Diario de Sevilla Mantenemos la cita diaria en los quioscos como actividad esencial decretada por el Gobierno en la crisis del coronavirus

Silvina Calvo

Día Internacional de la Mujer 2020

¿Qué pasaría si durante tres días seguidos todas las mujeres del mundo hicieran huelga? Huelga laboral y familiar (cuidados, tareas domésticas y organización). ¿Qué pasaría si durante tres días seguidos todos los hombres del mundo hicieran la misma huelga? Probablemente las consecuencias fuesen diferentes en el primero que en el segundo caso. En ambos las pérdidas económicas serían millonarias. Quizás en el primer caso reine el caos en los hogares y se visibilice el “trabajo invisible” y su importancia en la economía. En el segundo caso, quizás, las cosas continuarían más o menos como siempre… al menos durante los tres días! Este simple ejercicio demuestra que las desigualdades persisten.

Han pasado ya 25 años desde la Plataforma de Pekín, la hoja de ruta pionera en la igualdad de género impulsada por la ONU. Pertenecer a la “generación igualdad” conlleva una responsabilidad que aún no se ejerce equitativamente. Ni en las naciones más pobres, ni en los países más desarrollados. Medir el aporte del “trabajo invisible” en el PIB no es fácil y no hay indicadores globales ni sistemáticos que lo hagan, porque medirlo sería reconocerlo.

Gary Becker, premio Nobel de Economía 1992, propuso incluir el trabajo doméstico en el PIB. La ONU recomienda calcular las horas dedicadas y asignarle un salario de mercado. Este método también lo avala la OCDE. Las encuestas del uso del tiempo (EUT) intentan cuantificarlo y son defendidas por otros dos premios Nobel: Amartya Sen y Joseph Stiglitz. Si aplicáramos el principio de subsidiariedad, la dignidad de todas las personas sería reconocida por la economía. Como dice Stiglitz, el precio de la desigualdad es muy alto, “hay muchísimo en juego”.

¿Cuál sería el coste de la hipotética huelga? El trabajo invisible, no reconocido, ni valorado ni remunerado no sólo es importante para la sociedad, sino también para la economía. Y en época de crisis, imprescindible. Cuidar tiene un enorme coste, y un enorme valor. Por eso el ejercicio de “huelga”, visibiliza el trabajo femenino. Y no se trata de ser una Amazona superpoderosa, ni una Venus amorosa, se trata simplemente de igualdad. La desigualdad es injusta porque atenta a la dignidad humana, y es un obstáculo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-2030). Sin equidad no hay desarrollo. El verdadero desarrollo no sólo es económico.

El desarrollo es humano, integral y sustentable. El 8-M nos invita a reflexionar sobre el esfuerzo de tantas y tantas mujeres que a lo largo de la historia, lucharon para que hoy tengamos derechos, pero la lucha por la igualdad, aún continúa… 

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios