Fe y devoción en el primer viernes de marzo en Sevilla
La ciudad vive uno de los días grandes de la cuaresma con vía crucis y cultos
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De San Antonio Abad, al Tiro de Línea. De Orfila a San Ildefonso... Sevilla vivió una de las jornadas más celebradas y esperadas de la cuaresma: el primer viernes de marzo, que este año llegó con el tiempo de víspera en su ecuador.
El incienso no sólo se apoderó de los templos, también de las calles en las que se celebraron, por ejemplo, el vía crucis extraordinario de la Hermandad de los Panaderos por su 425 aniversario, o el traslado de la Esperanza de Triana a Santa Ana para sus cultos.
En San Antonio Abad, el dulcísimo Nazareno recibió los besos de sus devotos. En El Tiro de Línea, un sinfín de fieles se postró ante el Cautivo, como en Ildefonso, devoción honda y antigua.
En la Casa de Pilatos se celebró otro de los hitos de la cuaresma: el Vía Crucis de la Pía Unión. En su homilía, monseñor Saiz instó a los fieles a una conversión auténtica que trascienda los ritos externos. A través de las lecturas cuaresmales. El arzobispo, con respecto al juramento de los nuevos hermanos mayores, subrayó que la autoridad en la Iglesia debe ejercerse como una entrega desinteresada ante la Cruz. Finalmente, exhortó a vivir una caridad operante y una comunión eclesial que refleje el misterio de la redención en la vida cotidiana.
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