Urbanismo

Licencia de obras para 30 viviendas en un edificio de Espiau en la Barqueta

  • El proyecto mantiene la configuración original de la fachada y recupera elementos originales

  • Las obras arrancan de inmediato para entregar los pisos y locales en 2021  

Recreación exterior del edificio que respeta la fachada original de José Espiau y Muñoz. Recreación exterior del edificio que respeta la fachada original de José Espiau y Muñoz.

Recreación exterior del edificio que respeta la fachada original de José Espiau y Muñoz. / M. G.

La Gerencia de Urbanismo ha otorgado una licencia de obras para construir un edificio de 30 viviendas, 11 locales comerciales y 92 plazas de aparcamiento en tres plantas de sótano en la manzana de la Barqueta, una promoción desarrollada por Acciona Inmobiliaria y que contempla mantener la fachada original de José Espiau y Muñoz. Además, se contemplan diez plazas de aparcamiento para bicicletas y 30 trasteros.

Esta medida debloquea un proyecto enquistado desde hace trece años, dotando de uso residencial a un edificio hasta ahora degradado a las puertas del barrio de la Macarena. El inicio de esas obras es inmediato, y la entrega de las viviendas se prevé realizar en 2021.

El conjunto edificado se organiza en torno a un amplio patio central con sus accesos desde la calle Torneo y la planta baja de la casa tapón situada en la calle Blanquillo. La distribución parte de la compartimentación original de las viviendas en las calles Vib-Arragel, Torneo y Resolana, donde se proyectan tipologías desarrolladas en dos niveles con fachadas al exterior y al patio central desde donde tienen el acceso. El resto de viviendas se distribuye en torno a los dos núcleos comunes independientes de la calle Blanquillo y uno en la calle Vib-Arragel. El diseño persigue potenciar la luz y la espacialidad mediante la variación de alturas, el empleo de materiales livianos y naturales y la integración de estancias.

Este proyecto mantiene la configuración original de la fachada y la primera crujía, recuperando huecos, elementos y materiales originales que habían ido perdiéndose en sucesivas reformas acaecidas. Asimismo, se pretende dotar de homogeneidad a la imagen exterior, recuperando la unidad estilística con la que José Espiau y Muñoz dotó a la manzana.

Su interior se proyecta con un lenguaje arquitectónico más actual, potenciando el contraste entre las partes protegidas y las zonas de nueva construcción. El patio se diseña con formas orgánicas con predominio de las curvas y líneas horizontales, construyendo una imagen más suave y amable del espacio común de la edificación. El contacto entre las zonas privadas y comunes, o entre los espacios comerciales y residenciales, se resuelve mediante celosías metálicas y jardineras que conformarán tamices visuales sin perder la amplitud espacial.

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