Sevilla

El clan de los Castañas intentó hacer de Sevilla una vía de entrada del hachís

  • La Guardia Civil detectó una narcolancha cargada de droga cuando remontaba el río Guadalquivir el 29 de julio

  • Los sospechosos tiraron los fardos y se dieron a la fuga, aunque fueron detenidos más tarde en Bolonia

Una narcolancha en el Guadalquivir, en una imagen de hace unos meses. Una narcolancha en el Guadalquivir, en una imagen de hace unos meses.

Una narcolancha en el Guadalquivir, en una imagen de hace unos meses. / M. G.

El principal clan de narcotraficantes de La Línea de la Concepción quiso hacer de Sevilla una vía de entrada del hachís en Europa. Agobiados por la presión policial en el Campo de Gibraltar, los Castañas buscaron escenarios alternativos a la playa de la Atunara para sus alijos. Lo hicieron en las costas de Cádiz, de Málaga y de Huelva, pero también exploraron el río Guadalquivir para introducir narcolanchas que llegaran hasta Sevilla. O al menos a pueblos de la provincia históricamente afectados por el narcotráfico, como Lebrija o Isla Mayor. Al fin y al cabo lo que hicieron fue utilizar la ruta tradicional de los clanes sevillanos y de Sanlúcar de Barrameda, que han explotado el río de forma notable en las últimas dos décadas.

La Guardia Civil interceptó una narcolancha de los Castañas cuando se disponía a entrar por la desembocadura del Guadalquivir el 29 de julio. Los tripulantes de la embarcación se percataron de la presencia del instituto armado y se deshicieron de parte de la carga. En total se intervinieron 24 fardos, cargados con un peso aproximado de 700 kilos de hachís. La intervención la hizo el servicio marítimo de la comandancia de la Guardia Civil en Huelva, que los sorprendió antes de remontar el río, pero los investigadores están convencidos que el destino final de la droga era una guardería ubicada en Sevilla. Poco después, los agentes del instituto armado capturarían la misma lancha cuando se disponía a alijar en las inmediaciones de la playa de Bolonia. Tres personas que iban en la goma fueron detenidas entonces.

Son tres de los cuarenta detenidos que lleva ya la operación Dismantle, en la que la Guardia Civil ha vuelto a desmantelar el clan de los Castañas, la principal organización dedicada al tráfico de hachís en el Campo de Gibraltar. Y esto supone que es también la más importante de Europa en estos momentos, después de que distintas operaciones policiales hayan desactivado a otras organizaciones rivales, y que quien era considerado el número uno del tráfico de esta droga en el mundo, Abdellah el Haj, alias el Messi del Hachís, se encuentre actualmente prófugo. De él se piensa que está fuera de España, en Marruecos, desde donde puede seguir moviendo droga pero no con la misma capacidad que cuando dirigía las operaciones desde Algeciras.

Antonio Tejón, trasladado por la Guardia Civil a los juzgados de Algeciras. Antonio Tejón, trasladado por la Guardia Civil a los juzgados de Algeciras.

Antonio Tejón, trasladado por la Guardia Civil a los juzgados de Algeciras. / M. G.

En esta investigación contra los Castañas ha caído el capo, Antonio Tejón, que había salido de prisión el 4 de julio. Su hermano Francisco, conocido como Isco, permanece en la cárcel. Desde la puesta en libertad del líder, la Guardia Civil cree que los Castañas volvieron a funcionar a lo grande (nunca dejaron de hacerlo, a pesar de que los hermanos que dirigen la organización estuvieran encarcelados) y hubo un cambio más que perceptible. Los narcos se volvieron más agresivos con las Fuerzas de Seguridad. Se intensificaron los ataques y agresiones a policías y guardias civiles, y los narcos no dudaron en embestir con sus potentes todoterrenos a los patrulleros que los perseguían, sin importarles no sólo la vida de los agentes sino la de terceras personas que pudieran resultar heridas. Como si quisieran hacer una demostración de fuerza ahora que Tejón volvía a estar fuera de prisión.

Poco le duró la libertad. Esta semana volvió a prisión provisional, después de que la Guardia Civil lo volviera a detener y le acuse de haber creado una “cooperativa” para el crimen que había extendido sus redes en Huelva, Málaga y Ciudad Real. Era cuestión de tiempo que también se instalara en Sevilla, desde podría tener más facilidad para distribuir la droga. La Guardia Civil supo que el clan estaba botando narcolanchas desde un embarcadero en la playa de Palmones, en Los Barrios (Cádiz).

A raíz de ahí, descubrió varias ramas logísticas de la organización. Una parte se dedicaba a los narcoembarcaderos, otra era la de las tripulaciones de las narcolanchas (ésta se encargaba también de los repostajes en alta mar y contaban con la colaboración de unos barcos pesqueros para ocultar y cobijar a los pilotos), una tercera era la encargada de adquirir las embarcaciones, la cuarta era una empresa de transportes de Ciudad Real que recogía las lanchas... Y luego estaba la red de puntos, como se denomina en el argot a las personas que ejercen de vigilantes para alertar de la presencia policial. En esta ocasión, los Castañas disponían incluso de drones para estas funciones.

Toda una industria del narco que ha caído gracias a la presión de la Guardia Civil, en concreto del macrogrupo creado en Sevilla para combatir el tráfico de drogas en el Sur de España, el OCON Sur. Más de 400 agentes han participado en esta operación.

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