Entrar por Brasil para salir por Montevideo
Metrópolis. El Porvenir
Ampliación. Entre el Parque de María Luisa y la antigua vía del tren, entre la pausa y el movimiento, creció con la ordenación del sur de la ciudad diseñada por Aníbal González un barrio residencial con casas bautizadas con nombres de mujer
Como el Mundial de 1950, el del maracanazo, que partió el siglo XX por la mitad, al barrio del Porvenir se puede entrar por la calle Brasil y salir por Montevideo. En la esquina de esta calle con Río de la Plata está Villa Esperanza. El nombre se debe a Esperanza Alonso Ruiz de Argamasilla, hija del general Eduardo Alonso y Castro, general intendente del cuartel de Yanduri, que encargó al arquitecto Antonio Arévalo la construcción de esta casa, que data de 1916. Por esa casa pasó Purificación Alonso, que se casó con Rogelio Vigil de Quiñones, el médico que sobrevivió a los 337 días del sitio de Baler con los últimos de Filipinas.
En esta casa nació el 3 de junio de 1949 Ulises Bidón Vigil de Quiñones, primogénito de siete hermanos. No le pusieron Ulises por la novela de Joyce, sino por un tío, hermano de su padre, que murió en la guerra. Nombre matriz de la familia, que engrandeció Ulises Bidón, primo hermano de Luis Cernuda, a quien le regala unas vistas de los puestos de la plaza del Pan en la que tenía su droguería que el poeta describe en Ocnos. Cernuda sería vecino del barrio del Porvenir cuando se traslada con su familia al cuartel de Ingenieros, el primer edificio que se construye, en 1901.
En Villa Esperanza, hoy consulado de Eslovenia, nacen Ulises y dos hermanos más. Los cuatro que completan la prole nacerán en Heliópolis, donde se trasladan cuando Ulises tiene siete años. Hace 21 años volvió al barrio de su infancia, a la calle Porvenir. "Unos pisos junto a una araucaria que hicieron donde estaba la Seat. Aunque no lo parezca, este barrio de aspecto tan coqueto fue industrial". Y enumera la Cristalería La Veneciana, el almacén de maderas de Gaspar Alonso, la Fábrica de Ácido Carbónico Líquido -todavía están las tres esdrújulas-, conocida popularmente como La Coromina, que se atribuye a Aníbal González y es la actual sede del Servicio de Publicaciones de la Universidad.
Ulises Bidón, psiquiatra de profesión, ejerció cinco años de médico en el hospital Vigil de Quiñones que tiene el nombre de su abuelo y para sonrojo de la Administración lleva un montón de años cerrado. Después de un paso fugaz por el colegio Santa Elena, el curso 1954-55 pasó por el Colegio España, abierto en el corazón del Parque de María Luisa. "Salía de mi casa y cruzaba la avenida de la Borbolla, que antes se llamó de San Sebastián, igual que la huerta y la ermita a la que debe su nombre la iglesia".
Sonido del final del recreo en el colegio España. La glorieta de Covadonga la jalonan cuatro estatuas de Manuel Delgado Brackenbury que simbolizan la Ciencia, el Trabajo, el Genio y el Arte, muy en la línea de la idea de "obrero-artista" de Aníbal González. La ordenación sur de la ciudad diseñada por este arquitecto le dará un gran impulso a la zona y personalidad al barrio.
El barrio donde nació y creció José Rodríguez de la Borbolla, que fue presidente de la Junta y es bisnieto del titular de la avenida que es uno de los límites de la barriada; el otro era la vía del tren, hoy avenida Ramón Carande; donde vivió y murió Juan Moya Sanabria, senador, hermano mayor de los Estudiantes y pregonero de la Semana Santa en 1989; el barrio en el que recaló el escritor José María Vaz de Soto después de sus etapas francesas en Burdeos y Mulhouse. Fue vecino del Porvenir Miguel Rodríguez-Piñero, profesor de Felipe, Borbolla, Chaves y Griñán y que presidió el Tribunal Constitucional. A diferencia de Heliópolis o Ciudad Jardín, El Porvenir no se crea para visitantes del 29. Son viviendas de la clase media, junto a las del Patronato que el conde de Halcón, en su etapa de alcalde, mandó hacer para los más desfavorecidos.
Hasta 1855 El Porvenir tuvo cementerio, de cuya existencia sólo pervive una cruz en el recinto exterior de la iglesia de San Sebastián, sede parroquial de la hermandad de la Paz que atraviesa el Parque el Domingo de Ramos. "Cuando hicieron los chalés, entre los cimientos aparecieron huesos", dice Ulises Bidón de este Poltergeist. El párroco de San Sebastián, Isacio Siguero, es hijo del médico del mismo nombre que fue decano del Colegio de Médicos cuya sede está en la línea frontal que continúa la línea del cuartel de Ingenieros.
El visitante encuentra espacios muy singulares. Junto al cuartel está la residencia militar Virgen de los Reyes. En la recepción, seis retratos, desde la ministra de Defensa Dolores de Cospedal al coronel Ciro Warletta. Hay una prefectura del Opus Dei y una casa de misioneros combonianos. Villa Adelaida, que fue ambulatorio y residencia de ancianos, acoge ahora una academia de Idiomas. Un cartel pide en inglés voluntarios para una visita a la Catedral. Tres estudiantes de Minnesota, Chicago y Pensilvania dan cuenta de un bocadillo en la hora del aperitivo.
En una casa de la calle Río de la Plata, frente a la tienda de bicicletas El Porvenir, suena un rap. Hay una tienda de ropa llamada El Tutú del Avestruz y una placa al hermano de la Paz Manuel Robles Machado. Antonio Serra es el dueño del bar Porvenir en la calle Porvenir del barrio del Porvenir. Es sobrino-nieto de Carlos Serra Pablo-Romero, que fue presidente de la Diputación de Sevilla, y Pickman en quinta generación, pero lo más singular de su biografía es que lo casó en Los Corrales el cura Diamantino García Acosta. "Lo conocí, un cura en vaqueros, cuando yo hacía autoestop en Osuna para ir a Los Corrales para trabajar en una discoteca de verano". Allí conoció a Rosario Reyes, su mujer, la autora de las comidas caseras.
En El Porvenir está el Consulado de Eslovenia pero el más internacional es el consulado de Soria. Casa Palacios abrió en 1926, a ocho años del centenario. La puso en marcha Blas Palacios, que murió muy joven. Cogieron el testigo Severo y Juan Palacios. Todos sorianos de Tañine, de donde vino también Juan Manuel Pérez Fernández, que a sus 82 años lee el periódico y deja los mandos a Juan Manuel Pérez Escobar, que tiene un premio como mejor cortador de jamón. Admiten que ahora van más a Isla Cristina que a Soria. El viaje a la inversa de Antonio Machado, de quien hay un poema en Villa Adelaida donde le saben a gloria los bocadillos a los que hacen la nuevatesis de Nancy.
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