Salud y Bienestar

Avances de la ciencia para diseñar las vacunas del futuro

  • Malaria, hepatitis, leishmaniasis, ántrax, gripes y estreptotocos están en el punto de mira de la investigación internacional para el desarrollo de vacunas · Genómica, biotecnología y biomedicina dan forma a las nuevas promesas de la inmunología.

Los sistemas sanitarios tienen en las vacunas, o más concretamente en los programas vacunales, una herramienta  fundamental para hacer frente a las enfermedades víricas. Todos se esfuerzan por mantener las coberturas de los programas establecidos y, a la vez, han querido incorporar aquellas vacunas cuya utilidad terapéutica y relación entre riesgo y beneficio esté demostrada.  Así, por ejemplo, la triple vírica (sarampión-parotiditis-rubéola), la antihepatitis B, la vacuna conjugada contra Haemophilus influenza tipo b y la DPT (difteria-pertussis-tétanos) combinada con otros antígenos e han convertido en materia conocida.

Por otro lado, adelantos recientes en la comprensión del sistema inmunitario y de las complejas interacciones entre los agentes patógenos y el huésped humano han abierto oportunidades para encontrar vacunas nuevas aplicando estrategias novedosas y usando tecnologías recientes y adyuvantes. Así, por ejemplo, nuevas herramientas como las vacunas contra el rotavirus o contra el virus del papiloma humano  han podido extenderse e introducirse en los calendario vacunales. A esto han contribuido disciplinas  varias que lindan entre la biología, la medicina y la tecnología pura y dura. Así, se van engrosando las  profilaxis disponibles y los nuevos avances también dibujan un horizonte  en el que dar coto a nuevos virus.

Existen decenas de proyectos en desarrollo  contra multitud de virus. Algunos, como los del sida, malaria, rotavirus, helicobacter  pylori se suponen con frecuencia un anhelo cercano, pero queda camino por recorrer. La iniciativa de la Organización Mundial de la Salud sobre investigación y desarrollo de nuevas vacunas recoge casi 30 virus sobre los que se está trabajando para conseguir inmunización.

La polio, el virus de Epstein-barr, la hepatitis C y E, Schistosomiasis, Leishmaniasis, la encefalitis japonesa,  el dengue, Streptococos del tipo A y B, anthrax o gripe son algunos de los virus que protagonizan proyectos de investigación que generalmente tienen alcance internacional. De cada uno de ellos existen numerosos ensayos clínicos en marcha a cargo de distintas compañías o instituciones.

Medinmune, Sanofi-Pasteur, GSK,  Merck, el Insituto Nacional de Salud de Estados Unidos,  son algunos impulsores claves.

La Immunization Action Coalition ha establecido algunos de los avances científicos más importantes del pasado año que condicionarán la aparición de nuevas vacunas. Así, el uso de  plantas transgénicas y mamíferos como biorreactores para rutas de bajo coste de producción de vacunas y otros tipos de administración de vacunas, como la inmunización mucosa, son algunas de las alternativas en investigación que pueden impulsar el desarrollo.

Por otro lado, las vacunas de ADN a base plásmido pueden llegar a ser herramientas prometedoras de inmunización en patologías provocadas por parásitos porque los vectores pueden ser diseñados para integrar varios antígenos de las diferentes etapas del ciclo de vida del parásito o subespecies diferentes; vacunas, formulaciones y protocolos de vacunación pueden ajustarse para que coincida con la respuesta inmune que ofrece inmunidad protectora, y la vacunación con ADN es una plataforma asequible. De hecho, inmunidad parcial y completa se han demostrado después de la vacunación de este tipo contra las enfermedades parasitarias más importantes en el mundo.

Una de las vacunas que más promesas ha lanzado es la de la malaria. 

La vacuna sintética desarrollada por Manuel Elkin Patarroyo despertó muchas esperanzas (desarrollada en micos a finales de los 80). Aunque su desarrollo no ha tenido el alcance esperado, Patarroyo continúa trabajando  en la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia y en 2009 anunció que este año una nueva vacuna sintética vería la luz con una efectividad del 95%. El resto de  vacunas para la malaria están en desarrollo, no hay disponible todavía una completamente eficaz. La vacuna RTS,S/AS02A es la candidata que ha llegado más lejos en los ensayos de vacunas.

Está siendo desarrollado por una alianza entre la PATH Malaria Vaccine Initiative (un concesionario de la Fundación Gates), la empresa farmacéutica GlaxoSmithKline, y el Walter Reed Army Institute of Research. Según la base de datos de la OMS, hay otros cinco ensayos avanzados.

El siguiente más extendido es de la vacuna denominada AdCh63/MVA ME-TRAP impulsada por la Universidad de Oxford, en Reino Unido. 

Lo cierto es que, según un análisis titulado Vacuna contra la malaria: ¿por qué está tomando tanto tiempo? que se ha publicado en Experts Review, la publicación del genoma del Plasmodium falciparum, mosquito causante de la enfermedad,  dio la ilusión de que se descubririáin pronto nuevos antígenos. Pero más de 7 años después de su publicación, sólo han surgido un puñado de nuevos candidatos. En general, los grandes laboratorios han  siguido trabajando con sus antígenos tradicionales debido al tiempo invertido con anterioridad y la convicción de que estaban cerca de un producto de éxito.

La llegada de una vacuna al consumidor depende de varios parámetros. Las agencias de salud internacionales consideran la prioridad epidemiológica, el costo-efectividad, la aceptación de la población y la decisión política de garantizar la sostenibilidad, una producción en cantidades suficientes y un precio asequible, como valores a medir. De todo ello dependerá la futura toma de decisiones en torno a la posible introducción de nuevas vacunas en los programas de inmunización.

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