Rocoso como un toro de Guisando

calle rioja

Paisanaje. Suárez nació en la República, Nicomedes al tercer mes de la guerra. Uno en Cebreros, otro en El Tiemblo. El artista llegó a Sevilla en 1955 y recuerda a su paisano.

Nicomedes, en su casa-estudio de la calle Lira a la que llegó en 1964, entre dos Picassos de bronce. / Belén Vargas
Francisco Correal

27 de marzo 2014 - 01:00

ES paisano de Adolfo Suárez y en 1955 se vino a los dominios de Felipe González. La mudanza, el trasiego artístico del escultor Nicomedes Antonio Díaz Piquero, es una metáfora de la transición. Hace medio siglo se instaló, primero de alquiler, en este espacio de la calle Lira, junto a la muralla de la Macarena. "Aquí hice el Tenorio o el Rilke de Ronda". Recibe la visita de José María Guerrero, ceutí, licenciado en Historia del Arte que hace la tesis doctoral sobre Nicomedes. El artista evoca cuatro historias de Suárez. El escultor nació en El Tiemblo. El político, en Cebreros. Pueblos de la provincia de Ávila separados por siete kilómetros de distancia.

Los contemporáneos. "El contemporáneo de Suárez era mi hermano José, que también ha muerto hace poco y habría cumplido 82 años. Yo nací el 15 de septiembre de 1936. No me pudieron bautizar porque no había cura. Su tía Julia, hermana de la madre de Suárez, se casó con uno de El Tiemblo, de la familia de los boticarios. No tenía hijos y Adolfito, de niño, pasaba mucho tiempo con su tía Julia. Surgió la pandilla de su infancia: mi hermano José, Adolfo, Remigio y otro que se fue a Barcelona".

La familia. "Hice tres copias del busto de Picasso en bronce. Una la tengo en mi estudio, otra está en Ronda. ¿Sabe dónde está la tercera? En la casa que se compraron en El Tiemblo los padres de Adolfo Suárez. Su hijo se pasaba más tiempo en El Tiemblo que en Cebreros. Y en un jardincillo de esa casa está el busto de Picasso. Igual que está en Ávila una de las copias de mi homenaje a Beethoven, el que se le hizo en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla".

La historia. "Mi mujer y yo éramos funcionarios. Ella es de Cartaya, Huelva, y era maestra de escuela. Mi madre era muy mayor y entre todos los hermanos llegamos a un entendimiento para turnarnos en su cuidado. Nuestras vacaciones eran todo el verano y nos íbamos a El Tiemblo. A cuarenta metros de la casa había un bar donde nos reuníamos con otros matrimonios y cenábamos todos los sábados. Uno de los que venía era Ricardo Suárez, un hermano de Adolfo que siempre traía un Rioja riquísimo de una bodega particular. Todos vimos la reacción de Suárez el 23-F. Su sentido del deber cuando estaba dejando de ser presidente. Le dije que con ese gesto entraba en la Historia con mayúsculas y yo se lo comparaba a su hermano con el juramento del Cid Campeador en Santa Gadea. Ricardo nos contó que Roca le comentó a Suárez que si después de ese gesto se vuelve a presentar lo había votado toda España".

El funeral. "Muchos amigos del pueblo me han llamado para decirme que han visto en los funerales de Suárez el Cristo de las Murallas que me encargaron y que está en la catedral de Ávila. Tengo todavía el contrato que firmé en 1999, con la firma del obispo de Ávila, Adolfo González Montes, que ahora es obispo de Almería. Es un símbolo de la unión de todos los abulenses, con la muralla a sus pies. Vinieron dos canónigos de Ávila a este estudio a ver el modelado".

Tres hijas y cinco nietos. En la casa hay retratos de Esther y Paloma y un busto de Elena. Y tres cuadros de los parajes de infancia. En uno, con su madre sentada, se ven al fondo los cerros de Guisando. Desde la época ibérica hasta el 23-F. Toda la Historia. Donde los míticos toros y el lugar en el que Felipe II pensó inicialmente ubicar el monasterio antes de elegir El Escorial.

¿Tiene el escultor de El Tiemblo obra en Cebreros? "¿Tú crees que eso es posible? Los nacionalismos llegaron antes a cada pueblo; si por ellos fuera habría fronteras con el vecino en cada pueblo, en cada barrio. Eso es precisamente lo que combatió Suárez. Los que ahora lo recuerdan y lo valoran pretendían imponerse unos a otros. La dinámica de división es más fuerte que la de unión. Si Andalucía consiguiera la independencvia, en pocos meses habría varias naciones. ¿Quién se lleva peor con los de Sevilla? Los de Salamanca, no. Los de Málaga... Fuera de la muralla, están los otros, llámese Santander, Alemania o Rusia".

Nicomedes hizo el mismo viaje desde Ávila a Sevilla que su paisana Teresa de Jesús, pero en su caso fue mucho menos traumático. Asimiló mucho mejor la ciudad a la que llegó joven y aprendiz, primero por Triana. En su estudio de la calle Lira están las escayolas del conjunto escultórico de la saga Ordóñez que está junto a la plaza de toros de Ronda, la ciudad con la que tanta relación artística ha mantenido.

Las dos primeras metrópolis de Suárez se llamaban Cebreros y El Tiemblo. El escultor hace un retrato a pie de tierra de esa comarca matriz del hombre despedido con honores de estadista. "El Tiemblo está pegado a los últimos montes de Gredos, donde el bosque es poderoso y las lluvias abundantes, zona pródiga en arroyos y manantiales. El hombre ha aprendido allí a vivir del monte y del bosque y también a defenderse de ellos. Cebreros está en unas colinas. No diría que es una zona árida, pero allí, tan cerca, el bosque ya no existe, no está próximo. El Tiemblo es propicio para la huerta y Cebreros para la viña, el recurso del que vivía la familia de Adolfo Suárez".

En su pueblo, al que sigue viajando todos los veranos, vive un matrimonio que sobrevivió a la tragedia de Los Ángeles de San Rafael, la urbanización que gestionaba Jesús Gil. "Suárez era gobernador civil de Segovia y cuentan que cuando llegó a la zona del siniestro se quitó la chaqueta y se arremangó para quitar cascotes y ayudar a las víctimas". Alguien con galones le advirtió que el lugar del gobernador era su despacho. Dicen que Suárez le respondió al vocero del régimen que donde estaba el gobernador allí estaba su despacho. Rocoso y firme con un toro de Guisando.

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