Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Un técnico condenado a ganar siempre

DENTRO de los numerosos episodios autodestructivos que registra la centenaria historia del por siempre Real Betis Balompié, éste del desencuentro del portero titular con su preparador personal es de los más esperpénticos. Ya sé que resultaba complicado tener a disgusto al guardián de la portería propia, pero la desautorización al entrenador que tenía en el preparador de porteros a su hombre de confianza es de órdago a la grande.

Para mí es que si no se obra el milagro de ganar siempre, el futuro de Julio Velázquez en el Betis es parecido al de un banderillero en Minsk. Echar a un mando intermedio porque así lo quiere un empleado deja en muy mal lugar la pirámide gubernativa de un equipo de fútbol. No sé cómo queda la ascendencia de Velázquez sobre el plantel, pero no parece que sea muy consistente, conque a ganar se ha dicho, pero a ganar siempre, incluso los lunes si así fuera menester.

Pero es que también al portero le ha caído encima una tarea igual de peligrosa. Cada vez que reciba un gol en el que la grada vea que pudo hacer algo más van a recordarle que la culpa no era del entrenador defenestrado y eso te lleva a un ánimo de desconfianza mortal para un guardameta. En fin, que se añade un capítulo más en el apartado de despropósitos que tan nutrido se muestra en la historia del sevillanísimo club de las trece barras y el manque pierda.

Y después de tan desagradable desencuentro con final esperpéntico vamos a ver qué depara el purgante de esta noche. Demasiado pronto la comparecencia en casa tras la indignidad de Ponferrada. Demasiado abiertas aún las heridas recibidas en la desabrida matinal en el corazón del Bierzo y mejor que el cáliz pase sin ninguna opción a lo traumático. No sé qué pensará el enigmático Julio Velázquez de todo esto, pero me imagino que habrá tomado buena nota, muy buena.

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