Fernando Sancho y Rafael Vioque

Plaza de la Magdalena, otra oportunidad perdida

El 3 de marzo se publicó en este diario un artículo del delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Sevilla, D. Antonio Muñoz, bajo el titulo “Una oportunidad para la Plaza de la Magdalena”. Es muy de agradecer que nuestros responsables dediquen esfuerzo y tiempo a explicar y tratar de justificar las actuaciones que dependen de ellos, pero al mismo tiempo debemos reclamar una argumentación más consistente y rechazar lo que podemos calificar como manipulaciones simplistas. Nos referimos, en concreto, al discurso mantenido en este artículo, en el que se identifican “legítimas críticas” (en clara alusión a varios artículos de opinión respecto a la intervención municipal en esta céntrica plaza de la ciudad) con “voces reticentes al cambio”.

Las voces críticas (entre las que pueden contarse las nuestras, con ánimo constructivo) son precisamente las que vienen reclamando cambios en la forma de actuar en los espacios públicos de la ciudad (y no sólo en éstos). Pero el sentido del cambio es importante. Como lo fue cuando se demolieron palacios para sustituirlos por “galerías comerciales con aparcamientos subterráneos” (que el propio firmante cita como ejemplos desafortunados de cambio).

La peatonalización de la Alameda, la Avenida de la Constitución, las plazas de la Alfalfa y del Pan, y otros espacios de la ciudad son logros en sí mismos que muchos hemos reclamado (e impulsado) bastante antes de que se produjeran, pero la forma en que se han resuelto no podemos asumirla como óptima. No vamos a detenernos aquí en la idoneidad del pavimento de algunos de estos espacios, la escasa dotación de arbolado o la desproporcionada estructura para unos ineficaces toldos (Plaza del Pan). De igual modo, tampoco podemos asumir como óptima la forma en que se está reformando la Magdalena, cuya peatonalización no se cuestiona en absoluto, pero sí la forma de resolverla. Es éste el sentido en el que deberían entenderse (y contestarse) las críticas a esta intervención, que pasará al listado de oportunidades perdidas, no ya de peatonalizar más espacios de la ciudad, sino de hacerlo en la forma en que ésta lo merece.

No añoramos en absoluto los coches en ninguno de los espacios peatonalizados de la ciudad, que ojalá fueran más. Añoramos las ocasiones (perdidas) para haberse modernizado mejor dichos espacios al hilo de su peatonalización, de forma más coherente con sus valores e identidad. 

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