Manuel Palomino: "¿La priostía del Valle? Hombre, eso son palabras mayores..."
Fallece en Sevilla Manuel Palomino, histórico referente del mundo de la priostía
Fue hermano, entre otras corporaciones, de Jesús Nazareno, el Valle y San Bernardo
El secreto está en el incienso
Fue también -lo que son las cosas- un mes de marzo, cerca de su primer viernes, aún con el delicado frescor de la carne de Jesús Nazareno suspendido en mis labios adolescentes. Por aquel entonces colaboraba y dirigía un espacio radiofónico cofradiero en Onda Capital, emisora local que continúa su ímprobo trabajo por y para nuestra ciudad. A la hora del café, con la tarde recién abierta a esa luz que solo se proyecta en los espejos tibios de marzo, nos citamos con Manuel Palomino, que sorprendentemente quiso concederme una entrevista.
Junto a otros hermanos primitivos que le acompañaban, entre ellos Julio Sánchez Carmona y Rafael Roblas, tan solo le advertí del inicio de la grabación. Ni mucho menos comprendía, a mis veinte años, la trascendencia de aquel hombrecillo menudo y bajo, temperamental y directo, para la Semana Santa, ese universo nuestro tan diminuto pero esencial. "Menos del tema vestidor, lo que quieras..." me indicó con su humor sencillo y sin trampa.
Y durante aquella media hora de entrevista, al alimón con sus hermanos en Jesús Nazareno que le ayudaban a recordar, a vislumbrar, a rescatar episodios de su propia vida, aprendí que todo en la Semana Santa tiene su por qué, su origen, su motivo. Nada se ha creado de sí y para sí, en el seno de lo inexplicable y como por arte de un decorado efervescente y fantasioso. Me contó su vinculación con las cofradías, con su hermandad del Silencio, su acercamiento al cosmos de la priostía, su trato con las flores, la disposición de los altares... Y una historia particular que poderosamente captó aún más mi atención. Con sus pausas, sus resuellos propios de la edad y del esfuerzo, me miró fijamente...
"Una vez, hace ya muchos años, estábamos poniéndole las flores al paso de la Inmaculada del Corpus que, como sabes, se disponen de forma cónica y apuntada. Entonces se nos acercan varios hermanos del Valle y me preguntan si sería capaz de hacer lo mismo en el paso de la Virgen del Valle", y arquea los ojos, enfatizando la sorpresa, como si fuera en aquel mismo instante. "Hombre, la priostía del Valle son palabras mayores... Yo les dije que sí, pero que mínimo hasta la medianoche del Jueves no podría estar en la Anunciación, que yo salgo en San Bernardo... Y allí que fuimos el Jueves Santo a ponerle a la Virgen del Valle las flores cónicas por primera vez. Poco tiempo después, José María O'Kean me llamó para ir de prioste en su Junta, y ahí empezó mi vinculación definitiva con la cofradía del Valle..."
Ha muerto Manuel Palomino, creador de su tiempo, nombre indispensable del arte efímero de la Semana Santa contemporánea. Los tiempos cambian, los conceptos avanzan y las vestimentas se perfeccionan, qué duda cabe. Pero siempre es conveniente saber qué se hereda y qué trasciende. Ha muerto Manuel Palomino, con quien no tuve más trato que una entrevista, suficiente para conocer cuánto aportó y supuso para el mundo de las cofradías. En especial, aquellas flores de la Virgen del Valle, que ahora clavan sus espinas y sus lanzas en mi memoria infantil más difusa y lejana.
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