El nuevo espacio cultural de la ciudad

Museo Bellver: dinámico y con una alta rotación de obras

  • La nueva pinacoteca abrirá sus puertas el 12 octubre.

  • Se plantea una visita gratuita para los sevillanos.

El patio principal de la Casa Fabiola. El patio principal de la Casa Fabiola.

El patio principal de la Casa Fabiola. / D. S.

Un escenario idóneo que complementa y enriquece la colección. El Ayuntamiento sigue dando pasos para la apertura del museo con la colección de arte de Mariano Bellver en la Casa Fabiola. Tras la compra del inmueble, el traslado de la Agencia Tributaria local y las obras de adecuación del inmueble, que han sido mínimas por el buen estado de conservación general, ya están en marcha los proyectos museológico y museográfico de este espacio enclavado en el barrio de Santa Cruz. El informe encargado por el ICAS para diseñar el museo insta a buscar los puntos de encuentro de la construcción con la colección destacando su identidad de tipología de casa palacio. “Esta afortunada confluencia de contenedor y contenido permite ofrecer al público y al usuario un aspecto de la identidad cultural de Sevilla, que es la ciudad del siglo XIX, sus manifestaciones artísticas y su ambiente cultural, llenando de este modo cierto vacío que ha quedado apartado del discurso patrimonial que ofrece la sede hispalense y sus instituciones hoy en día”. Se plantea un museo gratuito para los sevillanos, con una gran rotación en las piezas que se expongan, en constante cambio, con actividades complementarias o simposios, y regido por un patronato al amparo de una fundación. La apertura será el 12 de octubre.

Lo primero que expone el plan museológico es la denominación del nuevo espacio cultural de la ciudad, un nombre que debe ser acordado entre el Ayuntamiento y el donante. Se propone Casa Fabiola-Museo Mariano Bellver o Museo Mariano Bellver-Casa Fabiola. “Es el preferido por el donante”, recoge la memoria y queda reflejado tanto el contenido como el continente. De manera provisional, hasta que se consiga la autorización para la denominación de museo, para lo que hay que realizar una solicitud formal a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se plantea el nombre de Casa Fabiola-Donación Mariano Bellver. La tercera opción, que prácticamente se descarta, es Museo Casa Fabiola-Donación Mariano Bellver. “Esta opción incluye la casa como objeto del museo. Conceptualmente es muy distinto a los anteriores y no llega a adaptarse a la realidad, pues la casa es un punto de interés como contexto, no como objeto musealizado”.

El modelo de gestión es otro punto fundamental –esencial– para el desarrollo en el tiempo del futuro museo. “Decidir este aspecto no es fácil y para su puesta en práctica se puede encontrar un camino repleto de dificultades de diversos tipos”. El documento incide en la responsabilidad de buscar la mejor fórmula posible para dejar al museo fuera de los vaivenes políticos y administrativos. Como ejemplo de buen hacer en los últimos años se cita al Museo del Prado. Se señala la fórmula de la fundación como la más eficaz y flexible para este tipo de museos. Esta figura tiene su propio órgano de gobierno, el patronato, al que se le pueden añadir otros entes que faciliten el gobierno y la gestión. “En el caso del Museo Mariano Bellver, al igual que ocurre en el Museo Picasso de Málaga, la proporción de los miembros del patronato sería de presencia mayoritaria del Ayuntamiento y de familia del donante, así como otros organismos. Se citan la Academia de Bellas Artes como garante elegido por el donante para el cumplimiento de los fines de la donación, o la Junta de Andalucía. Los posibles miembros del patronato serían el alcalde, como presidente; Mariano Bellver, como copresidente (vitalicio), el delegado municipal de Cultura, el director de Cultura del Ayuntamiento, el delegado municipal de Turismo, el delegado municipal de Hacienda, la consejera de Cultura de la Junta, el presidente de la Academia de Bellas Artes, el rector de la Universidad de Sevilla o el director general de Cultura y Patrimonio, un representante del área de turismo de la Diputación; y cuatro representantes designados por la familia Bellver.

El alcalde, Juan Espadas, con Mariano Bellver y la directora de Cultura, Isabel Ojeda, en la Casa Fabiola. El alcalde, Juan Espadas, con Mariano Bellver y la directora de Cultura, Isabel Ojeda, en la Casa Fabiola.

El alcalde, Juan Espadas, con Mariano Bellver y la directora de Cultura, Isabel Ojeda, en la Casa Fabiola. / Antonio Pizarro

Ignacio Cano Rivero, redactor de los planes museológico y museográfico, define la misión del Museo Mariano Bellver-Casa Fabiola del siguiente modo: “Conocer, difundir y educar en el arte y la cultura sevillana del siglo XIX y su contexto a través de las obras de la donación de D. Mariano Bellver particularmente la pintura, así como fomentar la apreciación de las diversas manifestaciones artísticas representadas en la colección y contribuir a la difusión de la tipología tradicional de casa sevillana a través de la Casa Fabiola”. Para ello, el discurso expositivo se ha articulado en diez ámbitos temáticos.

