Betis El Eibar, sin la tecla de visitante

  • El indeleble sello de Mendilibar resalta en su poderío como local pero que no está exhibiendo lejos de Ipurua

  • La presión en campo rival, gran virtud

Mendilibar, en un partido con el Eibar. Mendilibar, en un partido con el Eibar.

Mendilibar, en un partido con el Eibar. / Rodrigo Jiménez / Efe

El segundo entrenador más longevo de Primera cumple su cuarta temporada en el Eibar, que posee el sello indeleble de José Luis Mendilibar, pero que no termina de arrancar esta campaña como visitante. Sólo cinco puntos suma el cuadro armero lejos de su fortaleza de Ipurua, con una victoria en Montilivi ante el Girona (2-3) y sendos empates en el Metropolitano ante el Atlético (1-1) y ante el Valladolid en Pucela (0-0).

Un escaso bagaje que contrasta con su poderío como local, donde únicamente el Huesca, en la primera jornada, y el Sevilla han sido capaces de llevarse los tres puntos y donde incluso hincó la rodilla el Real Madrid, en el mejor partido del curso para los eibarreses.

Dudó Mendilibar la pasada temporada sobre la renovación de su contrato, aunque finalmente apostó por continuar una temporada más en Éibar, donde ha encontrado una filosofía de club que se amolda perfectamente a su concepto del fútbol. Alejado de todos los detalles de la modernidad, incluido el VAR del que se ha quejado en más de una ocasión, el técnico obtiene un gran rendimiento de sus jugadores partiendo desde el 4-4-2, su esquema fetiche y que rara vez alterna con el 4-2-3-1.

Sin balón

Las estadísticas tan de moda en estos tiempos señalan que el Eibar es uno de los equipos que más balones recupera en campo contrario, lo que deja a las claras esa virtud que poseen los equipos de Mendilibar para realizar una presión alta que comienza con el trabajo de los delanteros.Como ya se mostrara la pasada temporada en su visita al Villamarín, el Eibar tratará de cerrar los espacios interiores para dificultar el juego de combinación del Betis, que tiene en su medular uno de sus puntos fuertes.

Con balón

Si se repasa el precedente del año pasado, el Betis cedió la posesión de balón al Eibar, que acabó dominando esa faceta del juego, pero que con su zaga adelantada dejó espacios para que el equipo bético lo sorprendiera al contragolpe. Fue un Eibar distinto al de otras ocasiones, quizá influido por ese 4-2-3-1 que colocó Mendilibar y que le dio más presencia en la medular pero que le quitó peligro en el área rival.Los eibarreses destacan por su fútbol directo, con rápidas transiciones que buscan el despliegue por las bandas para que se produzcan centros al área, donde esperan sus delanteros, que destacan en el juego aéreo.

Esa capacidad física de sus delanteros, y también de centrocampistas como Joan Jordán, Diop o Escalante, provoca que el Eibar suela ganar las segundas jugadas, otra de sus virtudes para desplegarse en ataque y permitir las incorporaciones de la segunda línea a zonas de remate. Si José Ángel destaca por sus centros desde la izquierda, su sociedad con Cucurella ha dotado de mayor presencia a esa banda, por la que el equipo armero está generando la mayor parte de sus opciones de gol.

Lo mejor

Los automatismos ya mecanizados de lo que pretende Mendilibar –presión, fútbol directo para centros y remates– convierten al Eibar en un equipo sólido y con las ideas claras.

Lo peor

Su rendimiento desciende lejos de Ipurua.

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