Víctor Regalado: "Es importante la profesionalización del hermano archivero en las cofradías"

Entrevista

Charlamos con este Doctor en Historia Moderna, apasionado de la archivística que ya ha descubierto varios detalles sobre nuestras hermandades

Señala la necesidad de estudiar el pasado de las cofradías con ojos abiertos y conocemos algunas anécdotas, como la procesión de un niño difunto en 1771

Profundizamos en la tarea de la archivística, cada vez más valorada
Profundizamos en la tarea de la archivística, cada vez más valorada

La Semana Santa comprende, más allá de su manifestación eminentemente religiosa, numerosas aproximaciones que tratan de descubrirla y atesorarla en todas sus ramificaciones. No es tan solo un reflejo de la piedad y la fe de toda uan ciudad; significa, también, un fenómeno donde convergen antropología, arte... E historia, por ejemplo. Las cofradías han vertebrado durante siglos la sociedad sevillana como instituciones de encuentro y, buceando en ellas, también conocemos el reflejo de la propia Sevilla de cada tiempo. Aunque no siempre las hermandades han logrado atesorar y perpetuar su historia (por numerosas razones) poco a poco el estudio de sus archivos despierta más interés y, sobre todo, conciencia entre las juntas de gobierno, que deciden apostar por esta vertiente para seguir conociéndose a sí mismos.

Víctor Daniel Regalado González-Serna (Sevilla, 1989) es doctor en Historia Moderna y graduado en Historia en 2014 por la Universidad de Sevilla, y actualmente ejerce como profesor de instituto. Su tesis doctoral, defendida en 2022, se centró en el estudio prosopográfico del cabildo catedral de Sevilla en el siglo XVIII. En estos últimos tiempos se ha dedicado especialmente a tratar la historia de las cofradías, colaborando con la hermandad de la Pastora de San Antonio. Visita prácticamente todos los días el archivo arzobispal en busca de pruebas e hilos rojos que le ayuden a descubrir nuevos datos sobre nuestras hermandades, como los orígenes de La Cena en Omnium Sanctorum o por qué la advocación de Gran Poder al Señor de Sevilla. Para Regalado, la archivística merece aún un lugar significado en el planteamiento de tareas en nuestras hermandades. Conocemos anécdotas, detalles y curiosidades de la historia de nuestra ciudad sumergiéndonos en el pasado.

Pregunta.¿Por qué te dedicaste a la archivística y qué lugar ocupa en tu día a día?

Respuesta. La investigación ocupa una gran parte de mi vida y, tras mis seres queridos, es lo segundo más importante. El archivo es mi alma e investigar es mi terapia cotidiana ante todo. Cuando tengo un documento entre mis manos no pienso en nada más y llego a perder el sentido del tiempo. Hace más de una década que investigo casi diariamente y sigo con la misma ilusión que el primer día. Conocer qué hacían las personas hace siglos siempre me llamó la atención, acercándome a la investigación y a la docencia. Luego mi interés por la Historia Social de la Iglesia me llevó a doctorarme.

P.Eres profesor, pero también cofrade. ¿Cuál es tu vinculación con la Semana Santa sevillana?

R. Desde pequeño la Semana Santa ha ocupado una parte muy destacada de mi personalidad y he disfrutado mucho de ella. Como muchos cofrades crecí con una bola de cera en las manos que engrosaba año a año. Soy hermano de la Amargura desde que nací, igual que lleva siendo mi familia desde hace generaciones, pero más allá de mi vínculo familiar y sentimental con una hermandad particular otras devociones llegan a la vida de cualquier cofrade, aunque no seas miembro. No imagino un Miércoles Santo sin ver a San Bernardo. Pero no olvidemos tampoco a las hermandades de gloria y que también nos hacen desarrollarnos como cofrades. Mi devoción a la Divina Pastora de San Antonio desde hace pocos años se ha vuelto muy especial. Quien dijo que las devociones sobrevenidas son las más fuertes llevaba mucha razón.

P.¿Por qué te focalizaste en la archivística cofradiera?

R. La parte cofrade puede ser la que más llama la atención al público, pero en realidad mi especialidad de doctorado fue la Historia Social de la Iglesia y cuento con decenas de publicaciones científicas sobre diferentes cuestiones. Sí me centro en el estudio de colectivos sociales relacionados con la Iglesia desde múltiples facetas, siendo lo cofrade una de ellas. Conocer bien a la Iglesia de la Edad Moderna me ha ayudado mucho para entender a las hermandades de dichos siglos y saber de qué hilos debo tirar cuando pretendo averiguar algo. No es fruto de la casualidad. Saber dónde tienes que tirar la caña al pescar es lo que te hace cumplir gran parte de las investigaciones, además de lo importante que es saber leer e interpretar correctamente la documentación histórica.

