El Betis se derrumbó en el derbi en una lamentable segunda parte
Análisis táctico
Los verdiblancos vivieron de dos chispazos, pero renunciaron al balón tras el descanso, llegó la desidia y ni rastro de Pellegrini
Así jugaron los futbolistas del Betis ante el Sevilla
Si el Betis hace autocrítica en la derrota y en la victoria, según dice siempre su entrenador, Manuel Pellegrini, cuando esta semana analice la segunda parte ofrecida en el derbi, el sonrojo será mayúsculo.
Dejar escapar un 2-0 en un choque de la máxima rivalidad, con una desidia vergonzosa en la segunda parte, perdiendo todos los duelos en las segundas jugadas, nulo sin balón, dándole la pelota al rival, metido demasiado atrás... fue vergonzoso. Que el cuadro verdiblanco pensara que ya lo tenía hecho al descanso, con ese marcador, es imperdonable en cualquier partido y en un derbi, más. Todo el trabajo hecho esfumado por una segunda mitad indigna.
Defensa
El Betis se sintió muy cómodo en la primera parte. Salvo un tiro de Sow a las manos de Valles, el Sevilla apenas se acercó por la portería verdiblanca. Pero en la segunda, cambió todo. Los cambios le dieron otro aire al Sevilla. Sobre todo, con la entrada de Oso. El extremo sevillista fue un incordio constante para Aitor Ruibal, que también tuvo que lidiar con Ejuke por esa zona, echando en falta el lateral, en más de una ocasión, ayudas de Antony. De hecho, en un centro de Oso llegó el tanto de Alexis y en una acción a balón parado, el empate tras un balón que le llegó muy solo a Isaac Romero. Y menos mal que Valles, con una parada soberbia a disparo de Akor y Llorente, sacando un balón que iba para adentro, también del nigeriano, estuvieron providenciales.
Y es que en el segundo tiempo, el Betis no tuvo la pelota. Renunció a ella, se metió atrás, apareció la desidia, el Sevilla se llevaba todos los balones en las segundas jugadas y en el banquillo no hubo ni rastro de reacción de Pellegrini, que de forma increíble no agotó los cambios y los dos que hizo no estuvieron nada finos. Pésima lectura del técnico verdiblanco, sin reacción alguna a los goles del rival en un derbi que debe requerir de mucha autocrítica por parte del chileno y sus jugadores.
Ataque
Dos chispazos de Abde acabaron en dos goles. Incluso, el internacional marroquí casi marca el que hubiera sido el 3-2 en un disparo que acabó en el palo tras desviarlo Gudelj. Así, con el extremo como protagonista, se adelantó pronto el equipo heliopolitano con el tanto de un Antony que se fue diluyendo, como el resto del Betis, en la segunda parte. Fidalgo puso más tierra de por medio culminando una contra de mucha belleza con esa apertura del Cucho a Abde, el pase de éste al medio centro y la definición de éste.
Pero este Betis, y quedó demostrado una vez más, vive de chispazos. El medio campo actual con balón domina poco y sin balón le cuesta mucho. Y el Sevilla sacó provecho de eso. El mejor ejemplo fue un Fornals que estuvo muy mal. Y es que en el segundo tiempo, el Betis se acercó muy poco a la portería de Vlachodimos, sólo con el 2-2, demostrando ser un equipo prácticamente sin empaque.
Virtudes
Los chispazos de calidad de Abde en los dos goles.
Talón de Aquiles
La desidia en la segunda parte y la nula capacidad de reacción de Pellegrini.
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