LaLiga Santander

Derbi, derbi y sólo derbi (2-0)

  • El Betis sólo fue intenso cuando encajó el primer gol, en el minuto 76, y cae con justicia en Bilbao

  • El árbitro le anuló un gol legal en el 89, pero también hizo lo propio con el Athletic

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El Betis era todo derbi cuando saltó a la hierba de San Mamés. Su alineación destilaba derbi. Y su actitud en el prado vizcaíno transpiraba derbi. Y pasó lo que pasó, que un Athletic claramente inferior este año a los heliopolitanos le puso más ardor y se llevó los tres puntos con justicia gracias a los goles de Munian en el minuto 76 y de Aduriz en el 92.

Entre esos dos tantos, sólo en esa corta horquilla de un cuarto de hora largo, el Betis sí le puso intensidad plena y a punto estuvo de empatar. De hecho, lo hizo. Pero ese árbitro de espalda ancha llamado Alberola Rojas anuló un gol legal de Javi García en el 89. Estimó que Loren cometió falta sobre Kepa al rematar el saque de esquina desde la derecha. Y el marbellí incluso se adelantó al portero para cabecear. El contacto fue posterior e inevitable. Pero el guardameta había reaccionado tarde y Loren, más despierto, se le coló. Que sucediera en el área pequeña, incluso en la línea de gol, no legitima la decisión del colegiado castellano-manchego, que fue bastante más valiente en el Ramón Sánchez-Pizjuán para conceder al Getafe aquel gol tras el encontronazo de Cala con Sergio Rico. No fue el único error grosero del engominado. El Athletic también reclama que el gol anulado a Aduriz en el 29 por supuesto fuera de juego no debió ser anulado, pues le llegó la pelota de Bartra.

Al final queda en ocho la racha bética de partidos sin perder, curiosamente la misma del Sevilla sin ganar, para que luego digan que eso de los vasos comunicantes es una falacia. Una marcha imperial, la verdiblanca, que le abrió de par en par las puertas de Europa. Con el pasaporte visado, quedan dos objetivos pendientes: acabar quinto o sexto para evitar las molestas previas de julio y agosto, y derrotar al Sevilla en Heliópolis. Este sábado, los de verde jugaron muy conscientes de que, con que vuelvan a ganar al vecino el sábado eludirán el séptimo puesto, así que enfocaron al Athletic... y el Sevilla de reojo.

El primero que jugó con el derbi en la cabeza fue su entrenador, Quique Setién. Lo hizo al prescindir de salida de Mandi, que estaba apercibido de sanción, y lo corroboró cuando se lesionó Júnior y en el minuto 20, en lugar del central argelino, como dictaba la lógica meramente deportiva, tiró de un centrocampista, Camarasa, para desplazar a su vez a tres jugadores de su demarcación original, a Bartra, a Javi García y a Fabián. El primero ocupó el hueco de Júnior en el perfil siniestro de la defensa de tres, el segundo ocupó el lugar del fino zaguero catalán y Fabián retrasó su posición para anclarse por delante de la defensa.

Hasta ese minuto 20, el partido era puro sopor. Un desafío para que no se entregara a Morfeo quienes se hubieran metido entre pecho y espalda un copioso almuerzo, lo que en el Bocho es práctica muy común. El Athletic demostró por qué había sumado en casi una Liga los mismos puntos que el Valencia en la primera vuelta, 40, y del Betis ofensivo y certero que con tanto mérito ha agarrado una plaza europea tampoco había noticias. Ni una jugada que inquietara a Kepa Arrizabalaga ni a Pedro.

La súbita salida de Júnior descolocó al Betis. Las maniobras entre líneas de Muniain y los desmarques al espacio de Williams empezaron a desestabilizar a los verdes. Aunque la primera gran ocasión llegó a balón parado. Una falta de Beñat al segundo palo llegó hasta Saborit, que cabeceó al corazón del área. Williams empalmó una volea que estrelló con violencia el cuero en el larguero de Pedro (27’). Dos minutos después, llegó el gol anulado a Aduriz. Y ya en el minuto 43, una incursión de Lekue por la derecha acabó con la pelota rebotada a los pies de Mikel Rico, que soltó otro destemplado latigazo, cuando la jugada pedía una pizca de pausa, y volvió a reventar la pelota en el larguero.

El Betis no había rematado una sola vez en esa primera parte. De hecho, no lo hizo hasta una carrera de Camarasa en el 58. El valenciano salió más enchufado tras el intermedio e irrumpió varias veces como interior por el carril del ocho. Todo el Betis, en realidad, salió más despierto tras el intermedio. Con la zaga más arriba y las líneas más juntas. Muniain ya no lo veía tan claro.

Pero el menudo atacante navarro, como el carrilero Saborit, también explotó las debilidades defensivas de Tello, cuyo experimento como lateral largo resultó un fiasco. Muniain se coló hasta el segundo palo ante la pasividad de Tello y cabeceó a placer un buen centro al segundo palo de Lekue, quien también agradeció la tibieza de Durmisi (76’).

El gol espoleó al Betis. Con que le pusiera empeño bastaba. El Athletic se descosió a la primera acometida y aún no se explica cómo se mantuvo de pie en esos seis minutos entre el latigazo de Fabián al larguero (86’), el referido gol mal anulado a Javi García (89’) y el nuevo testarazo de éste a la escuadra (91’) tras peinada de Loren. Esta vez los hados le fueron esquivos al equipo de Setién y Aduriz sentenció tras galopada de Williams. Ahora sí. Derbi, derbi y sólo derbi.

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