El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas estará en la exposición de Juan de Mesa en el Museo

La exposición dedicada al imaginero en el IV centenario de su fallecimiento se celebrará en la Sala V del Museo de Bellas Artes entre noviembre de este año y marzo de 2027

Agenda cofradiera del tercer fin de semana de Cuaresma

El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan.
El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan. / Hermandad de la Vera Cruz de Las Cabezas

Los hermanos de la cofradía de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan aprobaron en la noche del jueves en cabildo que su titular sea trasladado a Sevilla para formar parte de la gran exposición que se dedicará al genial imaginero Juan de Mesa en el IV centenario de su muerte. Poco a poco va tomando forma esta muestra que será una de las grandes citas del Museo de Bellas Artes para la presente temporada y que servirá para conocer un poco mejor a una de las figuras capitales de la imaginería barroca andaluza y española, cuyas aportaciones fueron decisivas para conformar la Semana Santa tal y como la conocemos.

El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan es una de esas grandes tallas realizadas por el cordobés. Uno de sus célebres Crucificados, aunque poco conocido por los cofrades sevillanos, pese a su calidad. Como destaca la web de la corporación, esta obra fue sufragada por el capitán Francisco de Gámez y, desde entonces, ha sido la imagen titular de la hermandad. La autoría de Juan de Mesa se supo gracias a la restauración realizada por Francisco Arquillo en 1983. En la intervención el profesor extrajo un pergamino donde, de puño y letra del propio Juan de Mesa se recogía que el Cristo fue entregado el día 8 de marzo de 1624 a los mayordomos de la cofradía.

El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan.
El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan. / Hermandad de la Vera Cruz

El hallazgo del pergamino fue la confirmación de una autoría ya adelantada por José Hernández que señaló notables afinidades entre esta imagen y las esculturas de Juan de Mesa. Ya en 1933, durante una intervención en la Academia Sevillana de Bellas Artes, como abunda la web de la corporación, comentó sobre esta talla: “Con toda seguridad es obra de Juan de Mesa la imagen del Cristo de la Vera Cruz venerado en Las Cabezas de San Juan, bastando sólo la visión de la escultura para quedar convencido de ello”.

La exposición dedicada a Juan de Mesa en el cuarto centenario de su muerte está comisariada por Valme Muñoz, directora del Bellas Artes, Ignacio Hermoso e Ignacio Cano. Como se anunció hace unas semanas, la muestra propondrá a través de “un selecto muestrario” que recoge “lo más destacado de su trayectoria artística” una “visión actualizada de su figura, de su producción y su repercusión en el arte sevillano”.

El equipo del museo trabaja para poder mostrar importantes obras, entre ellas el Cristo de la Buena Muerte de Lima (1622) o el Cristo de la Misericordia del sevillano convento de Santa Isabel (1622) conocido como el Cristo de las Arrepentidas. La comunidad de religiosas filipenses ya ha recibido oficialmente la petición. Otro crucificado que podría regresar a Sevilla para esta importante exposición es el de la Agonía de Vergara. Además, habrá obras procedes de otras provincias andaluzas.

Del éxito con las cofradías al olvido

El Cristo de la Agonía de Vergara.
El Cristo de la Agonía de Vergara. / Antonio Pizarro

Tras su repentino fallecimiento, ocurrido en 1627 en plena madurez personal y artística, Juan de Mesa fue engullido por su maestro y gran referente de la primera mitad del siglo XVII, Juan Martínez Montañés. Mesa salió de este letargo cuando, en 1930, Heliodoro Sancho Corbacho rescató del Archivo de Protocolos la carta de pago del Gran Poder.

Mesa formó parte de una pléyade de artistas de la escuela sevillana que defendieron un arte tomado del natural, que cogió forma con la escultura de Montañés, a partir de 1609, con la evolución de la pintura de Alonso Vázquez y Juan de Roelas y que alcanzó su forma plena con Velázquez, entre 1617 y 1621. Dentro de esa dimensión estética Mesa es, junto a Francisco de Ocampo y después Alonso Cano, uno de los escultores realmente importantes tras la estela de Montañés. Muestra una acusada personalidad en su forma de trabajar añadiendo rasgos propios. Planteó un estilo personal, pero siempre dentro de las pautas estéticas del arte de Montañés.

Lápida en la iglesia de San Martín que indica que Juan de Mesa yace en ese templo del que fue feligrés.
Lápida en la iglesia de San Martín que indica que Juan de Mesa yace en ese templo del que fue feligrés. / Juan Carlos Vázquez

En apenas 14 años Mesa realiza en torno a medio centenar de obras. El triunfo de Mesa en las hermandades se explica por la sensibilidad y fuerza que aporta a sus imágenes. Frente al manierismo idealizado de Montañés, Mesa desarrolla un modelo evolucionado con el respecto renacimiento apuntalado en el realismo. Así lo entiende el catedrático de Arte Alberto Villar Movellán, uno de los historiadores que más y mejor ha estudiado a Mesa: “Cuando trabaja un rostro no tiene problemas en hacer las dos mitades desiguales. Estudia el retrato en profundidad. Se basa en personas de la calle. Se aproxima mucho al dolor y al sufrimiento. Esto provoca que se acerque mucho al espectador. Conecta con él. No le importa hacer una pierna más larga si consigue el efecto deseado. En su momento se convirtió en un artista de éxito porque conectaba muy bien con las cofradías”.

Juan de Mesa fue un escultor conocido y de éxito en su tiempo. Una muestra es que muchas hermandades le encargaron sus imágenes titulares. Algunas publicaciones cercanas a la fecha de su muerte lo mencionan. Como unas crónicas mercedarias de 1687, en la que se le cita como autor de diversas obras del la antigua iglesia de San José, como el Cristo de la Misericordia. José Bermejo, autor de Las Glorias religiosas de Sevilla (1882) también le atribuye esta imagen.

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