20 años de la expo'92 Varios actos e inauguraciones celebran la efeméride

Homenaje a Olivencia de sus funcionarios

  • Se reunieron en la Casa Sundheim, cuartel general del primer comisario del certamen hasta su traslado al Edificio Expo

"La Expo nos ha dado vida". Fue la reflexión que hizo en voz alta ayer Manuel Olivencia al pasar lista a los funcionarios de la oficina a cuyo frente estuvo cuando Felipe González lo nombró en 1985 comisario general de la Exposición Universal de 1992.

Fueron los propios funcionarios los que organizaron este encuentro de recuerdos y vivencias comunes. Los que no se jubilaron, están hoy repartidos entre la Delegación del Gobierno, el Catastro y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Algunos vinieron de fuera de Sevilla.

La Casa Sundheim fue la primera sede de la oficina del comisario Manuel Olivencia, quien ayer tuvo un recuerdo emotivo para los que ya no están. Entre esas ausencias, Francisco Arance, que fue secretario general, cargo en el que le sucedió José Luis Ballester, que forma parte del bufete de abogados que encabeza el propio Olivencia. "Tiene mérito que hayan sido los funcionarios quienes lo organizaran", dice Ballester. "No fuimos jefes duros, pero sí exigentes. Yo implanté el horario de mañana y tarde, porque había que llegar a tiempo al 20 de abril".

Este edificio del 29 fue cuartel general del frenesí que precedió al 92. Cuando Olivencia se convirtió en una especie de embajador plenipotenciario de las posibilidades de Sevilla y España. Desde los años de yunque y carmín de la copla, recuperados con el espectáculo Azabache, nunca habían vuelto a ensamblarse como en la Cartuja esos dos conceptos, Sevilla y España. El motor y la carrocería de un todoterreno.

Al encuentro acudieron personas fundamentales en aquella ilusión colectiva: Alfredo Jiménez, catedrático de Antropología; Manuel Navarro, que llevó la asesoría jurídica; Ángel Ojeda, asesor financiero; Ignacio Montaño, que llegó a ser comisario del pabellón de Sevilla; Miguel Sánchez Montes de Oca, que después estaría en el Instituto de Cooperación Iberoamericana con Manuel Prado Colón de Carvajal, o Rafael López Palanco, ingeniero, profesor hasta su jubilación en la Escuela de Arquitectura y que en las municipales de 1979, encabezando la lista de Unión de Centro Democrático, fue el candidato más votado para la Alcaldía de Sevilla, que 500 años después se vio envuelta en unas nuevas capitulaciones de Granada.

Olivencia y sus colaboradores disfrutaron de un ágape en el puesto de Los Monos de Rafael Juliá, clave en el catering de la Expo. Su equipo se dio un baño de legítima nostalgia. Hace 20 años, la ciudad salió del ostracismo después del Domingo de Resurrección. La víspera, en el homenaje a Felipe González, salieron imágenes de Olivencia hablando en alemán con Helmut Kohl en su visita a la Expo.

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