Condena a dos policías nacionales

Cuando la palabra de un delincuente vale más que la de un policía

  • La Confederación Española de Policía critica la "injusta" condena a dos agentes, que supone el "punto final" a su carrera

  • El sindicato denuncia que la sentencia se basa sólo en los "testimonios interesados" de un traficante y de su madre

Un furgón de la Policía Nacional, en los juzgados de Sevilla. Un furgón de la Policía Nacional, en los juzgados de Sevilla.

Un furgón de la Policía Nacional, en los juzgados de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

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La condena a dos policías nacionales de Sevilla por allanamiento de morada, falsedad y detención ilegal de un traficante de drogas de la Macarena ha generado un profundo malestar entre la plantilla de este cuerpo en la capital andaluza. La indignación es máxima entre unos agentes que consideran que se ha arruinado la carrera de dos policías muy activos, sólo porque la Justicia ha otorgado mayor credibilidad al testimonio de un traficante y a su madre que al de los funcionarios acusados.

Igualmente, creen que este tipo de resoluciones judiciales sólo lleva a que otros agentes no intervengan ante delitos manifiestos por temor a verse inmersos en un proceso judicial y terminar siendo condenados, como ha ocurrido en este caso. Los dos policías del distrito Macarena han sido sentenciados por la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla a cuatro años y nueve meses de cárcel, así como a diez años de inhabilitación.

El sindicato al que pertenecen los dos condenados, la Confederación Española de Policía (CEP) ha emitido este jueves una nota de prensa en la que califica de "injusta" la pena aplicada a ambos agentes. "En un Estado de Derecho, las sentencias se acatan. Pero cuando se comete una injusticia y se arruina la carrera de dos compañeros empleando sólo el testimonio de familiares de un detenido, con un claro interés y animadversión contra la Policía Nacional, callarse sería no sólo una cobardía sino admitir que en nuestro trabajo existe presunción de culpabilidad", arranca el comunicado de la CEP.

La central que dirige en Andalucía Antonio Díaz Aguilar lamenta que esta sentencia sea el "punto final" a la carrera de los dos agentes y critica que haya pesado más el testimonio del traficante y su madre que el de los acusados. "Esa condena llega por el testimonio de un detenido por tráfico de drogas (al que se le intervinieron 80 gramos de cocaína), por el de su madre (de avanzada edad y que la propia Audiencia reconoce que mostró alguna incoherencia en algún pasaje de sus declaraciones) y por una conversación telefónica intervenida año y medio después en una operación antidroga". En esta charla, el jefe del traficante le indica a éste que diga que lo han detenido en su casa, como así hizo posteriormente en su denuncia.

"Con estas versiones interesadas, a las que la Audiencia otorga veracidad absoluta sin siquiera plantearse el evidente interés contra los compañeros, se condena a dos profesionales", añade la CEP, que también anuncia que recurrirá la sentencia.

"Pero lo que ya resulta escandaloso" para el sindicato es que "la propia sentencia enumere una serie de datos que cuestionan todas esas declaraciones de parte: las divergencias entre el testimonio  de la madre del detenido y sus hijas; la ausencia de comprobación de los servicios asignados en ese distrito aquella noche de 2014; el testimonio de un comerciante que tiene un negocio en los bajos del edificio en el que vivía el detenido y que confirma que vio pasar a los agentes por la calle y que no les vio salir del portal con el sospechoso, e incluso la existencia de documentación oficial que, por la hora que figura en ella, hacía incompatible la presencia de los dos policías en el domicilio del detenido".

Los representantes sindicales de los policías insisten en que las pruebas con las que han sido condenados son "en resumen, que una persona a la que se detiene con 80 gramos de cocaína afirma que su arresto se produce en su domicilio y no en la calle, que su madre respalda ese testimonio, y que un año después el detenido le dice a otra persona con el teléfono pinchado por narcotráfico que fue detenido en su casa". 

Para la CEP, "esas son las contundentes pruebas que han llevado a la Audiencia a acabar con la carrera de dos compañeros". "Impresionante", ironiza el sindicato. Aunque no hace mención explícita a la investigación de la unidad de Asuntos Internos contra estos dos agentes (en Sevilla este trabajo lo desempeña la Unidad de Coordinación Operativa Territorial, UCOT), el sindicato carga también contra "la forma en la que se ha construido el relato que ha permitido la condena, basado en declaraciones con evidentes intereses y sin objetividad alguna".

"Que la profesión más arriesgada no cuente con la presunción de inocencia que ampara a cualquier ciudadano español es indignante, escandaloso y aleja a la Justicia de quienes más la defienden todos los días", concluye la central sindical.

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