Carmona emprende la carrera para ser Patrimonio Mundial

La distinción de la Unesco

Arquitectos, arqueólogos, historiadores, antropológos y biólogos forman el consejo asesor con el que se aspira a la prestigiosa denominación

Las siete razones de Carmona para ser Patrimonio Mundial

El consejo asesor de la candidatura de Carmona a la Unesco.
El consejo asesor de la candidatura de Carmona a la Unesco. / José Ángel García

El 4 de noviembre de 2021 pasará a la historia de Carmona. En esta jornada se dio el paso definitivo para que la ciudad de los Alcores sea declarada Patrimonio Mundial de la Unesco. Una carrera que se antoja larga pero en la que irá acompañada de un amplio grupo multidisciplinar de 13 profesionales que constituyen el consejo asesor de la candidadura. Este órgano se reunió ayer por primera vez tras la presentación oficial que tuvo lugar en el patio principal del Parador carmonense, el antiguo Alcázar del Rey don Pedro, otra de las joyas patrimoniales de un municipio cuya orografía ha permitido que la civilización humana se asentara en él desde la época turdetana.

Una cualidad que supone la base de la candidatura que cuenta ya con el respaldo de dos administraciones públicas: la del propio ayuntamiento de la localidad (encabezado por su alcalde, Juan Ávila) y la de la Consejería de Cultura y Patrimonio, cuya titular, Patricia del Pozo, ha hecho público su apoyo a la iniciativa los últimos meses. De esta forma, frente a la carrera que se inició en 2003 y que se vio rápidamente frustrada (no prosperó más allá del Ejecutivo andaluz), la candidatura actual no se justifica sólo en el vasto patrimonio artístico, sino que toma una perspectiva mucho más amplia, al considerar el paisaje natural como cimiento principal de todas las culturas que han habitado la antigua Carmo en los últimos 5.000 años, lo que ha dado lugar a que la ciudad cuente hasta con 16 edificios declarados BIC (Bien de Interés Cultural).

José María Cabeza (arquitecto técnico y Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales) desgranó en su intervención de ayer, como coordinador del consejo asesor, la importancia de la orografía en la historia del municipio. Recordó que Carmona se asienta sobre un montículo –con una cota de 235 metros sobre el nivel del mar– en mitad de la llanura de la Campiña. Una situación que le ha otorgado un privilegio defensivo y que la ha convertido en una plaza difícil de conquistar. De hecho, Fernando III era consciente de que antes de tomar Sevilla debía hacerlo con la entonces llamada Qarmuna. Se trata, además, de un montículo totalmente hueco, lleno de agua, lo que ha garantizado el abastecimiento de sus habitantes en estos cinco milenios. De ahí que se tenga constancia que desde los turdetanos existen galerías subterráneas que fueron reforzadas siglos después por los romanos.

La Torre del Homenaje y la Puerta de Sevilla, dos emblemas patrimoniales de Carmona.
La Torre del Homenaje y la Puerta de Sevilla, dos emblemas patrimoniales de Carmona. / José Ángel García

El hecho de que se apueste por el paisaje natural como principal baluarte para lograr la declaración de la Unesco responde también a una cuestión estratégica. En este sentido, Cabeza explicó que, ante los numerosos municipios que han recibido ya tal catalogación por su patrimonio material, la alternativa que abre más posibilidades actualmente es la que concierne al entorno natural que lo sustenta y que explica su riqueza artística.

Este hecho diferencial valida que su consejo asesor esté integrado por 13 profesionales de disciplinas muy distintas. Hay expertos en Arqueología, como Antonio Almagro Gorbea, Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales en 2016; y Pilar León-Castro, catedrática emérita de esta especialidad en la Universidad de Sevilla (US). También están presentes catedráticos de Historia Antigua, como Antonio Caballos, y de Historia Medieval, como Manuel González; un antropólogo de gran reconocimiento como Isidoro Moreno; el doctor en Biología por la US y ex director de la Estación Biológica de Doñana, Juan José Negro Balsameda; y una eminencia en Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Manuel Losada Villasante (Premio Príncipe de Asturias e Hijo Predilecto de Andalucía).

La Puerta de Córdoba, desde donde se contempla la llanura de la Campiña.
La Puerta de Córdoba, desde donde se contempla la llanura de la Campiña. / José Ángel García

Se cuenta con arquitectos con una acreditada trayectoria profesional en la conservación y restauración de importantes edificios. Tal es el caso de Alfonso Jiménez Martín, catedrático de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la US, quien ocupó durante bastantes años el cargo de maestro mayor de la Catedral de Sevilla; y de Fernando Mendoza Castell, Premio Europa Nostra en 2010, redactor de las normas subsidiarias de Carmona en 1983 (que tan importantes han sido para mantener las señas de identidad del urbanismo de la ciudad) y quien se encargó de la importante restauración del templo del Salvador.

Además, en este grupo se integran otros dos profesionales de gran prestigio y que guardan relación estrecha con importantes órganos que han de validar las aspiraciones de Carmona para ser Patrimonio Mundial. Se trata de Román Fernández-Baca, actual alcaide del Alcázar de Sevilla, que ha desempeñado el cargo de director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y durante 28 años ha sido máximo responsable del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Actualmente ejerce de miembro consultor de la Unesco, organismo mundial que concede la catalogación pretendida y que, previamente, es asesorado por Icomos, donde otro integrante de este amplio grupo, el catedrático de Geografía Humana de la Hispalense, Víctor Fernández Salinas, ha ejercido la presidencia del comité internacional de itinerarios culturales y la secretaría del comité nacional español.

José María Cabeza en un momento de su intervención.
José María Cabeza en un momento de su intervención. / José Ángel García

Según el propio José María Cabeza, la proyección profesional de estos nombres resulta fundamental para la fase que ahora se inicia, en la que el informe que avala la propuesta de Carmona ya se encuentra en la Consejería de Cultura y Patrimonio, que ha de enviarlo –una vez que ha respaldado la candidatura– al ministerio homólogo, que lo trasladará al denominado Grupo Uno. El coordinador del consejo asesor incide en que dicho ente valora especialmente “el prestigio” de quienes avalan la iniciativa, una cualidad que cumple con creces la lista de expertos que se presentó ayer. Un consejo, además, con carácter multidisciplinar, al tratarse de una candidatura basada en un ámbito tan amplio de abarcar como el paisaje natural, cultural y patrimonial.

El inmenso montículo sobre el que se asienta Carmona.
El inmenso montículo sobre el que se asienta Carmona. / José Ángel García

Una vez examinado por el Grupo Uno, el informe volverá al Ayuntamiento de Carmona, que podrá hacer algunas modificaciones según las observaciones de este órgano de consulta. La administración local de nuevo lo enviará a la Junta de Andalucía. De allí otra vez al Ministerio de Cultura que, en esta segunda fase, lo llevará al Consejo de Patrimonio Histórico, integrado, entre otros expertos, por miembros del Icomos.

En este trámite se decidirá su inclusión en la lista indicativa, donde ya se encuentra Itálica. Una vez que alcance esta designación, queda esperar que la candidatura (sólo se presenta una al año en toda España) sea enviada al Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco, último ente en decidir sobre la denominación que se pretende. Un proceso que, en todo caso, es difícil acabar en menos de seis años.

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