Sevilla

Los bancos del Paseo de las Delicias se reconstruirán a prueba de vándalos

  • La Gerencia de Urbanismo reparará los 400 metros de muro de defensa entre los puentes de San Telmo y Los Remedios

El tramo del muro de defensa que discurre entre los puentes de Los Remedios y San Telmo con sus característicos bancos. El tramo del muro de defensa que discurre entre los puentes de Los Remedios y San Telmo con sus característicos bancos.

El tramo del muro de defensa que discurre entre los puentes de Los Remedios y San Telmo con sus característicos bancos. / José Ángel García

Una reconstrucción que evite los actos vandálicos. Ese es uno de los objetivos que se plantean en la restauración de los vistosos bancos de ladrillo del Paseo de las Delicias. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento va a actuar sobre los 400 metros que existen entre los Puentes de Los Remedios y San Telmo, muy desfigurados a consecuencia de los robos y el vandalismo. Estos bancos de estilo regionalista y creados en el año 1917, han perdido en los últimos años la mayoría de sus remates. Además, las sucesivas capas asfálticas empleadas en la calzada elevaron el nivel del Paseo de las Delicias y de la acera, lo que dejó a los bancos prácticamente inservibles para el fin para el que fueron proyectados. Las patologías que presentan los bancos son las normales por su exposición a la intemperie, ocasionadas por los agentes climáticos, la humedad y la contaminación atmosférica, y las producidas por la acción de microorganismos como hongos o líquenes.

En líneas generales, el estado de conservación del antiguo muro en el tramo comprendido entre el Puente de San Telmo y el Puente de Los Remedios es bueno debido a la restauración que se acometió en 2008. Entonces, gracias a la intervención en el Muelle de Nueva York, se recuperaron los catorce bancos del muro de defensa. Para elevar los bancos desde la acera y que recobraran su nivel y proporciones originales, se cortaron limpiamente los respaldos, lo que permitió que, una vez recrecido el muro con ladrillos de textura y color similares a los originales, se volvieran a reponer, situándose de esta manera los asientos a una altura razonable y adaptada a su funcionalidad. Igualmente, se rescataron las bolas decorativas de los bancos, desaparecidas entonces en su práctica totalidad.

En la actualidad, las patologías que presenta son las normales por su exposición a la intemperie, como las ocasionadas por los agentes climáticos, la humedad y la contaminación atmosférica y las producidas por la acción de microorganismos como hongos o líquenes. Derivadas de estos agentes se detectan las siguientes afecciones: suciedad generalizada y biofilm. La totalidad de la superficie está cubierta por una capa de suciedad derivada directamente de la contaminación ambiental, que oscurece visualmente la tonalidad rojiza de los ladrillos. En zonas puntuales de los bancos se aprecia “costra negra” al concentrarse en las mismas partículas contaminantes procedentes del intenso tráfico de vehículos que existe en el Paseo de las Delicias. También se advierte disgregación en el bizcocho y pérdidas del llagueado y fisuras.

Uno de los bancos al que le falta uno de los remates. Uno de los bancos al que le falta uno de los remates.

Uno de los bancos al que le falta uno de los remates. / José Ángel García

Pérdida de los elementos decorativos

Sin embargo, el principal problema del muro y sus bancos, como destaca el pliego para su restauración, el ocasionado por el vandalismo. Desde su restauración en 2008 hasta el momento, ha sido constante la desaparición de los remates de barro cocido de los bancos. En este sentido de los 14 existentes, sólo tres conservan todos sus elementos. Los 11 restantes presentan grandes lagunas no sólo por la desaparición de las bolas sino también por la pérdida o fragmentación de parte de los pedestales donde se asentaban estos remates decorativos.

Desde el año 2008, cuando se restauró por última vez, se han perdido 20 de los 28 remates decorativos

En el proyecto de intervención redactado por la Gerencia de Urbanismo se destaca que las causas que explicarían estas lagunas hay que buscarlas fundamentalmente en el vandalismo. “Algunas bolas han podido desaparecer por alguna causa accidental, pero señalar por este motivo la pérdida en un periodo de tiempo tan corto de 20 de las 28 bolas que debían existir resulta difícil”. El extravío también de 20 de los pedestales sobre los que se asentaban las bolas confirmaría lo anteriormente expuesto. “En este sentido, hay que recordar que las se fijaron en 2008 con pernos a los pedestales por lo que al ejercer fuerza sobre ellas para sustraerlas, éstos acabarían rompiéndose y cayendo al suelo”.

Pintoresca imagen de 1925 en la que se observa el muro de defensa y sus bancos. Pintoresca imagen de 1925 en la que se observa el muro de defensa y sus bancos.

Pintoresca imagen de 1925 en la que se observa el muro de defensa y sus bancos. / Fototeca Municipal de Sevilla

Al igual que los bancos, los tramos exentos del muro que no fueron recrecidos en la intervención de 2008 también presentan lagunas. En este caso, incide el proyecto redactado por los técnicos de Urbanismo, no es tan evidente que el origen de las faltas sea el vandalismo. “Más bien puede deberse al mal uso que algunos realizan de este acerado del Paseo de las Delicias, por el que transitan vehículos (servicio de limpieza o motos). Razón que explicaría que todas las lagunas se encuentran en sus extremos”.

Para remediar estos daños las actuaciones propuestas, entre las más importantes, destacan el tratamiento biocida, la limpieza mediante cepillos de dureza variable, el tratamiento de consolidación y el sellado de pequeñas fisuras mediante el uso de cal aérea y carga de silicato molturado muy fino en suspensión acuosa, tratamiento hidrofugante.

Visita del rey Alfonso XIII en 1929. Visita del rey Alfonso XIII en 1929.

Visita del rey Alfonso XIII en 1929. / Fototeca Municipal de Sevilla

Reproducción de las piezas

Para la recuperación de los elementos que faltan, se procederá a la realización de matrices en poliestireno expandido para posteriormente fabricar los moldes de cada una de las piezas en escayola. Las piezas se realizarán con arcilla.

Para dificultar el robo de las bolas, los remates se realizaran en una sola pieza en barro cocido imitando los ladrillos. Se rellenarán con mortero de cal dosificado y poliuretano y se fijarán a las pilastras mediante unas varillas de acero inoxidable de 1,5 centímetros de grosor por 60 centímetros de largo, todo ello sellado con resina epoxi. Las nuevas unidades serán en tamaño, forma y aspecto iguales a las repuestas en 2008.

El coste total de la intervención se eleva hasta los 46.500 euros y el plazo de ejecución será de cinco meses.

Fotografía antigua del Paseo de las Delicias. Fotografía antigua del Paseo de las Delicias.

Fotografía antigua del Paseo de las Delicias. / M. G.

Un muro que nace para defenderse de las inundaciones

La creación de este muro de defensa, como explica el detallado estudio histórico del pliego, comienza a pergeñarse en 1903 ante la necesidad de defender a la ciudad de las inundaciones y crecidas del Guadalquivir. Sanz Larumbe plantea la modernización y ampliación del muro de defensa construido en el XIX.

El tramo previsto entre el Puente de Isabel II y la avenida de María Luisa se planteó como un elemento especial que debía integrarse en el entorno. Para ello, se diseñó un muro de ladrillo rojo con bancos del mismo material encastrados cada 25 metros, aproximadamente. La construcción de este tramo, fechado en 1917, correspondió a Vicente Traver.

Paralelamente se desarrollaron las obras de la Exposición de 1929, que cambiarían la fisonomía del lugar con sus bellos pabellones y una profunda transformación urbanística.

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