P.¿Qué análisis haces en general del sector en clave cofradiera? ¿Cuidan las hermandades sus archivos?

R. En cuanto a lo primero existen diversos problemas en el ámbito de las hermandades. Realmente gran parte del trabajo histórico cofrade ha dependido del hermano bienintencionado e interesado por el pasado de su hermandad, pero sin contar con la formación necesaria. Esto hace que la persona no sepa hacer las preguntas adecuadas al documento, leer la letra del siglo XVII o que desconozca el funcionamiento institucional de la Iglesia moderna, por ejemplo. Puedes confiar mucho en la buena intención de alguien, pero en caso de sufrir una enfermedad acudiríamos a nuestro médico. Esto puede parecer evidente, aunque en la historia cofrade no se actúa de la misma manera. Es fundamental reivindicar la profesionalización de la Historia. Al estudiar el pasado de una cofradía tenemos que quitarnos las vendas de los ojos y estar abiertos a cualquier cosa, aunque nos desmonte todos los esquemas. Esto, que es lo habitual en la investigación muchas veces se olvida en la historia cofrade, ya que se intenta en ocasiones justificar creencias preconcebidas con la documentación y eso no funciona bien. En cuanto a la conservación de los archivos de hermandades, por fortuna se intenta de manera general mejorar esta faceta. Destaco nuevamente lo importante que es, en lo posible, la profesionalización de la figura del hermano archivero, independientemente de que una cofradía conserve muchos o pocos documentos la situación del archivo cambia radicalmente si está bien gestionado. Hay que cortar de raíz la pérdida de fuentes que históricamente ha afectado enormemente a las hermandades.

P.¿Cómo puede invertirse en materia de archivo y cuál sería el ideal de conservación de un archivo en una hermandad?

R. Hacer un buen catálogo, pero también mantenerlo bien organizado con el paso del tiempo y actualizándolo continuamente. Por supuesto es necesario contar con un espacio de conservación adecuado. Y además las hermandades deberían facilitar, siempre que sea factible, el acceso libre a los investigadores. No puede tolerarse tampoco que en ocasiones alguien acapare el acceso a unas fuentes históricas que, realmente, son patrimonio de todos nosotros. Nuestra archidiócesis hace una labor de difusión enorme gracias a la Institución Colombina y la apertura de los archivos del arzobispado y de la catedral de Sevilla. Esto ha permitido un avance excepcional en el conocimiento histórico de Sevilla en las últimas décadas. Todas las instituciones eclesiásticas deberían predicar con el ejemplo, también las parroquias y hermandades que no lo cumplan.

P.Acudes casi a diario al Arzobispado para indagar sobre asuntos de hermandades.

R. Como quien dice es mi casa como historiador desde 2014, aunque también aparezco cuando puedo en el Histórico Provincial o en el archivo de alguna cofradía. En el palacio arzobispal siempre tengo pendiente alguna cuestión cofrade que me lleva a seguir investigando, ya sea por iniciativa propia o porque alguna hermandad me lo pida. Además, suelo trabajar de manera paralela diferentes aspectos, como por ejemplo el ámbito económico parroquial o la reconstrucción de biografías del clero urbano moderno. Es conveniente tener varios frentes abiertos para mantener la frescura y saber mejor dónde echar luego el anzuelo.

P.Has trabajado y trabajas para la Divina Pastora de San Antonio...

R. La hermandad de la Divina Pastora apuesta por la profesionalización de sus diferentes ámbitos de organización y me propusieron ser hermano archivero, cargo que asumí con todo el honor. Además, la cofradía confió en mí sin miedos ni prejuicios por lo que yo pueda encontrar sobre su pasado, algo muy importante si se quieren hacer las cosas bien. Puedo decir que además de datar la llegada de la imagen o la fundación de la hermandad, ya publicado, estoy logrando reconstruir la biografía de su fundador a unos niveles muy pocas veces conocidos en la historia moderna cofrade y que me parece un ejercicio de investigación muy motivador e interesante. Cuando pueda darle luz va a asombrar a mucha gente. Aún así, siempre que alguna hermandad me ha llamado, o abierto sus puertas, trato de dar lo máximo de mí para ayudar a conocer su pasado. El oficio de historiador debe ser un servicio público.

