En chándal y en traje de madrina

calle rioja

La Pablo de Olavide homenajeó a Carmen Calleja, que murió siendo presidenta del Consejo Social de esta Universidad, y destacó sus valores de servicio y compromiso.

En chándal y en traje de madrina
Francisco Correal

07 de marzo 2013 - 01:00

EL día de la apertura del último curso de la Universidad Pablo de Olavide, Carmen Calleja se tomó dos Aquarius. Acudió como presidenta del Consejo Social de dicha institución con las pocas fuerzas que le quedaban. No le gustaba dejar las cosas a medias. Hasta se murió el último día del año para no dejar fleco suelto. En el aniversario de la muerte de Miguel de Unamuno, con el que Carmen Calleja compartía esa dedicación plural a la docencia, la investigación, la política y el compromiso social.

En la Olavide la despidieron en la última de sus actividades. En el Paraninfo estaban el primer presidente del Consejo Social de esta Universidad, Antonio Ojeda, y la actual, Amparo Rubiales. Sólo faltaba ella, Carmen Calleja de Pablo. En realidad sólo estaba ella porque por ella estaban. "Le decíamos la novia", contó Antonio Ojeda, que durante una época tenía la buena costumbre de desayunar todos los domingos con "la Calleja". "No se casaba con nadie", diría el notario de su prístina condición moral, algodón por fuera, acero por dentro, la retrató Manuel Anguita Peragón. Pero como aquella película de Kim Basinger, Carmen estaba Casada con todos.

En las fotografías que proyectaron faltaron dos imágenes evocadas por sus amigos. Peragón la conoció cuando Amparo Rubiales la nombró gobernadora civil de Jaén. Casualidades de la vida: en 1974 nació su hijo y le puso Lucas sin imaginarse que años después iba a tener despacho en Jaén, donde San Lucas es patrón. Peragón recordó a Lucas González Calleja, hoy un brillante economista, corriendo la carrera de San Antón por las calles de Jaén "con su madre de chandal". "En una ciudad tan anquilosada como Jaén, ver a la gobernadora en chándal era tan rompedor como cuando con el rojo de turno tomaba churros en el paseo".

La segunda fotografía es posterior y del revelado se encargó su amiga Amparo Rubiales. La recordó "guapísima" de madrina de la boda de su hijo en el Salón Colón del Ayuntamiento, convite posterior en el Alfonso XIII. A Lucas y Amalia los casó Rosamar Prieto, cuarta gobernadora civil de aquella efímera tropa de amazonas. "Quería que Lucas se casara, que le diera hijos, y le regaló dos niñas, Mara y Sabina, lo mejor que le ha pasado en los duros años de la enfermedad". Amparo recordó a la abuela orgullosa, ya deteriorada, enseñándole a ella y a Carmeli Hermosín las fotos de sus nietas "con la abuela yonqui, como ella se llamaba; '¿a que parezco de Biafra?', nos decía riéndose de su sombra".

Amparo no sólo la ha sustituido en la presidencia del Consejo Social de la Olavide. Se alternaban semanalmente en las colaboraciones en este periódico "y ahora, antes de que la sustituya otra persona, prefiero sustituirla yo". Para tenerla cerca. "Cada día noto más su ausencia, que me ha producido una amputación". Vidas paralelas de dos mujeres de izquierdas que vivieron idénticas separaciones: la del Partido Comunista y la de sus respectivas parejas. "Nuestros hijos se iban de veraneo a la Costa Brava con sus padres". Santiago, el ex marido de Carmen Calleja, estuvo presente en el homenaje.

El rector de la Olavide, Vicente Guzmán, lamentó no beneficiarse más de su magisterio. Le dedicó una canción de Silvio Rodríguez, Ojalá, y una hermosa parábola de ciencia-ficción de la novela La voz de los muertos, de Orson Scott Card. Francisco Trigueros, secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología, citó a Leonardo da Vinci: "El conocimiento nace de los sentimientos". A Gregorio Jiménez López, presidente del Foro de Consejos Sociales, apenas le dio tiempo a conocerla. "Me llamó un sábado de octubre desde el hospital: 'Gregorio, no puedo seguir". Juan Antonio Martínez Troncoso, secretario del Consejo Social de la Olavide, la vio por última vez el 20 de diciembre. "Me dijo que cuando mejorase le preparase una comida con el rector".

Al homenaje asistieron su hijo Lucas, su nuera Amalia, su hermano Jaime y Leocadio Marín, alcalde de Baeza y ex delegado del Gobierno,que fue presidente de la Cruz Roja a nivel nacional con Carmen Calleja presidiendo la delegación sevillana. A la mujer que subió a los despachos y bajó a las cocheras, en su etapa de gerente de Tussam, ya la homenajeó el Partido Socialista en su sede de San Vicente y en unos días lo hará el Ateneo.

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