en los 20 años de la Expo Homenaje al ex presidente del Gobierno

Felipe sigue conquistando Sevilla

  • El ex presidente recibió el reconocimiento de sus paisanos como artífice de la Expo'92. Radio Sevilla aglutinó un recordatorio en presencia de amigos y familiares de quien estuvo 14 años en La Moncloa.

En la Expo se celebraron 30.000 espectáculos en seis meses. Veinte años después, Felipe González sigue siendo un espectáculo. El auditorio que ayer le aplaudió como a un torero -"tengo muy buen cartel en Alemania"- tras su brillantísima alocución al recibir el homenaje de Radio Sevilla debió mostrar su incredulidad, al ver las imágenes de la Expo con música de fondo de la Banda Municipal, ante el hecho de que aquel señor con bigote sentado detrás le derrotaría cuatro años después. Porque este Felipe es como El Cid, gana batallas después de perder aquellas elecciones.

El acto en la Fundación Cajasol lo condujo el periodista Salomón Hachuel y se abrió con la voz de Iñaki Gabilondo y el repique de campanas del inicio de la Expo. Felipe dijo que primero intentó persuadirlo Augusto Delkáder, presidente de Prisa Radio. Antonio Yélamo, director de la emisora, utilizó la mejor de las armas. "Habló con Juanito Alarcón, que dijo que si yo no venía, él tampoco iba y no había conmemoración".

María Esperanza Sánchez lo introdujo con una cita de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla, lo había nombrado en su discurso de investidura del 11 de junio. "No me duele en prendas reconocer que Felipe González es una de las personas más importantes en la historia de Sevilla, que puso su genio y su ingenio al servicio de la transformación social". Felipe le agradeció "tu presencia y tus palabras".

Junto a Zoido, estuvieron el alcalde que inició las gestiones previas a la Expo, Luis Uruñuela, y el que realizó las obras que la precedieron, Manuel del Valle. Uruñuela casó civilmente a Felipe y en ausencia de éste lo representó junto a Carmen Romero en los dichos previos a su boda. Y Del Valle fue el autor de la foto de la tortilla.

Felipe dejó de ser marxista en el 28º Congreso del PSOE. Hoy se llama a sí mismo viejo y pragmático, "algo poco usual en esta tierra". Quien fuera su ministro, José Antonio Griñán, hoy presidente de la Junta, citó a Olivencia, Cassinello y a Pellón, en quien se detuvo Felipe. "Era el único que lo tenía todo en la cabeza. La única garantía de que todo empezaría y acabaría en sus plazos, frente a los rumores que por oleadas llegaban a La Moncloa".

No se prodigó Felipe en la Expo. "Sólo vine tres veces". "Cuando se clausuró, me pidieron que se prorrogara veinte días o un mes. Dije que ni veinte días ni veinte minutos". Entre otras cosas, por temor a un atentado de ETA. En otra visita coincidió con Helmuth Kohl, "el canciller que soñaba con una Alemania europea, al contrario que Angela Merkel, que sueña con una Europa alemana". En 14 años sólo inauguró una obra en Despeñaperros. "Cuando vi mi nombre en placa de mármol se me encogió el ombligo".

Se extendió en la crisis, reivindicó la autoritas frente a la potestas. "Hay que ayudar a este Gobierno aunque no se deje ayudar". Le regalaron un aldabón de Marmolejo, una canción de India Martínez y la sorpresa de Curro, que hoy cumple 20 años y gracias a Aznar no hace la mili.

Se irá en AVE a Madrid. "No lo hice por ser sevillano. Pensaba en el Mezzogiorno italiano y sabía que si el AVE no empezaba por abajo no vendría nunca".

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