Los efectos del coronavirus

La caída excesiva del pelo se consolida como otro de los efectos del Covid-19

  • El dermatólogo del Virgen del Rocío, Julián Conejo-Mir, confirma el aumento de consultas por este trastorno que se llama efluvio telógeno agudo y que es más habitual en mujeres

Una paciente lleva a la consulta del doctor Conejo-Mir una bolsa de pelo caído en sólo un día.

Una paciente lleva a la consulta del doctor Conejo-Mir una bolsa de pelo caído en sólo un día. / M. G.

Si algo tiene el coronavirus es que no deja de sorprendernos. A las decenas de secuelas descritas y asociadas a la enfermedad en el último año casi y medio se une ahora la caída excesiva de pelo como un efecto a largo plazo del que advierten los dermatólogos y que se denomina efluvio telógeno agudo. Se trata de un trastorno similar al que sufren las mujeres tras el embarazo o cualquier persona que vive situaciones de estrés continuado, así como alteraciones en su organismo que afectan al hígado, al riñón o al sistema endocrino y no hay que confundirlo con otra clase de caídas de cabello como pueden ser la alopecia androgénica, vinculada a la calvicie.

El doctor Julián Conejo-Mir es dermatólogo en el Hospital Virgen del Rocío y así lo verifica. "Las alteraciones en la caída de pelo las empezamos a ver después del pico de la primera ola, pero es ahora, cuando ya hay una gran cantidad de personas que ha pasado el Covid, porque este tipo de caída ocurre al cabo de los dos o tres meses, es decir, no es un efecto inmediato, cuando está ocurriendo muchísimo y estamos viendo llegar a la consulta a personas con madejas de pelo enormes que han perdido en un sólo día", apunta el dermatólogo, quien además recalca se trata de una caída "recuperable", que no daña la raíz, y que afecta en mayor proporción a las mujeres.

Según explica el profesional, el efluvio telógeno es la alteración del cabello más frecuente en las consultas. El pelo sigue un ciclo de crecimiento, reposo y expulsión, que puede verse alterado por diferentes circunstancias. Por eso es fundamental valorar cada caso, estudiar los antecedentes y descartar que se trate de otro tipo de alteración capilar. "Esta caída de pelo es para nosotros muy corriente. La gente se piensa que el cabello está de adorno, pero realmente es una estructura proteica que tiene muchísimo que ver con el estado general de la persona. Para nosotros es como un termómetro que nos permite ver lo que pasa dentro de cada organismo. De hecho, la mayoría de las caídas de pelo están relacionadas con cuestiones sistémicas, es decir, cuando hay problemas de riñón, de hígado, hay anemia, falta de hierro, problemas de tiroides, endocrinológicos... Por eso es crucial hacer una analítica a los pacientes que nos llegan con este problema, más allá de explorar lo que es la caída en sí, porque es muy importante saber qué está pasando", apostilla el facultativo.

Además, cuando el vínculo es una infección por SARS-CoV-2, el hecho de que haya provocado una sintomatología más grave a los enfermos puede contribuir a la aparición de este efecto secundario. "En teoría, cuando el cuadro clínico es más intenso y hay hospitalizaciones largas, e incluso en UCI, hay más posibilidades de sufrir un efluvio telógeno porque se produce una alerta generalizada en el organismo y éste, automáticamente, al encontrarse en un síndrome de estrés agudo hace uso de muchos recursos. No obstante, la intensidad y el estrés con la que se viva la sintomatología también influye en la magnitud de la caída del cabello", indica el especialista.

En cuanto a la afectación de esta circunstancia en los pacientes, el doctor señala de que suele ser "muy llamativa" sobre todo en la mujeres, pero advierte de que "no hay que alarmarse" porque es cuestión de meses que el pelo vuelva a recuperarse. "Las personas acuden a consulta porque ven que el pelo empieza a clareársele mucho, pero no se van a quedar calva. En unos meses vuelve a salir. Lo que pasa es que el pelo tiene un metabolismo lento y tarda años en restituirse y la gente quiere resultados inmediatos y por eso se pone muy nerviosa. Realmente, cuando pones un tratamiento para el pelo, éste empieza a crecer al día siguiente, pero empieza a crecer desde el bulbo, es decir, desde la raíz, que está metida en la piel casi un centímetro. Para ver los resultados necesitamos dos o tres meses", aclara el doctor.

Precisamente, añade el dermatólogo, el efluvio telógeno agudo suele desaparecer después de tres o cuatro meses. Así, explica que si la analítica que realizan al paciente no está alterada y éste confirma haber pasado el Covid, lo normal es añadir tratamientos que estimulen el crecimiento del pelo e, incluso, valorar el uso de complementos vitamínicos para aportarle los ingredientes necesarios. No obstante, indica el doctor, "puede ser suficiente con una buena dieta, la práctica de deporte y no ponerse nervioso".

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