José Luis Albero

Elección de las plazas MIR

Siendo padre de un médico recién egresado y con examen MIR hecho en enero de 2020, quisiera que se hicieran eco en su periódico de la nefasta y caótica gestión que se está llevando por parte del Ministerio de Sanidad y de la Dirección General de Ordenación Profesional. Tras siete años cómo mínimo de duro esfuerzo por parte de los médicos, sin hablar del de los familiares, se les impone un método de adjudicación de plaza con una transparencia cero para los opositores. Hasta este año los MIR han hecho toma de su plaza en el Ministerio de Sanidad en Madrid por turnos y presencialmente.

Actualmente, se pretende que cada opositor elabore una lista de hasta 400 opciones y que cuando llegue su turno se adjudique la primera vacante de esta lista. Sin posibilidad de cambios. Todo esto telemáticamente. Además de todo esto, la plataforma informática proporcionada por el Ministerio para elaborar esta lista ha colapsado varias veces en los pocos días que lleva de vida, así como ha habido cambios en las listas que generan los opositores por la propia plataforma sin previo aviso.

El argumento que se esgrime por parte del ministro Illa para defender este modelo es no juntar a 8.000 personas en el Ministerio de Sanidad, lo cual no ocurriría ni ahora ni nunca antes ha pasado, ya que la elección se hacía por turnos espaciándolo en varias semanas. El lunes 15 de junio se pudieron ver imágenes en televisión de la llegada de 400 turistas alemanes para comprobar si sus compatriotas pueden venir sin peligro. Este número de opositores serían los que elegirían su plaza en el Ministerio en un solo día, con posibilidad de llevar a cabo medidas de distanciamiento y seguridad.

En las imágenes vistas se puede ver perfectamente que en el autobús están sentados unos junto a otros, sólo cubiertos con la correspondiente mascarilla. ¿Y no pueden nuestros médicos, a partir del 3 de julio, cuando nos encontraremos fuera del estado de alarma elegir una plaza con garantías? Podemos abrir nuestras discotecas, bares, terrazas, cines y un largo etcétera y no podemos garantizar el futuro de nuestros médicos, de los que tanto se nos ha llenado la boca en los últimos meses?

Lo que no se nos debe olvidar que justo estos médicos son los que van a salvar vidas y curarnos en el futuro. Son los que van a apoyar en el siguiente anunciado a bombo y platillo rebrote a los ya castigados y cansados médicos que están luchando contra la actual pandemia. Debemos intentar que puedan elegir su especialidad con la vocación de cada uno. ¿Acaso piensan el ministro Illa y Rodrigo Gutiérrez Fernández (director general de Ordenación Profesional) que siendo médicos no serían capaces de guardar las correspondientes medidas de seguridad acudiendo a la elección de su plaza?

Espero que, con su apoyo, podamos revertir esta forma de elección de especialidades volviendo a la tradicional y más justa. 

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