Viva Franco (Battiato)

La 'todóloga' Susana Díaz

EDITOR DE LA 'REVISTA MERCURIO'

Una biografía fascinante suele ser el resultado de una existencia igualmente fascinante. Decía el muy citado Stefan Zweig que sólo puede decir que ha vivido quien ha conocido la luz y la tiniebla, el ascenso y la caída, la dicha y el oprobio. Las vidas al contraluz nos fascinan. Pero hay severas excepciones.

Susana Díaz Pacheco (Sevilla, 1974) ha conocido la cúspide y el subsuelo. Pero su paso por el contraluz y la biografía que por ahora la acompaña nos parece la antítesis de toda fascinación. Hija del fontanero José Díaz y de Rosa Pacheco, vecina de su querido barrio de Triana, bética desde niña cuando acudía tiernamente con sus progenitores al Benito Villamarín para ver jugar al Betis, licenciada en Derecho tras una década de arduos sudores, solícita profesora de clases particulares, catequista en tiempos de Juan Pablo II, comercial de cosmética y afeites a domicilio, novia felizmente matrimoniada en la capilla de la Esperanza de Triana y, desde 1997, secretaria de Organización de las Juventudes Socialistas de Andalucía para culminar con 25 años, en la rosaleda de la vida, como concejala del Ayuntamiento hispalense bajo la égida de Alfredo Sánchez Monteseirín.

Bajo la tarde plomiza de septiembre, frente al oliváceo mar de Zahara de los Atunes donde estamos, se nos pone cara de emoticono pensante intentando discernir si el periplo vital de Susana Díaz Pacheco nos resulta fascinante, indiferente, inquietante o sólo irritante. A partir de 1999 su biografía entró en fase bucle. Aparato, zoopolítica socialista y sinecuras. Un aspirante naif a Delacroix la habría pintado hoy como La Nomenclatura guiando al pueblo. A punto de cumplir 47 años, la ex presidenta de la Junta y ya senadora, peronista rociera y marismeña de la blanca y verde por obra y gracia del periodista Carlos Mármol, se convierte ahora en tertuliana de televisión. Como es sabido, la hija iluminada de Triana ha fichado por El programa de Ana Rosa y por Todo es Mentira de Risto Mejide. Se doctora, pues, en Todología: opinar de todo. Da igual si sobre el golpe de Estado en Guinea Conakry o sobre el incendio de sexta generación en Sierra Bermeja. El carrusel de la actualidad da la voz a la todóloga Susana. En su blog -escrito por la otra mano invisible de Adam Smith- dice que quiere hablar de "la política de las cosas" y no de las cosas de la política. Desea acabar con las fakenews que cercenan nuestra libertad. Es justo al revés. Las fakenews son la verdad y no el bulo. Por eso Susana Díaz Pacheco actúa ya como todóloga y sibila inspirada por Apolo (o por Apola).

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