Feria de Abril de Sevilla 2019 | Lunes de Feria

Clásicos Populares: la fiesta que el pueblo hizo suya

  • Ybarra y Bonaplata fueron precursores de la figura del emprendedor l Es la quinta Feria que ilumina Ximénez, luz de Puente Genil para cinco continentes

Estampa llena de clasicismo en el paseo por el real de la Feria.

Estampa llena de clasicismo en el paseo por el real de la Feria. / Juan Carlos Vázquez

¿Quién pregona la Feria de Abril de Sevilla? Hoy se cumple un mes del pregón de Charo Padilla en el teatro de la Maestranza. La Feria es un pregonero coral que te llama por todos sitios, una tentación que es pura penitencia. A partir de ahora habrá que incorporar a los silencios de la ciudad, donde figuran en letras de molde los de la Maestranza, la salida de San Antonio Abad o las faltas de Gabriel Humberto Calderón, el mutismo solidario de la calle del Infierno para el disfrute de los excluidos por la dictadura del estruendo. Ayer la hermandad del Silencio entró por Costillares.

Ambiente en el Lunes de Feria. Ambiente en el Lunes de Feria.

Ambiente en el Lunes de Feria. / Juan Carlos Muñoz

La Feria de Abril, aunque sea en mayo, metáfora del trasiego de elecciones de abril en mayo, es una apoteosis de lo culto popular. Como aquel programa que presentaba Fernando Argenta, Clásicos Populares. Ybarra y Bonaplata eran dos emprendedores, no habrían desentonado para nada en la recepción de Cesur, los Empresarios del Sur, que más de tres siglos después cogían el testigo de Magallanes y Elcano. Habrían departido con Antonio Fernández, delegado de Vodafone, o con Jerónimo Vilches, delegado de Telefónica para Andalucía, Extremadura y Canarias. La Feria también viene de los barcos, como dice la broma de los argentinos, a diferencia de los mexicanos, que vienen de los aztecas, y los peruanos, de los incas.

La Feria de Sevilla es una apoteosis proustiana

Entiende el símil Jean-Paul Goujon, un francés de Burdeos que llegó a Sevilla en 1975 con Mariana, su esposa. Se identificaron tanto con la ciudad que su hijo Marc, afincado en Portland, Oregón, se hizo bético y le contagió este credo verdiblanco a la nuera californiana. Ven el paseo de caballos desde la esquina de Wifredo el Belloso. El futuro es una entelequia, materia de los profetas; el pasado, una antigualla que le da trabajo a los historiadores. En la Feria se conjuga el presente continuo, huidizo como el mercurio, a veces un presente de subjuntivo, que así sea, donde el sujeto baila con el verbo las sevillanas del predicado. Y las del predicador.

275.000 puntos de luz

La medida de la Feria. Francisco Jiménez nació en 1992. Se llama igual que su abuelo, el visionario de Puente Genil que hace 75 años creó una empresa que ya ilumina eventos en los cinco continentes, desde fiestas de Sidney a la Navidad de Moscú, el Halloween americano o las luces de Dubai. Un alquimista de la luz. Es la quinta Feria de Sevilla que ilumina la empresa Ximénez, medalla de Andalucía. La primera Feria que pisa Elías Bendodo, consejero-portavoz, pregonero a su pesar, que está más familiarizado con la Feria de Málaga en agosto. Patricia del Pozo, titular de Cultura, le explica las claves locales.

La Caseta Municipal es un compendio de artes, cartel de la extinta Cita en Sevilla. Sale Pilar Távora, en la primera Feria sin Salvador, su padre, ella es más de la Semana Santa, como su progenitor; sale Verónica Durán, directora de la Feria del Libro, que se inaugura el 23 de mayo, dos días antes de la final de la copa del Rey, tres días antes de las municipales; y Piluca Querol, de Andalucía Film Commission, que invierte la pregunta. “¿Qué no se está rodando aquí?”. A Carlos Rosado le han invitado del departamento de Historia Antigua de la Olavide a participar en un seminario sobre Juego de Tronos.

Zara democratizó la moda y los chinos han democratizado la Feria

Clásicos Populares. Zara democratizó la moda y los chinos han democratizado la Feria. Hay trajes de flamenca por cuarenta euros que son menos lesivos para las tradiciones que las sillitas de la Semana Santa. Hay tiendas que alquilan trajes de flamenca. Atuendos efímeros para la más efímera de las fiestas, el pasado convertido en futuro para que el presente se rasgue las vestiduras.

Caseta Los de Incógnito. Marta es filóloga y María pintora. Si fueran hermanas, aparecería Lázaro. Son más que hermanas, muy buenas amigas. Se les unen Mercedes y Fátima Bermúdez, restauradora de arte. Aparece Carmelo, el mítico tamborilero, segunda generación en este género del anuncio del Pentecostés. La Feria es un paréntesis entre la Semana Santa y el Rocío. La Pantoja en Supervivientes y la Pantojita con su guitarra a la espalda por el real de la Feria.

Se detiene junto a la caseta de la Cámara de Comercio, donde la saluda Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol. Uno de los 25 socios. Cada uno con derecho a mesa: en la suya, estampa familiar: su esposa, sus hijos Paula, Laura y Antoñito, a punto de estrenarse como votante. Puro Tauro en tarde de Morante. “Ya hay que irse”.

Los toros y la cena en la Feria de Sevilla son dos citas en el protocolo del crepúsculo. Fernando Yélamos atiende al goteo de invitados. Una caseta es un transiberiano sin estalactitas, un Orient Express con chinos que viajan en el nuevo galeón de Manila. Un año después de que la entonces presidenta de la Junta Susana Díaz, hoy de incógnito, fuera al estreno de la película de ese nombre, en el real se transgreden las leyes de la termodinámica. La alegría es siempre tridimensional.

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