Coronavirus | Rafael Gómez. Secretario de Atención Primaria del Sindicato Médico de Sevilla "Sólo en la capital hay 30 consultas de médico de familia que se quedan sin cubrir a diario"

El secretario de Atención primaria del Sindicato Médico, Rafael Gómez.

El secretario de Atención primaria del Sindicato Médico, Rafael Gómez. / José Ángel García

- ¿Cómo está la Atención Primaria en Sevilla?

- Cogida con alfileres, es el resumen más directo que puedo hacer. Son muchas las carencias que hay y que arrastramos desde hace mucho tiempo, a las que encima se le ha sobrevenido una pandemia sin precedentes. La situación es tan desoladora que, sólo en la ciudad de Sevilla, porque si nos metemos en la provincia nos perdemos, hay 30 consultas de médicos de familia que no están cubiertas de manera sistémica. Esa es la base a la que cada día hay que sumarle los contratiempos que puedan surgir por la falta de sustituciones por vacaciones, por bajas, por la asistencia a cursos de formación... y un largo etc. A nivel provincial podemos decir que los centros de salud trabajan cada día con una carencia de profesionales en  que debe rondar el 15% y en periodos vacaciones llegamos al 50%.

"Que un médico tenga dos pacientes citados a la misma hora es incomprensible en un Estado de derecho"

- ¿Es esta situación límite achacable sólo al Covid?

- Por supuesto que no. Es una situación que venimos padeciendo desde hace muchos años. La pandemia lo agrava, pero el problema ya existía sin que nunca se haya acabado de abordar por las administraciones. Padecemos situaciones que son incompresibles en un Estado de derecho. Por ponerle ejemplos, nadie piensa que en un juzgado un juez asista dos juicios a la misma hora o que un mecánico pueda arreglar dos vehículos al mismos tiempo, pues los médicos de Atención Primaria llevan años soportando las consultas bises, es decir, con dos pacientes citados a la misma hora, además de contar con agendas paralelas, con las que se trata de solapar esos bises pero que suponen que un mismo facultativo trabaje con dos agendas con pacientes citados a las misma hora. 

- ¿Qué le parece que el consejero haya anunciado la vuelta a la atención presencial en los centros de salud? ¿Se ha dejado de prestar esta asistencia en algún momento? 

- El anuncio en sí es un menosprecio a los profesionales que siempre han estado ahí porque los centros de salud siempre han estado abierto y atendiendo pacientes. Deja mucho que desear que se diga ahora que van a abrirse los centros con la entrega y dedicación que han tenido sus profesionales durante la pandemia incluso costándole, en algunos casos, la vida y con la posibilidad de enfermar tanto ellos como sus familias. Lo que es inconcebible es que este plan de aumentar la presencialidad en las consultas anunciado, y que no es más que una medida política, no se haya consensuado ni planificado ni con los directores de los centros de salud, ni con los directores de distritos, ni con los profesionales y fuerzas sindicales. Nosotros como sindicato, pero también los propios facultativos, apoyamos que se recuperen las consultas presenciales pero con una regulación. ¿Cuántos minutos se van a tener para atender a los pacientes?, ¿seguimos con cinco minutos?, ¿cómo se van a regular los aforos? o ¿quién va a desinfectar las consultas entre paciente y paciente con los escasos cinco minutos que hay entre uno y otro? Si nada de esto está regulado los centros de salud se van a convertir en un foco de contagio. Además, estamos a la espera de conocer la evolución de la pandemia con las nuevas cepas y no creemos que sea el momento de potenciar esa asistencia presencial.

- ¿Cómo ve el futuro de la telemedicina?

- Es un sistema que nos ha permitido solucionar situaciones complicadas, sobre todo al principio, pero que necesita ser regulado. Se impuso por las necesidades que había hace ahora un año y fue una manera de solucionarlas, pero no está regulada y tiene errores porque se ha implantado sin las garantías necesarias tanto para el paciente como para el profesional y así lleva ya un año.

- ¿Qué se podría mejorar?

- Pues a los médicos se les podría haber dotado de teléfonos para hacer, por ejemplo, videollamadas y no tener que estar utilizando los suyos propios. Es algo que mejoraría mucho la atención que tienen nuestros pacientes.

- ¿Qué balance hacen los profesionales tras el último año?

- Es una situación de hartazgo generalizado. Los profesionales se están llevando trabajo a su casa porque no llegan. Es imposible atender a todos los pacientes que se incluyen en las agendas, sin contemplar las urgencias que te llegan y que también tienen que asistir en consulta. Y todo esto con contratos precarios, que muchos de ellos terminan el 30 de abril. Con la carencia de médicos que hay no es lógico que no se hagan interinidades y que estos profesionales tengan seguridad laboral aquí y no tengan que irse al extranjero por las pésimas condiciones laborales que tienen en su país. Esto tampoco es nuevo, son problemas que arrastramos desde el anterior Gobierno en la Junta con el PSOE y que, ahora, con el PP no ha cambiado. La sensación que nos deja es que al político le interesa más ir a inaugurar un hospital que irse a la puerta de un centro de salud y escuchar lo que opinan los médicos que están allí trabajando. 

