Las dos orillas

josé Joaquín / león

Tres vías y ninguna salida

CON demasiada indiferencia, más preocupados por los asuntos económicos, nos estamos jugando el futuro de la España del siglo XXI casi sin darnos cuenta. El problema de Cataluña es el problema de España. Una separación afectaría en lo territorial, pero también en lo económico, además de que abriría la puerta al País Vasco con los mismos argumentos. El laberinto catalán se ha enredado más porque se han planteado tres vías y ninguna tiene salida. Quizá porque las posturas defendidas se basan en intereses políticos e ideológicos que ya no son realistas. Para encontrar una salida, se deben poner de acuerdo el PP, el PSOE, el PPC, el PSC, así como Convergencia y Unió (que ahora defienden tesis distintas), sin olvidarnos de ERC, a la que resucitó Zapatero y engordó Mas.

Lo que se debe solucionar es el futuro. La primera vía es no cambiar nada y seguir como si estuviéramos con Tarradellas recién llegado. La primera vía es la actual Constitución, que por supuesto es la vía legal. Pero hasta Esperanza Aguirre reconoció que el café para todos hay que reconducirlo. Puede haber café para todos, pero descafeinado para unos y con cafeína para otros. A la hora de desencajarse con el café tampoco son todos iguales.

La segunda vía es consecuencia de las ambiciones utópicas de Mas y la oportunidad que han visto los independentistas de ERC. Una Cataluña que declare su independencia unilateral, tras una consulta ilegal, se quedaría al margen de la UE y de organismos internacionales. Pero ya empiezan a decir que tampoco estaría mal tener una Cataluña fuera de la UE, como Suiza o Andorra. Una Cataluña que se segregue por su cuenta sería lo más indeseable para todos, incluso para ellos, que se arriesgan a una respuesta traumática.

Y la tercera vía de Duran es endeble, porque persigue la cuadratura del círculo: un encaje constitucional de un Estado asociado de Cataluña dentro de España, con una opción abierta a la independencia. El Estado Federal de Rubalcaba iría en esa línea, aunque no se sabe bien lo que es.

Parece que el único remedio es buscar una cuarta vía, que permita reformar la Constitución y crear un marco nuevo para el Estado de las Autonomías. Se debería basar en un pacto y en respetar lo pactado. Hay que buscar una salida. También deben explicar que la independencia no es lo bueno en 2014, sino lo malo. Una Cataluña independiente sería peor para todos.

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