Coronavirus Sevilla "Los brotes de Covid entre los jóvenes son una llamada de atención porque el virus sigue"

Un grupo de jóvenes comparten un banco en la Alameda de Hércules.

Un grupo de jóvenes comparten un banco en la Alameda de Hércules. / Juan Carlos Muñoz

El coronavirus se está cebando con los jóvenes y la incidencia acumulada a 14 días en los menores de 30 años -365 casos por 100.000 habitantes- casi triplica a la provincial (147). Este grupo y los adolescentes son los más desprotegidos porque apenas han tenido acceso a la vacuna y, pese al repunte de contagios que sufren, todavía no es el momento de su vacunación masiva. En Andalucía, la campaña está centrada en estos momentos en el grupo de los treintañeros y el de 40 a 49 años, y así va a continuar. 

Eduardo Briones es epidemiólogo en el distrito Sevilla y considera al respecto que "es el orden más lógico y proporcional al nivel de riesgo" y, por lo tanto, no es partidario de cambios en la estrategia para proteger a estos grupos donde más está circulando el virus en estos momentos. No obstante, no esconde la preocupación actual de las autoridades sanitarias ante una posible expansión de las infecciones entre los colectivos más vulnerables que, aunque vacunados, no estén totalmente inmunizados y en los que el virus pueda impactar con mayor gravedad. "Tenemos que ser prudentes para evitar situaciones de mayor riesgo. El tener más transmisión y tener más circulación del virus en determinados grupos nos recuerda que esto sigue ahí y que hasta que no consigamos alcanzar la inmunidad colectiva y realmente paremos esa transmisión tenemos que seguir aplicando las medidas de prevención sociales y no farmacológicas que ya sabemos. No nos queda más que vacunar, acelerar la vacunación y reforzar los servicios de vigilancia de Atención Primaria para que se puedan controlar los casos lo mejor y antes posible", explica.

Nueva situación de riesgo

El epidemiólogo Eduardo Briones en el distrito sanitario Sevilla. El epidemiólogo Eduardo Briones en el distrito sanitario Sevilla.

El epidemiólogo Eduardo Briones en el distrito sanitario Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

Para este experto en virus la situación actual en Sevilla está lejos de lo que se está empezando a ver en otras provincias y/o comunidades. Es por ello que huye del término quinta ola, pero sí reconoce una "nueva situación de riesgo", que será muy distinta a las oleadas anteriores gracias a las vacunas, pero que no está exenta de "graves consecuencias".

"En el distrito hemos vuelto a tener todas las agendas llenas para hacer pruebas y seguimiento del virus tanto en los centros de salud como los puntos del auto-Covid. Se han dado una serie de circunstancia como el aumento de la movilidad, de los contactos sociales entre los jóvenes y aparición de la variante delta que ha hecho aumentar mucho la transmisión en el colectivo más joven y esto ha provocado que nos encontremos en un nuevo periodo de aumento de la incidencia, aunque muy localizado en un grupo de edad muy concreto, porque en el conjunto de la población, de momento, no están aumentando en la provincia, pese a ese pico muy grande que estamos observando en el grupo de entre 15 y 20 años prácticamente en una semana", señala Briones.

Los viajes de fin de curso, "malas ideas"

Sobre los macrobrotes surgidos a raíz de viajes de fin de curso de adolescentes a Mallorca y también a Portugal, en el caso de los positivos detectados entre sevillanos, Briones entiende que "los jóvenes han estado mucho tiempo esperando para poder relacionarse", y que estos viajes "no han sido la mejor idea" porque, según reconoce, esto ha acelerado la circulación de nuevas variantes del virus y provocado "brotes más explosivos", aunque destaca el correcto acatamiento de las recomendaciones de los servicios de salud pública entre los sevillanos. 

