Investigación y Tecnología

Jóvenes y adolescentes desconocen las enfermedades contagiosas por las malas prácticas en las relaciones sexuales

Pareja joven agarrándose de la mano en la cama.

Pareja joven agarrándose de la mano en la cama.

Casi el 50 por ciento de los adolescentes y jóvenes españoles de entre 16 y 29 años declaran no haber recibido educación sexual de calidad ni por parte de sus familias, ni en el centro escolar, por lo que encuentran en el porno un recurso útil para aprender sobre sexualidad. De esta manera, el 56,1 por ciento afirma que le sirve para conocer y comprender mejor el sexo, mientras que un 49,65 por ciento lo utiliza como fuente de inspiración. 

Esto tiene una repercusión negativa entre los jóvenes menores, quienes se hacen una imagen falsa de lo que es el sexo realmente llegando a ejercer incluso violencia sobre la otra persona en su afán de hacer realidad la fantasía que han conocido a través del porno. Por otra parte, es "preocupante", además que el 36 % de los jóvenes incita a tener relaciones sexuales sin preservativo

Lo que agrava más la situación porque se exponen completamente a transmitirse enfermedades a través de los órganos genitales, desconociendo el alcance de esta problemática y las consecuencias de dichas enfermedades en el tiempo, ya que muchas son irreversibles y cuyo contagio se puede evitar, si se recibe la educación sexual que merecen. 

Clamidia y gonorrea, las enfermedades más frecuentes

La clamidia y la gonorrea son las dos enfermedades de transmisión sexual más comunes entre los jóvenes. De hecho, la clamidia aumentó un 128% en los menores de 20 años. Esta enfermedad provoca en las mujeres secreción vaginal anormal y sensación de ardor al orinar. Y en los hombres, secreción del pene y ardor y dolor al orinar. 

El problema no se queda ahí porque la clamidia, además, puede originar enfermedades inflamatorias en la pelvis y aumentar el riesgo de infección en las trompas de falopio o del útero, lo que quiere decir que repercute en la fertilidad. Los hombres, por su parte, pueden terminar siendo estériles, si la infección es grave perjudica a los testículos y a la próstata. 

Por lo que respecta a la gonorrea, es una enfermedad producida por la bacteria gonococo (Neisseria gonorrhoeae). En el hombre provoca, dolor al orinar, secreciones en el pene, hinchazón y dolor en un testículo. A las mujeres les provoca sangrado entre reglas, dolor abdominal, aumento del flujo vaginal y dolor al orinar. Si la enfermedad se complica, tanto en hombres como en mujeres, puede afectar a la fertilidad. 

La educación sexual empieza en casa

La conversación sobre el sexo en las familias no debería ser un tabú. Es necesario que se den unas  pinceladas de educación sexual ya que es un área más en fase de desarrollo para los niños que, desde el punto de vista de los profesionales, "no se puede dejar de atender".

“Si en casa no hablamos de esto" -afirma la psicóloga y sexóloga Mamen Jiménez- "estamos transmitiendo un mensaje con ese silencio: que es un tema tabú y, con ello, se le empiezan a adherir connotaciones negativas”. En conclusión y prosigue Jiménez en el portal CuídatePlus "aun sin querer, estamos dando una educación afectivo-sexual, así que más nos vale ser conscientes de qué mensajes transmitimos, ya que los vamos a transmitir sí o sí”.   

Quedando esto claro, hay muchos padres y madres que se plantean a qué edad se puede hablar con sus hijos de educación sexual. Antes de preguntarse cuándo y cómo hablar de sexo con los niños, hay que dejar claro los conceptos sexo y sexualidad con los que podremos comprender las diferencias entre la infancia y la edad adulta.

En primer lugar, la sexóloga puntualiza que la noción del sexo y la sexualidad como algo erótico es puramente adulta. “La sexualidad infantil es exploración y conocimiento. En tanto en cuanto tenemos un cuerpo, todo lo que sabemos y aprendemos del mundo, cómo nos relacionamos, etc. pasa a través del cuerpo necesariamente”. Y hasta dónde hay que contar. 

Si alguna vez te hace una pregunta al respecto, es recomendable preguntarle qué cree que es. De esta forma te da una pista de la información que sabe. En función de lo que te conteste y de la edad del niño, trata de adaptar la respuesta a su edad y a su lenguaje, llamando a las cosas por su nombre y evitando perderse en los detalles. 

Es importante que hables de sexo en casa para que no resuelvan sus dudas en otra fuente de "información" como la pornografía como lo hacen dos de cada diez jóvenes y hagan del sexo una práctica errónea y poco recomendable poniendo en peligro su salud y la de la otra persona.

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