Un año del estado de alarma en Sevilla: Más de 1.700 muertos, tres olas y un nuevo hospital

Coronavirus Sevilla

El coronavirus llegó a Sevilla el 26 de febrero de 2020 y desde entonces ha golpeado con fuerza a la población sevillana, matando a una persona cada cinco horas y poniendo contra las cuerdas al sistema sanitario

Profesionales sanitarios del Hospital Virgen Macarena devuelven los aplausos a los vecinos en sus balcones.
Profesionales sanitarios del Hospital Virgen Macarena devuelven los aplausos a los vecinos en sus balcones, el pasado mes de abril, en pleno pico de la primera ola. / Antonio Pizarro

Más de 1.700 muertos en tres mortíferas olas y un ambicioso plan de vacunación cierran los primeros 12 meses de Covid-19 en Sevilla, que el 26 de febrero de 2020 recibió con alarma la confirmación de su primer contagio y un año después combate la tercera ola con ansias de regresar a la verdadera normalidad.

Un año de confinamientos, de restricciones que han supuesto un varapalo para el empleo y la economía y de hospitales bajo un estrés nunca antes experimentado. Y es que, desde su aparición en la provincia, el coronavirus ha golpeado con fuerza a la población sevillana y ha puesto contra las cuerdas a los profesionales de la sanidad, que han sufrido el mayor reto al que han tenido que enfrentarse en un siglo.

Hace justo un año, sólo unos días después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogara de pandemia el coronavirus, el día 14 de marzo de 2020, España decretó el estado de alarma. Un estado de alarma y un confinamiento total donde sólo quedaron abiertas tiendas de primera necesidad y que se acabó, de manera total, el 21 de junio.

Una situación inédita que cogió por sorpresa a una población que jamás se había visto inmersa en nada parecido y que llegó a Sevilla cuando apenas se superaba el medio centenar de positivos y los hospitalizados rondaban la veintena, pero que pronto acabaría descontrolándose. Sólo 15 días después, los contagios superaban el millar, los hospitales no daban abasto, los sanitarios se enfrentaban al virus sin materiales de protección y las funerarias empezaban a trabajar a destajo.

La pandemia en tres olas

Durante la primera ola, la de los aplausos a los sanitarios durante el confinamiento, dejó sólo durante el mes de marzo 36 personas víctimas mortales en Sevilla. Desde que el 16 de marzo se notificara la primera muertes en en la provincia (una mujer de 91 años), la pandemia fue cobrándose vidas a diario. Pero lo peor estaba por llegar. Apenas 30 días después, esa treintena de muerte oficiales se multiplicó por seis, con 212 fallecidos a los largo del mes de abril. La onda expansiva del virus provocó que la cifra de contagios empezará a subir en una curva que parecía no tener fin. A finales de ese mismo mes, los infectados ya superaban los 2.600. Los hospitales se llenaron, la presión en las unidades de cuidados intensivos (UCI) se desbocó ante el aumento de pacientes graves con Covid y las muertes fueron una sangría imparable. Y todo sucedió casi de la noche a la mañana, sólo dos meses después de la confirmación del primer positivo en la provincia.

Enfermeras saludan al exterior  desde el Hospital Virgen del Rocío.
Enfermeras saludan al exterior desde el Hospital Virgen del Rocío. / Juan Carlos Muñoz

A diferencia de la primera ola de marzo y abril, la segunda no pilló por sorpresa y Sevilla se enfrentó a ella con protocolos más eficaces y la población más preparada, no obstante, sí llegó antes de los esperado. Las prisas por avanzar en la desescalada tras los efectos positivos de la cuarentena domiciliaria y la confianza de la población al creerse vencido el virus, provocaron que la segunda ola empezara a asomarse a Sevilla en pleno verano. Y lo hizo en forma de rebrotes, lentamente y con altibajos. El primero, a mediados del mes de julio tras una comida familiar en Los Remedios en la que resultaron contagiadas varias personas. También en Montellano, al sur de la provincia, una fiesta privada desencadenó otro reguero de positivos y así hasta terminar el mes de agosto casi con el doble de contagios desde el inicio de la crisis sanitaria.

Gráfico sobre los casos positivos diarios confirmados según el distrito sanitario de Sevilla.
Gráfico sobre los casos positivos diarios confirmados según el distrito sanitario de Sevilla. / Fuente: Consejería de Salud. Gráfico: Dpto. de Infografía

A partir de septiembre, con el repunte de la pandemia, la curva de contagios empezó a dispararse y los efectos de la segunda ola empezaron a dejar su peor cara con un aumento tanto de los ingresos hospitalarios como de los decesos. A los apenas cuatro óbitos registrados entre julio y agosto se sumaron los 75 de septiembre, a los que hay que añadirle los 192 de octubre, los 323 de noviembre y los 278 de diciembre. En los hospitales, el pico de ingresos rozó los 900 hospitalizados el 11 de noviembre y tres días después se alcanzó el máximo en la UCI, con 131 camas ocupadas por enfermos de Covid.

Esta segunda ola provocó un nuevo estado de alarma, con diferencias con respecto al primero. Así como al principio se iba prorrogando cada quince días, esta vez se anunció con una duración mucho más larga, concretamente, hasta el día 9 de mayo del 2021. Además, el Gobierno dio a los diferentes territorios la potestad de establecer sus propias medidas de confinamiento. Es así, como, para intentar frenar la segunda ola, la Junta de Andalucía puso en marcha recortes de la movilidad y cierres perimetrales por provincias y/o municipios. Al moverse menos la población, los positivos bajaron, los hospitales empezaron a reducir los ingresos por Covid y disminuyeron las muertes.

Febrero de 2021: más de 350 muertos y un nuevo hospital

No obstante, esta recuperación sólo sería un espejismo. Llegó la Navidad y las restricciones se relajaron, por lo que los casos empezaron a subir poco a poco. La segunda y la tercera ola se tocaron y no hubo suficiente tiempo para aliviar la presión asistencial. El repunte de contagios empezó semanas antes de la Navidad, y se recrudeció durante las fiestas, provocando un crecimiento exponencial en el número infectados - van más de 42.000 desde el 1 de enero de 2021- y, lamentablemente, también, en el de fallecidos. De hecho, el pasado mes de febrero pasará a la historia como el más mortífero de la pandemia con más de 350 muertos por Covid en sus 28 días, cifra que se eleva a 1.771 desde el comienzo de esta crisis sanitaria.

Gráfico sobre el número y tasas de fallecidos en la provincia.
Gráfico sobre el número y tasas de fallecidos en la provincia. / Fuente: Consejería de Salud. Gráfico: Dpto. de Infografía

Aunque las cifras de contagios y fallecidos de esta tercera ola no difieren demasiado con la primera ola, las medidas para contenerla son muy diferentes a las de primavera. No ha vuelto a repetirse el confinamiento total, los centros educativos siguen abiertos, bares y restaurantes -con límites de aforo y horario- no han dejado de levantar la persiana y la movilidad se ha restringido en toda la región por la noche, por medio del toque de queda, y también durante todo el día con cierres perimetrales en las zonas de mayor incidencia.

El ingreso del primer paciente en el Hospital de Emergencia Covid-19, en el antiguo Hospital Militar.
El ingreso del primer paciente en el Hospital de Emergencia Covid-19, en el antiguo Hospital Militar. / Juan Carlos Muñoz

Por otro lado, si la segunda ola se empezó prácticamente sin enfermos hospitalizados, cuando empezó la tercera había 142 pacientes asistidos en los centros sanitarios y 42 de ellos se encontraban en la UCI. El día 2 de febrero se detectó el pico de ingresos y se llegó a los 827 pacientes. Para entonces ya se había puesto en marcha el nuevo Hospital de Emergencia Covid-19, en las instalaciones del antiguo Hospital Militar. Un centro, que partía como una de las principales apuestas del Gobierno de Juanma Moreno y que la crisis sanitaria impulsó y que ya hoy es una realidad en Sevilla. El nuevo hospital ha supuesto un revulsivo a la asistencia sanitaria de la provincia en plena pandemia, con una oferta superior a las 140 camas en planta y más de una veintena de puestos de UCI, dedicados en exclusividad al tratamiento de esta nueva patología y que funciona como centro de descarga del resto de hospitales de la provincia.

Los mayores, los más vulnerables

El traslado de enfermos desde sus domicilios a los centros sanitarios.
El traslado de enfermos desde sus domicilios a los centros sanitarios. / Juan Carlos Muñoz

A lo largo del último año, las tres olas han golpeado, sobre todo a los ancianos residentes en asilo y geriátricos, pero también a los sanitarios. La falta de EPI, material de protección y mascarillas fue una constante durante los primeros meses de la pandemia. Oficialmente, tras un año de crisis, la Junta tiene contabilizados más de 2.800 profesionales sanitarios infectados en la provincia de Sevilla, de los que, lamentablemente siete han fallecido. En la residencias de mayores, las cifras de muertes se cuentan por centenares y son casi 400 (373) los decesos registrados por Covid en la provincia sevillana, un tercio de ellos en la capital. Por su parte, el virus ha infectado a 2.000 ancianos en estos centros.

La esperanza de la vacunación

El día 27 de diciembre de 2020, después de la aprobación de la vacuna de Pfizer y BioNTech por parte de la Agencia Europea del Medicamento, empezó la esperada campaña de vacunación, no sin polémica, por retrasos de suministro y problemas de distribución, pero que deja ya más de 70.000 sevillanos inmunizados tras haberse superado las 200.000 dosis administradas. Ancianos en residencias y sus cuidadores, mayores de 80 años, personal sanitario, pero también docente y de seguridad están siendo los primeros grupos en inmunizarse en un largo proceso en el que todavía está pendiente de inmunizar el 96% de la población y al que aún le quedan meses meses para alcanzar una inmunidad de grupo que permita retomar la ansiada nueva normalidad.

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