Manuel Lucena

Muchos no son dignos del sacrificio

Siento la necesidad de dar las gracias a todos los colectivos que con su comportamiento heroico han salvado miles de vidas jugándose las suyas. Sin embargo, este comportamiento excepcional no ha tenido su justa reciprocidad en una población que le ha perdido el respeto a una enfermedad y con ello se lo ha perdido también a los que se han arriesgado tanto cuidándonos y a los que han fallecido en esa lucha.

Últimamente no he podido evitar recordar una escena de la magnífica película de Steven Spielberg Salvar al soldado Ryan (1998).

Casi al final de la película, y segundos antes de morir, el capitán John Miller susurra al oído del soldado James Ryan una frase que he rememorado más de una vez durante la pandemia. Sus palabras fueron: “Hágase usted digno de esto, merézcalo”, en referencia a que en la búsqueda de Ryan, para devolverlo sano y salvo a casa, seis hombres terminaron perdiendo su vida.

En la desescalada del confinamiento, incluso ya antes, pudimos ser testigos del incívico comportamiento de muchos que hacían caso omiso a las medidas de prevención como el uso de mascarillas o el mantenimiento de una distancia de seguridad. No puedo entender cómo se puede tener esa absoluta falta de empatía con los familiares de los fallecidos y con tantas personas que se han arriesgado por los demás.

Sólo es posible un comportamiento así si los que lo protagonizan son incapaces de ponerse en la piel de los sanitarios que durante jornadas interminables han estado luchando sin los medios adecuados para cuidar hasta la extenuación de los pacientes que tenían la suerte de terminar siendo atendidos en un hospital.

Junto a esta población impresentable, la pandemia ha visibilizado unas administraciones públicas de distintos signos políticos que durante años han recortado los presupuestos sanitarios debilitando una sanidad pública maltratada.

Son muchos los colectivos que se han entregado en cuerpo y alma, con los sanitarios a la cabeza, para que estuviéramos seguros y me duele ver que muchos no han estado a la altura a la hora de responder a su sacrificio con un comportamiento responsable. Políticos mucho más preocupados por sacar rentabilidad electoral a una tragedia brutal y población más preocupada por divertirse a toda costa que de protegerse y protegernos con un uso sensato de los espacios públicos y privados.

Por eso venía a mi memoria Salvar al soldado Ryan, porque a ese “hágase usted digno de esto, merézcalo” que podrían decirnos, con toda la razón, muchos de los que han arriesgado su vida y la han perdido, desgraciadamente la realidad nos ha mostrado que muchos no son dignos del sacrificio realizado. 

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