Alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo

Superdotados: Luces y sombras de la alta capacidad

  • Familias y expertos en la materia exponen la realidad que viven los alumnos con inteligencia superior en los centros y en su entorno social

Niños manejando el ordenador en un taller para alta capacidad. Niños manejando el ordenador en un taller para alta capacidad.

Niños manejando el ordenador en un taller para alta capacidad. / Cadis (Sevilla)

No es fácil ser un alumno o alumna con alta capacidad en los centros educativos de nuestro país, pese al potencial que tienen estos estudiantes. La inteligencia superior no es sinónimo de éxito escolar y puede desembocar en fracaso si no se presta la atención adecuada a estos alumnos que por ley necesitan apoyo educativo específico.

En apariencia podría pensarse qué inconvenientes puede haber en ser un estudiante con una inteligencia muy superior al resto de compañeros. Hay luces y sombras que conviene conocer. Hablamos con varias familias y con expertos en la materia.

Lo más urgente es solucionar la falta de formación específica de los profesores en los centros públicos y concertados sobre cómo abordar la atención a estos alumnos una vez detectada y evaluada su alta capacidad. Es la queja más común de las familias: que sus hijos tengan en colegios e institutos la atención que necesitan porque si se aburren en clase, pierden la atención y no quieren ir al colegio.

"Desde que está en el Instituto me dice que por primera vez aprende cuando va a clase. Los profesores alimentan su creatividad, aquí son más humanos"

“En Primaria el niño se aburría y se quedaba de brazos cruzados porque acababa pronto de hacer las tareas y no recibía atención. Y le reñían cuando preguntaba. La atención en este nivel fue muy escasa, casi de limosna. Estos niños si están motivados lo hacen todo en media hora”, relata Carmen (nombre ficticio), madre de un estudiante que sólo en Secundaria, en el IES Mariana de Pineda de Montequinto, ha logrado dar con un profesor-tutor que atiende las necesidades educativas y emocionales de su hijo. “Desde que está en el Instituto me dice que por primera vez aprende cuando va a clase. Los profesores alimentan su creatividad, lo incentivan y le dan respuesta, aquí son más humanos”, señala.

“En Secundaria hemos encontrado profesores con la mente más abierta y que prestan apoyo emocional, pese a no tener formación en altas capacidades. El apoyo emocional es lo más importante”, insiste Carmen. Su hijo es un apasionado de la música, toca el piano, no le gusta el karate ni el fútbol.

“¿por qué voy al colegio si cuando quiero aprender más me riñen?”, decía el niño en Primaria e Infantil

El paso por Infantil y Primaria del hijo de Carmen fue una pesadilla, tanto que le decía “¿por qué voy al colegio si cuando quiero aprender más me riñen?”. Cuando el pediatra les recomendó hablar con el colegio por las altas capacidades que observaba en él con 1 y 2 años de edad, el centro le dio todo lo contrario a una atención adecuada.

“En el colegio me decían: si es tan listo no le ponemos gabardina si llueve, que se la ponga él, y llegaba mojado a casa. Tuvimos que cambiarlo de colegio en 2º de Infantil. En el nuevo centro no se creían que el niño tuviera las altas capacidades que detectó la evaluación en el centro Cadis, privado y de referencia en España. De 4 a 6 años el colegio intentaba buscar excusas de que no era superdotado”, explica. Los dos colegios eran públicos.

Más suerte tuvo el hijo de María (otro nombre ficticio) en El Trébol (Infantil concertado) y en el colegio público Cruz del Campo. “A mi hijo lo pasaron a un curso superior y tiene adaptación curricular, sobre todo en matemáticas. Tiene un rincón para hacer otras cosas cuando termina la actividad antes que el resto de la clase ”.

El hijo de María sí recibió atención de la Junta, a diferencia del de Carmen. Un técnico de la administración andaluza vino a evaluar a su hijo en Infantil y ahora en Primaria, en el Cruz del Campo, supervisa la atención educativa específica que le proporcionan los profesores. Esta familia elogia la actuación de la Junta y de los centros educativos en los que ha estado su vástago.

La familia de María no ha necesitado llevar a su hijo a ningún centro con programas de enriquecimiento extracurricular. “No lo llevamos a ningún centro para estos niños porque de momento podemos cubrir las necesidades que nos demanda: inglés, robótica y ajedrez. En el colegio está atendido, salvo en inglés que se aburría y tuvimos que apuntarlo a una academia. No necesita un trato diferenciado. Le encanta el fútbol y es muy sociable”.

No hay opción de elegir

Hay algunos centros en Sevilla que sí están adaptados para la atención de estos alumnos, pero los padres no pueden elegir llevar a sus hijos a estos centros si no viven en la zona. Esa es otra queja de las familias.

“No fue fácil explicar a los compañeros por qué pasaba a un curso superior. Le aconsejaron que dijera que le venía mejor ir más rápido”

Socialmente las familias prefieren no airear las altas capacidades de sus hijos por temor a ser incomprendidos. “Siento que no nos entienden otros padres que no viven esta realidad. Nos desahogamos con los padres del centro Cadis a donde lo llevamos”, señala Carmen. “No fue fácil explicar a los compañeros por qué pasaba a un curso superior. Le aconsejaron que dijera que le venía mejor ir más rápido”, explica María.

Comunidad pionera

El aspecto más positivo es que Andalucía es la comunidad de España donde más alumnos de altas capacidades están detectados: más de 11.000, frente a otras regiones con 800 a 2.000, gracias al protocolo que se aprobó en 2011 para establecer la actuación de los centros educativos en esta materia. Este protocolo ha permitido que el número de alumnos detectados de alta capacidad haya subido de forma asombrosa en estos años y que salgan a la luz muchas más niñas que lo son.

11.000 alumnos es la cifra de estudiantes con alta capacidad detectados en Andalucía, la mayor del país

Andalucía también es, junto con Canarias, la más avanzada en el concepto de la alta capacidad. Desde 2011 se ha desterrado el cociente intelectual superior a 130 como criterio para determinar la alta capacidad. Cuando sólo se consideraba este cociente numérico la superdotación se daba en un 2% de la población.

“Ahora que hablamos de sobredotación intelectual, talento simple y talento complejo, como mímimo estamos hablando de un 10 a un 15% de población con alta capacidad. Ese cambio de concepto ha sido muy fuerte y muy importante. Aunque faltan por evaluar muchísimos todavía”, explica Teresa Fernández Reyes, directora del Centro Promotor del Talento y Altas Capacidades (Cadis) de Sevilla, que funciona desde 1995 y es un referente en España.

"Se calcula que un 10 a 15% de la población tiene alta capacidad con el nuevo concepto"

Otro aspecto positivo son las becas estatales para que familias con menos ingresos puedan apuntar a sus hijos a centros que ofrecen actividades de enriquecimiento extracurricular. El problema es que no llegan a la clase media, critican las familias. Hay que tener bajos ingresos para disfrutar de estas.

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