"Desde los centros de vigilancia tenemos la sensación de que la población de Sevilla responde. Se da cuenta de que esto es un problema y de que hay que cumplir con las medidas y los aislamientos. No es fácil tenerles que decir a las familias con contactos o positivos que se tienen que quedar todos en casa con los planes de vacaciones ya hechos, pero la gente hace los sacrificios y entiende que es algo imprescindible porque si no nos volvemos un factor de contagio en todo nuestro entorno y todos los sitios donde vayan", afirma.

Precisamente, el epidemiólogo confirma la presencia en la provincia de la variante delta, la considerada de mayor contagiosidad en estos momentos por los expertos, a raíz de estos brotes de jóvenes estudiantes. "Aunque pensábamos que iba a detectarse antes, ha tardado un poco más de lo esperado en llegar y una gran parte de ella se ha secuenciado en el brote de Mallorca. El porcentaje aún no es muy alto, pero está claro que va a aumentar rápidamente. Es lo que tiene el acudir a fiestas donde se ha entrado en contacto con jóvenes de otros lugares, totalmente sin medidas de protección y sin tener en cuenta las burbujas, es decir las relaciones más cercanas, que, evidentemente, ha provocado la interactuación de otras variantes del virus", destaca.

Llamada de atención a la población

Con todo, para Briones, estos brotes significan "una llamada de atención" cuando ya se estaban empezando  a dar pasos como el abandono de las mascarillas en el exterior y a hacer los planes de verano. "Prácticamente esta circunstancia pone un poco las cosas en su sitio en el sentido de que el virus siempre aprovecha las oportunidades que le damos. Se entremete donde encuentra su hueco y eso es, ahora mismo, en las personas que no están inmunizadas, que son susceptibles de padecerlo y si, además, hay una variante nueva que es más transmisible, el avance se hace mucho más rápido", sostiene.

Sobre las vacunas, el epidemiólogo explica que los informes oficiales sugieren que la pauta completa protege bien pero una vacuna no es suficiente, de ahí el esfuerzo colectivo de completar la pauta en el grupo de 60 a 69 años a los que se les ha inmunizado con AstraZeneca y cuyas dosis están espaciadas en un mayor periodo de tiempo.

Presión a los sanitarios

Por otro lado, el hecho de que los nuevos contagiados sean menores de 30 años implica que sufrirán un Covid menos severo, pero muchos de ellos tendrán que acudir a sus centros de salud para ser diagnosticados y tratados por lo que todo parece indicar que el foco de la nueva ola de contagios no estará esta vez en los hospitales, sino que será la Atención Primaria y los servicios de Salud Pública los que llevarán el peso de esta nueva circunstancia pandémica, pudiendo ocasionar otra consecuencia indirecta, un frenazo en la campaña de vacunación.

"Esto nos coge en un mal momento, con las plantillas cogiendo vacaciones y una buena parte de ésta dedicada en la vacunación tanto en los centros de salud como en los centros de vacunación masiva, Situaciones como la actual conlleva la realización de muchísimas pruebas, consultas de seguimiento o trazados de contactos, y esto supone meter mucha más presión a estos servicios, obligando a reestructurar los recursos que tenemos disponibles. En cualquier caso no hay que confiarse porque, proporcionalmente, se espera un aumento de las hospitalizaciones, aunque menor que en las otras olas en las que había más transmisión entre personas mayores,  y un aumento de casos graves", advierte.

El experto sanitario se pronuncia igualmente sobre el adiós de la mascarilla y sus efectos. "Cuando se toman este tipo de decisiones supongo que se tienen en cuenta muchos factores. La cuestión es de obligatoriedad o no, porque la recomendación es de seguir llevándola. Me preocupa más la sensación de relajación de la prevención que ha podido transmitir esta medida en un momento determinado, junto con otra serie de factores, que ha podido llegar a hacer pensar que ya nos podíamos relajar y no es así. El virus sigue entre nosotros y seguramente las medidas las tengamos que mantener durante mucho tiempo", concluye.

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