Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

La vista atrás

Sacar progresivamente los coches del centro ha sido la mejor innovación urbanística de las últimas décadas

Las redes sociales son un laberinto lleno de trampas al que conviene acercarse con cautela y en el que es mejor ser observador que observado. Tiene, sin embargo, muchas cosas útiles por la cantidad de información que por ellas circula y por las interpretaciones que se hacen de esa información. La cuestión es saber elegir con criterio, como en tantas cosas de la vida. Es útil para echar de vez en cuando un vistazo al pasado y comprobar cómo hemos mejorado. Por ejemplo, en Sevilla. En Facebook se pueden ver decenas y decenas de fotografías y de filmaciones de la ciudad de hace tres o cuatro décadas. Hay grupo de forofos que se dedican compulsivamente a ello en un empeño digo de agradecer por rescatar imágenes que ya sólo pueden estar en el recuerdo de los más mayores. Estos días ha ido de muro en muro, por utilizar el lenguaje propio de esta red, una película de unos cinco minutos que recoge imágenes del centro de Sevilla en el ya lejanísimo 1977, el año de las primeras elecciones democráticas. Llaman la atención muchas cosas. Por ejemplo, la cantidad de hombres con traje y corbata y mujeres con vestido y tacones que deambulan por la calle Sierpes; los vaqueros y las zapatillas de deportes estaban todavía por venir. O la cantidad de publicidad que cuelga de cualquier tipo de fachada, hasta, en muchas ocasiones, ocultarlas casi por completo. Pero lo que más sorprende es la presencia constante de coches y autobuses ocupando todos los rincones de las zonas más emblemáticas hasta un punto que hoy no dudaríamos en considerar que las conviertían en inhabitables. La Avenida es un reguero de autobuses azules y taxis negros y amarillos y en la calle Tetuán los peatones circulan casi en fila india por unas aceras estrechísimas con los coches a pocos centímetros. Pero también la Plaza del Triunfo es un aparcamiento en la acera misma de la Catedral o la Plaza de San Francisco un depósito de coches mal ordenado en filas.

Echando la vista atrás, el haber ido sacando progresivamente los coches del centro ha sido la mejor idea de planeamiento urbanístico que se ha puesto en marcha durante el último medio siglo. Sus criterios estéticos, sobre todo los aplicados a partir del periodo de Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde, pueden ser altamente discutibles y algunas actuaciones concretas, como las setas de la Encarnación, encajarán con dificultad, si alguna vez lo hacen, en el paisaje urbano. Pero Sevilla ha ganado mucho y ésta es una política que no debe dar pasos para atrás. Los planes del actual Ayuntamiento para hacer un eje peatonal desde la Gavidia a la Encarnación debe ser el siguiente paso. Pero no el último. Con ello la ciudad se hará más ciudad.

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