- ¿Qué posible soluciones podrían salvar la situación de la Atención Primaria?

- Es impepinable que tenemos que conseguir la estabilización de las plantillas y una homologación de las nóminas y las condiciones laborales entre los médicos de hospitales y de primaria que, a día de hoy, persisten muchas diferencias. Por ejemplo no es razonable que un médico de primaria que ha estado atendiendo a los pacientes sin medios y se ha contagiado de Covid se le esté calificando su baja como accidente laboral y en su nómina tenga una merma de unos 300 euros. ¿Cómo se puede sentir un profesional con esta situación? Pues esto está pasando en Atención Primaria.

- A su juicio, ¿cuáles son los grandes fallos de la gestión de la Junta de Andalucía para/con este servicio?

- El gran problema de la gestión sanitaria es que está politizada. No se pueden hacer declaraciones a bombo y platillo cuando tú no puedes asegurar una atención acorde con esos anuncios. En los centros de salud la demora para coger cita es superior a los siete días, hay centros como en Lebrija con una merca del 50% en la plantilla con demoras de hasta un mes, y así es imposible hacer efectivo el anuncio de la vuelta esta semana a las consultas presenciales porque, con las agendas a tope, esto no podrá ser una realidad, cómo mínimo, hasta dentro de diez días que se empiecen a despejar las citas telefónicas que ya se tienen cogidas. Esto es una prueba de que es sólo un anuncio político, de los muchos que se hacen, y que no tiene un estudio previo.

"El gran problema de la gestión sanitaria es que está politizada y se hacen anuncios sin poder asegurar esa atención"

- En esta línea, también se han anunciado recientemente las llamadas Consultas de Acogida para hacer un triaje en los centros de salud y priorizar las demandas no demorables, ¿Se está llevando a la práctica?

- Es más de lo mismo. Es una medida que está anunciada y requeteanunciada, pero no se está haciendo. Sería una forma muy útil de dirigir la demanda diaria que llega a un centro de salud y evitar colas. Se hace en los hospitales y es muy necesario que se implante también en Primaria, pero de momento, nada. No se puede trabajar sin que los pacientes pasen un filtro dada la situación que estamos viviendo y, mucho menos, con el anunciado aumento de la presencialidad de los pacientes en consulta.

- ¿Qué han hecho bien las administraciones en la gestión de la pandemia?

- Pues es verdad que sí hay cosas que se han hecho muy bien y que son de agradecer. Es de destacar la dotación de medios de protección tras una primera etapa dura en la que los profesionales se tuvieron que enfrentar a esta situación sin nada; también el establecimiento de los dobles circuitos, que ha evitado el contagio de más profesionales; otra cosa a destacar es la posibilidad de las ampliaciones de jornada en aquellos sitios donde había mucha demora para que los profesionales pudieran ir por la tarde para asistir a esos pacientes que necesitaban una atención y que se quedaban sin citas; también es de elogiar el impulso que se le ha dado a la telemedicina que, en líneas generales ha solucionado mucho y la prioridad en la vacunación; pero, sobre todo, la gran respuesta y solidaridad que ha habido entre los profesionales y que ahora se esté en un proceso de estabilizar sus plazas y eso es muy importante y se ha hecho en plena pandemia. Pero echamos de menos un apoyo más claro a los profesionales, que se cuente con ellos a la hora de reorganizar las agendas sin imponer desde arriba y sin tener en cuenta las capacidades de cada uno. Antes de anunciar la vuelta a la mayor presencialidad en las consultas, se tendría que haber empezado por aumentar los tiempos de las consultas, como mínimo, a los 10 minutos.

- ¿Qué sensaciones les transmiten los profesionales un año después del inicio de esta situación sin precedentes?

- Los profesionales están cansados, quemados, y cuando se hacen anuncios como este que ha hecho el consejero, sin consensuarlo y sin planificarlo con los propios afectados y que se lanza en el Parlamento y  ante los medios de comunicación sin haberlo hablado antes con los propios profesionales, pues la verdad, es que la sensación es de ninguneo.

- ¿Cuáles considera que son sus necesidades prioritarias?

- Los médicos quieren tener tiempo. Tiempo suficiente para poder atender a los pacientes y no despacharlos como si fueran números, y que no se masifiquen las consultas. También es muy importante para ellos una financiación acorde con la del resto de la sanidad, porque la Atención Primaria está infradotada y sigue habiendo diferencias muy llamativas con el resto de profesionales. Si esto se solucionara habría profesionales que quisieran trabajar en Primaria y ahora mismo no los hay o son difíciles de encontrar.

- ¿Cuál es la sensación que ha dejado la pandemia en el Sindicato Medico de Sevilla?

- Sobre todo tristeza por la pérdida de los compañeros que se han ido, muchos de ellos a punto de jubilarse, pero también un poco de desengaño, porque se pasó muy pronto de los aplausos a los malos modos y a las agresiones contra el personal sanitario. También frustración y miedo por lo que viene.

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