Sevilla

Todas las claves de la normativa que obliga a limpiar los orines de los perros

Una joven limpia la orina de su perro en el Puente de la Barqueta. Una joven limpia la orina de su perro en el Puente de la Barqueta.

Una joven limpia la orina de su perro en el Puente de la Barqueta. / Juan Carlos Vázquez

Calles sin orines de perros. Ese es el objetivo que persigue el gobierno socialista y para eso obligará a todos los dueños de animales a llevar una botella de agua mezclada con productos desinfectantes siempre que los saquen a la calle para evitar desperfectos en el mobiliario urbano. Esta es una de las principales novedades que aparecen en la nueva ordenanza municipal de protección, bienestar y tenencia de animales que será votada el Pleno de la semana que viene para que entre en vigor el viernes si obtiene el respaldo de los partidos de la oposición.

Hasta el momento, los propietarios sólo estaban obligados a recoger los excrementos de sus mascotas, ya que el asunto del orín era algo ambiguo, por lo que los agentes municipales no habían sancionado a ningún ciudadano. Las multas irán desde los 75 a los 500 euros al considerarse una infracción leve. La normativa introduce otra novedad, exime de la obligatoriedad de recoger los excrementos de los perros guías a las personas ciegas.

Durante la presentación de la ordenanza de mascotas el verano pasado, el equipo de Juan Espadas sostuvo que se había descartado el uso de esta botella porque podrían producirse "charcos que provocaran la aparición de aves". Sin embargo, esta medida ha sido reclamada por diferentes grupos vecinales de la ciudad, ya que consideran que resulta complicado para los servicios de limpieza poder actuar con inmediatez, convirtiéndose más en un problema de civismo que de control municipal.

Este proyecto es el resultado de un trabajo participativo durante meses y fue aprobado por unanimidad en el Consejo de Protección y Bienestar Animal de la Ciudad de Sevilla (Compba), órgano consultivo conformado por distintas entidades comprometidas con la defensa de los animales, el Colegio Oficial de Veterinarios de Sevilla, la Junta de Andalucía, varias áreas del Ayuntamiento, entre ellas la Policía Local, y los grupos políticos.

Una mujer acaricia a su perro en la Alameda. Una mujer acaricia a su perro en la Alameda.

Una mujer acaricia a su perro en la Alameda. / Juan Carlos Vázquez

"El proyecto trata de dar un salto cualitativo en el valor del marco de convivencia entre los vecinos y animales en la ciudad, basándonos en un reconocimiento de que los animales de compañía son seres sensibles. Esto nos ha llevado a desarrollar una mejor definición de lo que se considera maltrato, abandono o daño, y con el consiguiente endurecimiento de sanciones y castigos", explicó Juan Manuel Flores, delegado de Bienestar Social.

Las medidas entrarán en vigor el próximo viernes si reciben el apoyo del Pleno

La ordenanza definitiva (que ha estimado cuatro de las 45 alegaciones presentadas) recoge la prohibición de mantener a animales en vehículos y medios de transporte que no garanticen las condiciones ambientales adecuadas y sin supervisión; recluir a los animales en balcones, terrazas o patios sin cobijo; la estancia de animales de compañía en los parques infantiles; y bañar a los animales en fuentes ornamentales.

También queda prohibido perturbar la tranquilidad vecinal con ruidos emitidos por los animales, especialmente desde las 23:00 hasta las 7:00 horas. Esta ordenanza se adecúa a la de protección ambiental en materia de ruidos y vibraciones, ya que "se trata de propiciar la convivencia y el derecho al descanso".El texto consagra el principio del sacrificio cero y hace un especial hincapié en la tenencia responsable, la lucha contra el abandono; su compra, cría y venta responsables; la esterilización para evitar la superpoblación; las actividades formativas, divulgativas e informativas en materia de protección, bienestar y tenencia responsable animal; el voluntariado y la participación del movimiento asociativo en materia de protección, bienestar y tenencia responsable animal; la divulgación del papel beneficioso de los animales en la sociedad; el esparcimiento de los perros, facilitando espacios apropiados para ello; el acceso de los animales a establecimientos bajo un adecuado control de sus portadores; las inspecciones para el cumplimiento de esta legislación, y, por último, las campañas de identificación y esterilización.

Un perro amarrado fuera de un comercio. Un perro amarrado fuera de un comercio.

Un perro amarrado fuera de un comercio. / Juan Carlos Vázquez

El Ayuntamiento amplía los supuestos de maltrato al psicológico, prohíbe practicar las mutilaciones por razones estéticas -por ejemplo, los rabos de los cocker o las orejas en algunas razas-, atar o encadenar permanentemente a los animales excepto en el caso de paseo con correa; esparcir azufre u otras sustancias no autorizadas en la vía pública como método repelente de los animales; o recluir a animales en balcones, terrazas o patios.

Queda prohibido molestar a los vecinos, especialmente entre las 23:00 y 7:00 horas

Hay más. La normativa establece una serie de exigencias en cuanto al transporte de animales, como tener espacio suficiente para ellos, con elementos homologados y protegerlos de las inclemencias meteorológicas e intemperie. Se contempla que la autoridad municipal pueda ordenar la incautación con carácter preventivo y con su traslado al centro municipal de protección y control animal si hubiera indicios de maltrato o tortura o si se encuentran instalaciones inadecuadas, además de cuando exista falta de identificación o legalización de animales potencialmente peligrosos. Además, se incrementa el control sobre establecimientos de venta de animales. Entre otras cuestiones, en el caso de los animales potencialmente peligrosos, no se podrá realizar la transacción hasta que el comprador acredite que tiene la licencia para la tenencia de ese tipo de animales.

Las sanciones se establecen entre 2.001 a 30.000 euros para las infracciones muy graves, como mutilar a los animales con fines estéticos; graves, como no realizar las vacunaciones, multado con entre 501 a 2.000 euros, o entre 75 y 500 euros para las leves, entre las que se encuentran administrar alimentos en la vía pública a animales silvestres, vagabundos o abandonados, salvo gatos ferales. Se establece como maltrato la pérdida de un animal que no se haya comunicado en 72 horas o que en cinco días no se pase a retirarlo una vez que ha sido localizado y se encuentra en el Zoosanitario, mientras que las responsabilidades sobre éste se extienden tanto al propietario como al portador. Además, se reducen los plazos del registro para su identificación, cambio de domicilio o baja, entre otros, pasando de un mes a una semana.

Los perros aún no subirán a los autobuses identificados electrónicamente con un chip e inscritos en un registro censal municipal. Los técnicos de Tussam siguen definiendo los requisitos que aparecerán en la guía de usuario para permitir que los viajeros puedan ir acompañados de sus mascotas.

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