Martina Primavori

Comuniquemos con el arte

En este periodo, todo el mundo está luchando contra el enemigo invisible, el virus que causa el Covid-19, cuya propagación ha alcanzado un nivel muy grave y preocupante que, lamentablemente, ha provocado un alto número de infectados y, por consiguiente, de muertos.

El escritor, periodista y cineasta chileno Luis Sepúlveda, tras permanecer ingresado más de un mes en el Hospital Universitario Central de Austuria, por desgracia, falleció el 16 de abril. El autor se convirtió en un fenómeno editorial internacional y el anuncio de su muerte fue lamentado por toda la comunidad literaria. Entre sus títulos figuran Un viejo que leía novelas de amor, Mundo de fin de mundo, La sombra de lo que fuimos e Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, por nombrar algunas.

Me llamó la atención, entre las muchas, una frase célebre: “América Latina limita al norte con el odio y no tiene más puntos cardinales?, que se compagina perfectamente con un proyecto, hecho durante mi carrera universitaria, sobre la dictadura militar argentina y la importancia del arte, que desempeña la función de testimonio en la construcción de la memoria colectiva.

De hecho, la aportación artística juega un papel fundamental en nuestra sociedad y es gracias a ella que conocemos lo que realmente pasó en América Latina (en este caso) y lo que la gente se vio obligada a vivir. Además, se considera una lección de vida, para no volver a cometer otra vez los mismos errores del pasado y esperar tener un presente y, sobre todo, un futuro mejor, digno de nuestras expectativas.

En conclusión, por lo que concierne al ámbito literario, pero no sólo, podemos notar la gran aceptación por parte del público, la marcada influencia y el poder divulgativo que suelen caracterizar las obras de Luis Sepúlveda, que –hablando entre líneas– incitan al pueblo a abrir los ojos y a luchar por la libertad y la justicia. 

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