El museo estará dirigido, fundamentalmente, a grupos generales. Por ello, se expone en el proyecto, debe estar en constante cambio, con un alto número de actividades, así como de dinamización de las colecciones ofrecidas. Se aspira a que haya un alto índice de rotación de las piezas para ofrecer constantes motivos al público local para que acuda. Se plantea también un museo como instrumento de formación y recurso didáctico y pedagógico; y también un centro de información para los investigadores, por lo que se incide en la necesidad de contar con una biblioteca especializada. “La experiencia Fabiola-Bellver está destinada a convertirse en punto de referencia cultural y artística de Sevilla, con la consecuente repercusión social, científica, turística y económica implícita. El público al que va a dirigirse el museo es muy amplio”.

La fachada de la Casa Fabiola. La fachada de la Casa Fabiola.

La fachada de la Casa Fabiola. / José Ángel García

Hay un predominio en las primeras estancias de la planta baja de la presencia del romanticismo desde diversos aspectos: su inicio por los extranjeros, sus manifestaciones locales en el costumbrismo y en el paisaje romántico de corte también costumbrista y, finalmente, en el academicismo de corte romántico, que se da en Sevilla fundamentalmente por la influencia de Esquivel y Gutiérrez de la Vega. En esta planta baja se encuentran las salas dedicadas a la Pintura Romántica, divididas en Pintores viajeros extranjeros; Costumbrismo Romántico; El Paisaje Romántico, todas ellas en el recibidor; y la que versa sobre los Pintores académicos sevillanos, en el despacho.

En la planta primera se concentra el grueso de la colección. El ámbito dedicado a Los pintores sevillanos en Roma y París (1870-1900) está formado por las salas García Ramos; Pintores en Italia. La pintura casacón (1870-1885); La saga Jiménez Aranda; y Pintores en Italia. El Salón de Baile está dedicado a La constante del costumbrismo, articulado en la sala denominada La pervivencia del costumbrismo (1870-1900). En la Capilla y la Sacristía se encuentra el arte religioso. La dos estancias la llenan la Pintura y escultura; y Escultura devocional: Niños Jesús. El paisaje en la escuela sevillana está conformado por otras dos salas: La escuela de Alcalá; y Visiones de Sevilla.

“El costumbrismo se convierte en una constante, pero expresada mediante técnicas pictóricas más perfeccionadas, que convive con otros aspectos temáticos de la pintura que se convierten en universales. La pintura sevillana ha dejado de caracterizarse por una técnica concreta para convertirse en un grupo de maestros con un modo personal de hacer, de una sólida formación y que continúan cultivando el tema costumbrista”. Por último, el comedor está dedicado a la Escultura andaluza.

Por otra parte, el discurso secundario del museo lo forman el dedicado a la propia Casa Fabiola, en la galería de primera planta: “Se trata de un espacio de paso, pero a la vez independiente pues la circulación del recorrido se realiza mayoritariamente por el interior de las salas en la zona izquierda de la galería. El discurso debe ser de carácter histórico y arquitectónico. Debe hacer referencia , por una parte al origen e historia de la casa y sus inquilinos destacando su historia en el siglo XIX. Por otro lado, el aspecto arquitectónico y tipológico de la casa, así como su uso, lo que la pone en relación con la colección como escenario”. La figura de Mariano Bellver y la donación, se explicará en el paramento oeste del patio principal. La temática dedicada a El Ángel Caído, estará en el patio de la crujía sur, también en la planta baja.

Una de las salas de la Casa Fabiola. Una de las salas de la Casa Fabiola.

Una de las salas de la Casa Fabiola. / Antonio Pizarro

Además de estas estancias abiertas al público, el museo contará con unas zonas privadas para el uso del personal, con dependencias destinadas a usos administrativos, taller de restauración, o almacenes.

En cuanto a las tasas, se especifica que “lo deseable” sería que la visita sea gratuita para sevillano, como ocurre en el Alcázar, teniendo en cuenta la propiedad del inmueble y la colección. Indica que podrían ponerse “módicos precios” para otros servicios no incluidos en la visita propiamente, como el uso de audioguías o la celebración de actividades. Los extranjeros podrían pagar un precio de cuatro o cinco euros con la audioguía incluida. Las actuaciones para los colegios, si conlleva unas actividades extras podrían ser de pago, aunque la tasa sea muy asequible. “Está comprobado que el pago conlleva respeto y aprovechamiento”. Las tasas, en el caso de que fuera un museo perteneciente al Sistema de Museos de la Junta de Andalucía, debe ser aprobada por esta administración.

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