La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El valioso testimonio de un proveedor

El puyazo en las carnes, pescados y, sobre todo, los mariscos nos hará volver a mesas limpias de cáscaras y bigotes

Gambas

Gambas / M. G. (Sevilla)

Nada como preguntarle a quienes están en la trinchera para conocer la realidad pura y dura, no la que te cuentan los intermediarios, los ladrones de oído, ni las cifras macroeconómicas. ¿Es cierto que nos quedamos sin ginebras premium? ¿Se encarece el menú de Navidad del almuerzo de empresa como si fuera la factura de la luz? ¿El marisco volverá a ser un producto para ricos, dicho sea en el lenguaje podemita?

Así que le escribimos a un proveedor de la hostelería y tuvo la amabilidad de respondernos lo siguiente: “La subida es generalizada en todos los productos, pero quizás lo mas llamativo ocurre con las carnes, pescados y mariscos. Durante el año 2021 las carnes se han visto incrementadas en un 68,40 %. Si comparamos los nuevos precios con los que estaban registrados a principios de 2021, los casos más significativos son los siguientes. El solomillo de ternera ha pasado de 18,50 euros a 33 euros el kilo. El solomillo de vaca madurada, de 17,50 a 29,75 euros. El lomo bajo de vaca, de 15,95 a 22,90 euros. El solomillo de cerdo blanco se mantiene igual, pero el solomillo de cerdo ibérico sube de 10,95 a 15,70 euros. La presa ibérica, de 15,75 a 24,95 euros. Te cuento sobre los pescados y mariscos. Las acedías pasan de 14,19 a 18,39 euros el kilo. Las almejas gallegas, de 20 a 23 euros. El rodaballo, de 13,40 a 16,80 euros. La merluza de pincho, de 14,80 a 19,32 euros. El atún de lomos frescos, de 22 a 29,80 euros. Los mariscos frescos experimentan una subida de más de un 50%. Sufrimos escasez de espirituosos, de vinos, de plástico y de papel. Semana tras semana no sabemos qué vino va a entrar o qué producto hay que buscar en tres o cuatro proveedores distintos. Y un simple paquete de folios ha pasado de 1,80 a 2,80... Así todo”.

Con este panorama mejor no servir marisco en la mesa, que además es poco elegante, muy sucio de comer y deja todo lleno de cáscaras y bigotes. Habrá que apostar fuerte por el pavo trufado, que además es lo propio de las pascuas. Siempre tendremos cerdo blanco, que de momento no sube. En los pescados será más difícil encontrar alternativas, pero nos queda el socorrido pescao frito de la Puerta de la Carne con su cartucho complementario de croquetas. Y el que tenga ganas de copa larga que se sirva uno de los destilados del Puerto de Santa María de los que Jesús Rodríguez de Moya es embajador en Sevilla. Falta por saber cuánto sube el barril de Cruzcampo y cómo queda de verdad la plusvalía. No se vayan todavía que aún hay más. Sean optimistas, de momento hay aguacates para la tostada neosaludable matinal.

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