P.¿En qué proyectos te encuentras ahora sumergido sobre investigación de hermandades?

R. Tengo abiertos varios proyectos muy prometedores. No puedo dar muchos detalles aquí, pero sí puedo adelantarte algo que me hace muy feliz compartir. En unos meses se publicará en una revista científica que he podido afinar bastante la llegada de la Virgen de la Amargura y del Cristo del Silencio a la hermandad, como también su nacimiento. Asimismo, en estos días la Exaltación ha publicado algunas cuestiones a las que he podido contribuir sobre el momento de su instalación en Santa Catalina y avanzar un poco más sobre su posesión de la capilla u otras propiedades que mantuvo. No obstante, también me encuentro con ciertos callejones aparentemente sin salida, pero que prometo intentar solucionar. Uno que me hace sudar mucho desde hace un año es la vinculación de la Virgen del Subterráneo con la parroquia de San Gil, pero me falta poder rematar cierta cuestión.

P.¿Qué tipo de documentos sueles hallar?

R. De todo tipo, desde contratos notariales, pleitos o concordias hasta lo más personal y variado como, por ejemplo, las cartas de amor entre hombres de un individuo vinculado con la historia de cierta cofradía. Lo institucional hay que trabajarlo y conocerlo bien, pero se debe indagar sobre las personas para tener más respuestas, aunque vivieran hace siglos.

P.¿Hemos cambiado mucho con respecto a siglos atrás y la actualidad? ¿Ha evolucionado el comportamiento del cofrade?

R. Sí y no. Evidentemente nuestra ropa, actitud o forma de vivir una procesión ha cambiado, pero somos mucho más parecidos de lo que creemos, la pasión es la misma. Quizás hoy se da mucha importancia al acompañamiento musical de una cofradía o cómo se mueve o deja de mover un paso. Hay críticas recurrentes a favor o en contra, pero no recordamos que hace trescientos años muchos sevillanos preferían ir a ver un sermón callejero antes que una cofradía. Y en esos sermones el espectáculo de cohetes, sonidos de latigazos y otros elementos teatrales eran muy frecuentes. A la gente le encantaba y, de paso, se sorteaban tortas de aceite, pan o veías niños vestidos de angelitos pidiendo limosnas para el entierro de Cristo. Tal vez la mayor diferencia es que actualmente estamos, por así decir, “más domesticados” y somos menos propensos a la violencia. Ahora quizás demandamos guardar silencio al paso de cierta cofradía, pero no acabamos a bofetadas limpias pidiendo ese silencio. O desde luego si ocurriera no es lo habitual. Recuerdo cierto caso en el que una imagen acabó por los suelos porque empezaron a pegarse los hermanos que portaban las andas tras pedir que estuvieran en silencio. He recogido muchos testimonios como este.

P.También se pueden hallar pistas sobre contratos de imagineros, etc.

R. Sí, y podemos destacar que aún aparecen nuevas sorpresas de este tipo como el contrato que localizó hace pocos años mi amiga e investigadora Laura Tinajero sobre Roque Balduque. Para eso, el Archivo de Protocolos Notariales es clave. Y aunque resulta obvio que todavía hay mucho que trabajar en ese sentido soy de la opinión de que es muy fructífero para el investigador lo que denomino “buceo de segundo nivel”. Por ejemplo, el uso de testaferros por parte de algunos pintores e imagineros. Si vinculas que su esposa recibe un pago de un tercero relacionado con una determinada cofradía y las fechas cuadran… Eso también es una fuente muy importante.

P.¿Qué anécdotas has hallado que te hayan llamado la atención o causarían a día de hoy un escándalo impensable?

R. Por ejemplo, la procesión espontánea de niños difuntos. En 1771 se portó, sentado sobre unas andas, el cuerpo de un niño fallecido de doce años por las calles de la collación del Salvador vestido de obispo a plena luz del día. Muchos sevillanos acudieron para verlo llenos de devoción y emoción por la escena. Tras recorrer el barrio se le dio sepultura en la colegial. Esto provocó luego un tremendo escándalo en las autoridades eclesiásticas. Se descubrió que la motivación fue que los padres querían que hubiera sido sacerdote. En agradecimiento decidieron organizar ese traslado que, en realidad, tenía mucho más de procesión. Hoy sería inimaginable.

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