Coronavirus y Ley de Dependencia

Dependiente y solo por el Covid

  • Un matrimonio de sexagenarios pide ayuda desesperada para su hijo tras haber contraído el virus y no poderlo asistir para evitarle un contagio que, dada su vulnerabilidad, podría complicarse

Cayetano Ruiz durante una entrevista anterior concedida a este medio.

Cayetano Ruiz durante una entrevista anterior concedida a este medio. / José Ángel García

Cayetano Ruiz y su mujer, María del Carmen Sivianes, están desesperados. Llevan tres años reclamando un amparo "digno" bajo la Ley de Dependencia que no llega y, ahora, el Covid lo ha complicado todo. 

De este matrimonio de sexagenarios depende "para todo" su hijo de 40 años desde que en 2011 sufriera un derrame cerebral a razón del cual padece una enfermedad de trastorno orgánico de la conducta, trastorno orgánico de la personalidad y bipolaridad, acompañado de brotes psicóticos. La irrupción del coronavirus en esta familia hace dos semanas los ha llevado a una situación límite. El positivo de ambos progenitores, que incluso llevó a Cayetano al ingreso hospitalario durante seis días, les hizo tomar una difícil decisión. A su hijo, asegura, "ni nos han llamado para hacerle las pruebas".

Pese a ello, a fin de evitar "males mayores" por la vulnerabilidad de su hijo, Cayetano y María del Carmen decidieron trasladarlo a otra vivienda cercana a la familiar en la que, al perder el contacto con sus padres confinados en casa, "sólo cuenta con la ayuda de su hijo menor de 16 años", subraya Cayetano, que aclara que, aunque cuentan con otra hija, tampoco puede asistir a su hermano porque también está confinada.

"Está totalmente sólo. Algunos vecinos, por ayudarnos un poco, le llevan la comida que le prepara la madre, o sus medicamentos, y le hemos mandado una chica para que le limpie el piso porque todo eso se lo hacemos nosotros en casa, pero ahora no podemos hacer nada más porque no podemos salir de aquí. He llamado a Salud Responde porque a él no le han hecho la prueba, pero no me dan soluciones, se van pasando la pelota de un lado a otro. Sólo sabemos de él lo que nos cuenta su hijo menor que es el único que está auxiliando a su padre", manifiesta.

La familia lleva tres años de batalla burocrática para que reconozcan la dependencia de su hijo

Cayetano considera que esta situación se podría haber evitado, amén de los tres años que lleva de batalla burocrática pidiendo ayuda. "Si alguien me hubiera hecho algo mi hijo no se vería ahora solo. Tenemos muy cerca el centro social de Las Letanías y, yo no digo que se tenga que ir allí nadie con él, pero he llamado por teléfono para que las asistentas sociales lo asistan, al menos, hasta que podamos salir nosotros, pero no hacen absolutamente nada. Nos preguntan por teléfono, pero él es una persona que necesita cuidados, que alguien fuera al piso a visitarlo y ver en la situación en la que se encuentra y auxiliarlo en lo que necesite porque él depende de nosotros y no podemos salir de casa", reclama. 

Aunque el derrame que dejó a su hijo totalmente dependiente de su progenitores tuvo lugar hace 10 años, la enfermedad que le desencadenó el mismo se desarrolló dentro de unos límites normales, que permitían una adecuada atención, hasta hace unos tres años cuando Cayetano asegura que se produjo "un claro empeoramiento de la situación", acompañado de un cuadro de "elevadísima agresividad", tanto contra sí mismo como contra su propio padre y tutor.

Es entonces cuando esta familia inició unos trámites en los que, a día de hoy, continúa inmersa. "Solicitamos la Ley de Dependencia hace tres años y a los dos nos vino el grado I y eso es inconcebible con todo lo que él tiene", lamenta Cayetano. Esto significa un reconocimiento legal de una dependencia moderada que se le otorga a personas que necesitan ayuda al menos una vez al día para realizar ciertas actividades básicas de la vida cotidiana como asearse o comer. Una conclusión que llevó a Cayetano a interponer una reclamación bajo el amparo de "criterio clínicos manifestados por médicos cualificados" de la que, asegura, sigue sin respuesta, a tenor de haber obtenido judicialmente, y con anterioridad, la incapacidad absoluta y el reconocimiento ante la seguridad social de una gran invalidez del mismo. Una reclamación con la que Cayetano reivindica la obtención de "al menos un grado III" que les permita el ingreso de su hijo "en un centro adecuado a sus patologías".

No son los únicos pasos que ha seguido este padre desesperado que, asegura, se siente "desahuciado" de todos los recursos. "A lo largo de estos años le he escrito sendas cartas al Defensor del Pueblo Andaluz y al Comisionado del Polígono Sur, pero no me han contacto desde ninguno de los dos organismos. La única respuesta ha sido un escrito con un número de registro de mi solicitud, pero ¿me da eso alguna solución a los diez años que llevamos prácticamente sin vivir dedicados totalmente a nuestro hijo?", se pregunta Cayetano.

"Con todo esto, lo único que siento es que nos vamos a morir sus padres y mi hijo se va a quedar aquí solo, sin ayuda", lanza un desesperado Cayetano.

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