Betis-Alavés | Crónica El fútbol no fue esta vez muy justo (1-1)

  • El Betis acumula méritos más que suficientes para haberse impuesto al Alavés, pero no halla el premio del gol

  • Jesé tuvo las dos opciones más claras, una de ellas que pasará al limbo de no saber si entró o no

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El fútbol no siempre es justo con los méritos contraídos por uno y otro equipo y este Betis-Alavés es uno de esos partidos que podrían servir como ejemplo. El cuadro verdiblanco debió acumular tres puntos más en su casillero clasificatorio, pero al final se tuvo que conformar con uno solo. Son las cosas de este deporte, de este juego, que sólo premia a meter la bolita entre los tres palos que defiende un portero del otro equipo. Pero ahí, precisamente ahí, es donde surge la duda para quien profesa la fe resultadista en los análisis balompédicos de manera empedernida. ¿El balón impulsado por Jesé tras driblar a Pacheco entró o Maripán lo evitó sobre la línea, sin que el esférico hubiera sobrepasado totalmente ésta?

Complicado de saber sin poder recurrir a esa línea de gol que ya funciona en el fútbol de otros países y que le indica a través de la vibración de un reloj al árbitro si la pelota debe ser validada como un tanto más del litigio o, por contrario, debe seguir el juego con todas las de la ley. Fue una acción trascendental y las imágenes de la realización televisiva no sirvieron para resolver esa duda que ya ingresará en el limbo de las acciones polémicas de todos los tiempos.

El problema es que tuvo una trascendencia vital para el desarrollo de todo el juego, pues apenas un minuto después el Alavés era capaz de poner las tablas en el electrónico gracias a una jugada en la que la defensa verdiblanca estuvo tremendamente pasiva ante la proliferación de toques del adversario, varios de ellos de cabeza, dentro de su propia área. Maripán, siempre Maripán para lo bueno y para lo malo, pues fue el que habilitó a Lo Celso para que el argentino no estuviera en fuera de juego en el gol de los anfitriones, castigó a esa zaga que se limitó a mirar en la jugada.

Se había pasado de una distancia de dos goles en el marcador, que ya hubiera sido prácticamente insalvable, aunque en el fútbol nunca se sepa hacia dónde derivan los acontecimientos, a que todo se colocara con una paridad que castigaba el esfuerzo que estaban haciendo los béticos para horadar a esa roca que responde por Deportivo Alavés y que tan bien tiene trabajado Abelardo para que se convierta en uno de los rivales más incómodos que compiten en la Liga Santander.

El Betis, con un total de seis cambios, cinco de campo, respecto al equipo con el que partió en su visita a Rennes para refrescar como mandan los cánones de una buena política de rotaciones, había salido con toda la intensidad que se necesita para tratar de hincarle el diente a este Alavés. Pau López, Barragán, Bartra, Feddal, Lainez y Jesé ingresaban en el once titular que disponía Quique Setién para que se mantuvieran los más titularísimos, tales como Lo Celso, Canales, William Carvalho, Mandi y Guardado.

La mezcla parecía prometedora, aunque llamaba la atención de que no saliera en ese arranque ningún punta claro en beneficio de un Jesé que era titular ante los suyos por primera vez. El canario, sin embargo, ni siquiera iba a hacer de nueve, dado que esa posición más centrada le iba a corresponder a Lo Celso para que el exmadridista apareciera más desde el costado izquierdo.

Y precisamente Jesé tendría la ocasión más clara para adelantar a los suyos en una contra perfectamente llevada por William Carvalho, que llegó a las cercanías del área con poderío después de que su antiguo compañero Inui hubiera desistido de seguirlo. El portugués se la dio al canario, pero el disparo de éste lo detuvo Pacheco. Sin embargo, la pelota rebotó en Maripán y esto hizo posible que Lo Celso, que hubiera estado en fuera de juego si el esférico le llegaba de un compañero, rematara a placer.

Ponerse con uno a cero contra este Alavés no es mala cosa, sobre todo si se ha jugado sólo un cuarto de hora de partido y se prevé que la cosa debe estar complicada al final por el esfuerzo acumulado tras la comparecencia europea en Rennes. El Betis trató de protegerse un poco más, dio un par de pasitos hacia atrás, pero siempre con la intención de salir con velocidad hacia arriba para buscar el segundo.

Ése era el deseo y estuvo a punto de convertirse en realidad en un pase extraordinario de Lo Celso picadito para el control de Jesé. Nueva ocasión para éste, que se decide en esta ocasión por eludir la salida de Pacheco y por asegurar el segundo. Parecía ya hecho cuando apareció Maripán sobre la raya, o un poco más adentro, que eso ya no se sabrá nunca.

El caso es que el Betis no pudo festejar ese premio gordo y lo que sí se encontró fue con las tablas de inmediato. Después incluso pudo ser peor, pues Pau López se lució en un disparo durísimo de Wakaso. Y ahí acabó todo el repertorio vitoriano hasta el final del encuentro, cuando fue Calleri quien dispuso de una nueva opción.

Entre una y otra el acoso del Betis fue total, generando multitud de llegadas, aunque ninguna de ellas fuera tan diáfana como la que ya dispuso Jesé. Sí son dignas de mención en la hoja de apuntes del cronista una que se le quedó al canario en un mal despeje de Pacheco, que no fue aprovechada sencillamente porque el bético ya llegaba sin fuerza ninguna, y una última de Loren de cabeza en otra exquisitez de pase de Lo Celso que evitó Pacheco.

Por mucho que el Alavés pueda apelar también, y con toda la razón, a que el punto premia su excelente trabajo defensivo y del manejo de otras situaciones que exige el fútbol, lo cierto es que esta vez sí el Betis debió dirigirse a las duchas con la satisfacción de haber acumulado tres puntos más en su casillero clasificatorio. Pero este deporte no entiende de los méritos acumulados y sí de meter la pelotita entre los tres palos del adversario. Quedará para siempre la duda de si los verdiblancos la introdujeron dos veces, pero el siempre histrión, y mal árbitro, Mateu Lahoz no contabilizó en el acta la segunda.

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