio físico?
Sabemos que una dieta sana y que practicar deporte es muy saludable, y es la mejor manera de evitar enfermedades, pero no por ello dejamos de financiar pastillas para el colesterol o la hipertensión. Los tratamientos de estas enfermedades cuestan mucho dinero, que podríamos ahorrarnos si estos pacientes hicieran ejercicio, llevaran un dieta sana y perdieran peso. Bueno, pues con el tabaquismo y sus enfermos ocurre lo mismo. Lo mejor sería que no fumaran, pero no por ello vamos a excluirlos del sistema público de salud. Máxime cuando no estamos hablando de una enfermedad poco grave, y con pocos afectados, sino de la primera causa de muerte evitable en nuestra sociedad. El Humo del tabaco mata cada año en España a 56.000 personas. El tabaquismo cuesta a los españoles 5.444 millones de euros cada año. Esa consideración de enfermedad y la correspondiente financiación de su tratamiento no suponen ni mucho menos que haya que dejar la prevención. Todo lo contrario. En el tabaquismo, como en otras patologías, resulta mucho más eficaz y conveniente la prevención al tratamiento, y por eso nuestros mensajes a la opinión pública se centran precisamente en el esfuerzo de la prevención y de la sensibilización, porque es ahí sin duda donde mayores logros pueden alcanzarse. Por desgracia, en Andalucía, y a pesar de los meritorios esfuerzos realizados por la administración andaluza a través de su Plan Integral PITA, la realidad es que la media de fumadores diarios sigue sin disminuir y es mayor que la del conjunto del territorio nacional. Debemos concienciarnos de la preocupante dimensión del tabaquismo, de su relevancia como enfermedad, y unir esfuerzos de todos (médicos, administraciones, familias y pacientes) para luchar contra ella, porque en la actualidad más de 10.000 fumadores mueren cada año en Andalucía a causa del tabaco.
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